Diez Tiros al Che Guevara
7/10/2005
Alvaro Vargas Llosa

http://www.eliberoamericano.com/front_nota_detalle.php?id_noticia=781


Los simpatizantes del Che Guevara conmemoran un aniversario más del fallecimiento del revolucionario, que tuvo lugar hace treinta y ocho años en la quebrada del Yuro, en Bolivia. Es un momento apropiado para abordar diez mitos que mantienen vivo el culto de Guevara.

La última vez que visité el Museo de Arte Moderno en Nueva York, un estudiante estadounidense que lucía una camiseta del Che Guevara y una boina llamó mi atención (la casualidad de que Nicole Kidman ingresaba al recinto en ese mismo instante acaso tuvo algo que ver con que me percatara de él). Le pregunté amablemente qué era exactamente lo que él admiraba tanto acerca de ese hombre. He aquí las diez razones que mencionó—y mis respuestas.

1. ESTABA EN CONTRA DEL CAPITALISMO. En realidad, Guevara era partidario del capitalismo de estado. Se oponía al sistema salarial denunciado en la jerga marxista como la “apropiación de la plusvalía” solamente cuando se trataba de empresas privadas. Pero convirtió la “apropiación de la plusvalía de los trabajadores” en todo un sistema estatal. Un ejemplo de esto son los campamentos de trabajo forzado que apoyó, comenzando con el de Guanahacabibes en el año 1961.

2. HIZO A CUBA INDEPENDIENTE. En realidad, maquinó la colonización de Cuba por parte de un poder extranjero. Contribuyó a convertir a Cuba en una cabecera de playa temporal del poder soviético (selló el trato en Yalta). Como responsable de la “industrialización” de Cuba, fracasó en el objetivo de ponerle fin a la dependencia del país con relación al azúcar.

3. ABOGO POR LA JUSTICIA SOCIAL. En realidad, ayudó a arruinar la economía al distraer los recursos hacia industrias que terminaron en el fracaso y redujo a la mitad la cosecha de azúcar, el soporte de Cuba, en el término de dos años. El racionamiento comenzó bajo su administración de la economía isleña.

4. SE ENFRENTO A MOSCU. En realidad, obedeció a Moscú hasta que Moscú decidió pedirle algo a cambio de sus masivas transferencias de dinero a la Havana. En 1965, criticó al Kremlin porque había adoptado lo que él denominaba la “ley del valor”. Luego viró hacia China en vísperas de la Revolución Cultural, una de las historias de terror del siglo veinte. Simplemente cambió de lealtades dentro del campo totalitario.

5. SE CONECTO CON LOS CAMPESINOS. En verdad, murió precisamente debido a que no pudo “conectarse” con ellos. "Las masas campesinas no nos ayudan en absoluto", escribió en su diario boliviano antes de ser capturado—un modo apropiado de describir su viaje a través de la campiña boliviana tratando de provocar una revolución que ni siquiera consiguió obtener la ayuda de los comunistas bolivianos (ellos eran lo suficientemente realistas como para darse cuenta de que los campesinos no deseaban una revolución en 1967; ya habían tenido una en 1952).

6. FUE UN GENIO GUERRILLERO. En realidad, con la excepción de Cuba (en la que incluso fue figura de tercera categoria. LVDCL), todo esfuerzo guerrillero que ayudó a instaurar fracasó penosamente. Tras el triunfo de la revolución cubana, Guevara estableció ejércitos revolucionarios en Nicaragua, la República Dominicana, Panamá, y Haití, todos los cuales fueron aplastados. Más tarde persuadió a Jorge Ricardo Masetti de que condujese una incursión fatal en la Argentina desde Bolivia. El papel de Guevara en el Congo en 1965 fue tragicómico. Se alió con Pierre Mulele y Laurent Kabila, dos carniceros, pero se vio envuelto en tantas desavenencias con el segundo—y las relaciones entre los combatientes cubanos y los congoleños fueron tan tensas—que tuvo que escapar. Finalmente, su incursión en Bolivia culminó en su deceso (que sus seguidores están conmemorando este domingo 9 de octubre).

7. RESPETO LA DIGNIDAD HUMANA. En realidad, tenía el hábito de apoderarse de la propiedad ajena. Ordenaba a sus seguidores que asaltasen bancos (“las masas que luchan están de acuerdo con asaltar los bancos porque ninguno de ellos tiene un centavo en los mismos”) y, tan pronto como el régimen de Batista colapsó, ocupó una mansión y se apropió de ella—un caso de expeditivo de expropiación con fines públicos de estirpe revolucionaria (sin justiprecio). (En mas de una ocasion ordeno arrodillarse a los que iba a fusilar, para humillarlos aun mas. LVDCL)

8. SUS AVENTURAS ERAN UNA CELEBRACIÓN DE LA VIDA. Más bien, fueron una orgía de muerte. Ejecutó a muchas personas inocentes en Santa Clara, en el centro de Cuba, donde operó su columna durante la última etapa de la lucha armada. Después del triunfo de la revolución, estuvo al mando de prisión de “La Cabaña” por medio año. Allí ordenó la ejecución de cientos de prisioneros—ex hombres de Batista, periodistas, empresarios, y otros. Unos pocos testigos, incluidos Javier Arzuaga, quien era el capellán de “La Cabaña”, y José Vilasuso, quien pertenecía al grupo encargado del proceso judicial sumario, me brindaron recientemente sus dolorosos testimonios.

9. ERA UN VISIONARIO. Su visión de América Latina era en realidad bastante borrosa. Consideremos, por ejemplo, su opinión de que los guerrilleros debían operar desde el campo porque allí era donde vivían las masas luchadoras. En realidad, desde los años 60 la mayoría de los campesinos han abandonado pacíficamente el campo, en parte debido al fracaso de la reforma agraria, la cual ha obstaculizado el desarrollo de una agricultura basada en la propiedad y de las economías de escala con reglamentos absurdos que prohíben toda clase de convenios privados.

10. ESTABA EN LO CIERTO RESPECTO DE LOS ESTADOS UNIDOS. Predijo que Cuba superaría el PBI per cápita de los Estados Unidos para el año 1980. Hoy día, la economía de Cuba apenas puede sobrevivir gracias al subsidio petrolero de Venezuela (cerca de 100.000 barriles diarios), una forma de limosna internacional que no habla demasiado bien de la dignidad del régimen.


Alvaro Vargas Llosa es Académico Asociado Senior y Director del Centro Para la Prosperidad Global en The Independent Institute




Fecha: Tue, 11 Oct 2005 08:01:51 -0400
Asunto: [osint] Ten Shots at Che Guevara



http://www.independent.org/newsroom/article.asp?id=1582

Ten Shots at Che Guevara
October 7, 2005
Alvaro Vargas Llosa
Investor's Business Daily

Che Guevara fans are preparing to commemorate one more anniversary of the
revolutionary’s death, which took place thirty-eight years ago at the Yuro
ravine in Bolivia. It’s an appropriate time to address ten myths that keep
Guevara’s cult alive.

The last time I visited the Museum of Modern Art in New York, an American
student wearing a Che Guevara T-Shirt and a beret caught my eye (the fact
that Nicole Kidman happened to walk in at that very moment may have had
something to do with my noticing him). I asked him politely what exactly he
admired so much about that man. Here are the ten reasons he mentioned—and my
response.

1.HE WAS AGAINST CAPITALISM. In fact, Guevara was for state capitalism. He
opposed the wage labor system of “appropriating surplus value” (in Marxist
jargon) only when it came to private corporations. But he turned the
“appropriation of the workers’ surplus value” into a state system. One
example of this is the forced labor camps he supported, starting with
Guanahacabibes in 1961.

2. HE MADE CUBA INDEPENDENT. In fact, he engineered the colonization of Cuba
by a foreign power. He was instrumental in turning Cuba into a temporary
beachhead of Soviet nuclear power (he sealed the deal in Yalta). As the
person responsible for the “industrialization” of Cuba he failed to end the
country’s dependency on sugar.

3. HE STOOD FOR SOCIAL JUSTICE. In fact, he helped ruin the economy by
diverting resources to industries that ended up in failure and reduced the
sugar harvest, Cuba’s mainstay, by half in two years. Rationing started
under his stewardship of the island’s economy.

4. HE STOOD UP TO MOSCOW. In fact, he obeyed Moscow until Moscow decided to
ask for something in return for its massive transfers of money to Havana. In
1965 he criticized the Kremlin because it had adopted what he termed the
“law of value”. He then turned to China on the eve of the Cultural
Revolution, one of the horror stories of the twentieth century. He simply
switched allegiances within the totalitarian camp.

5. HE CONNECTED WITH THE PEASANTS. In fact, he died precisely because he
never connected with them. “The peasant masses don’t help us at all,” he
wrote in his Bolivian diary before he was captured—an apt way to describe
his journey through the Bolivian countryside trying to stir up a revolution
that could not even enlist the help of Bolivian Communists (who were
realistic enough to note that peasants did not want revolution in 1967; they
had already had one in 1952).

6. HE WAS A GUERRILLA GENIUS. With the exception of Cuba, every guerrilla
effort he helped set up failed pitifully. After the triumph of the Cuban
revolution, Guevara set up revolutionary armies in Nicaragua, the Dominican
Republic, Panama, and Haiti, all of which were crushed. He later persuaded
Jorge Ricardo Masetti to lead a fatal incursion into that country from
Bolivia. Guevara’s role in the Congo in 1965 was both tragic and comical. He
allied himself with Pierre Mulele and Laurent Kabila, two butchers, but got
entangled in so many disagreements with the latter—and relations between
Cuban and Congolese fighters were so strained—that he had to flee. Finally,
his incursion in Bolivia ended up in his death, which his followers are
commemorating this Sunday.

7. HE RESPECTED HUMAN DIGNITY. In fact, he had a habit of taking other
people’s property. He told his followers to rob banks (“the struggling
masses agree to rob banks because none of them has a penny in them”) and as
soon as the Batista regime collapsed he occupied a mansion and made it his
own—a case of expeditious revolutionary eminent domain.

8. HIS ADVENTURES WERE A CELEBRATION OF LIFE. Instead, they were an orgy of
death. He executed many innocent people in Santa Clara, in central Cuba,
where his column was based in the last stage of the armed struggle. After
the triumph of the revolution, he was in charge of “La Cabaña” prison for
half a year. He ordered the execution of hundreds of prisoners—former
Batista men, journalists, businessmen, and others. A few witnesses,
including Javier Arzuaga, who was the chaplain of “La Cabaña”, and José
Vilasuso, who was a member of the body in charge of the summary judicial
process, recently gave me their painful testimonies.

9. HE WAS A VISIONARY. His vision of Latin America was actually quite
blurred. Take, for instance, his view that the guerrillas had to take to the
countryside because that is where the struggling masses lived. In fact,
since the 1960s, most peasants have peacefully deserted the countryside in
part because of the failure of land reform, which has hindered the
development of a property-based agriculture and economies of scale with
absurd regulations forbidding all sorts of private arrangements.

10. HE WAS RIGHT ABOUT THE UNITED STATES. He predicted Cuba would surpass
the GDP per capita of the U.S. by 1980. Today, Cuba’s economy can barely
survive thanks to Venezuela’s oil subsidy (about 100,000 barrels a day), a
form of international alms that does not speak too well of the regime’s
dignity.
Alvaro Vargas Llosa is a Senior Fellow and director of The Center on Global
Prosperity at the Independent Institute. He is the author of Liberty for
Latin America.
 


La verdad del mito "Che Guevara" (I) http://www.correodelcaroni.com/index2.php?option=com_content&task=view&id=10621&Itemid=126&pop=1&page=0#
http://www.correodelcaroni.com/index2.php?option=com_content&task=view&id=10621&Itemid=126&pop=1&page=0
martes, 04 octubre 2005
 Frente a un lujoso restaurante de la ciudad veo estacionada una lujuriosa camioneta de sopotocientos chinchorrollones de bolívares. Nada asombroso en un país capitalista, y quizá anhelo de muchos esforzados emprendedores, pero lo que me llamó poderosamente la atención por constituir una evidencia de disonancia cognoscitiva, o estupidez chacumbélica, fue que en la parte trasera tenía primorosamente estampada a mano alzada, impresa definitivamente en la carrocería, una fotografía del Che Guevara. La carcajada me duró una semana. Se trata, indudablemente, de un nuevo rico de la nomenclatura boliburguesa aferrado a sus viejos y húmedos sueños adolescentes estampados en la más regia evidencia de las posibilidades capitalistas que su ídolo despreciaba. Pero también he visto por televisión la imagen de apoltronados jerarcas del régimen de homosexualidad confesa, luciendo franelas con la imagen del Che, ignoran o se ven obligados a asumir y portar el rostro de quien fue reconocido como un feroz exterminador de homosexuales en Cuba, al igual que Fidel cuya más conocida actitud con ellos fue embarcarlos a punta de pistola para Miami cuando el éxodo de Mariel.

“Che Guevara, la máquina de matar”, por Álvaro Vargas Llosa
 
Al propósito del personaje, encuentro en Internet, otra herramienta del capitalismo que Fidel combate en Cuba, un excelente trabajo sobre este siniestro personaje que la maquinaria publicitaria del capitalismo ha convertido en icono de rebeldía, escrito por Álvaro Vargas Llosa, y publicado por el diario El País, de España, que es imperativo reproducir para contribuir a la difusión de la historia verdadera de este desentrañado criminal: “Che Guevara, quien tanto hizo por destruir el capitalismo, es hoy una marca quintaesencial del capitalismo. Su imagen es adorno de tazas, mecheros, llaveros, carteras, gorras, pantalones vaqueros, sobres de infusiones y, por supuesto, esas omnipresentes camisetas con la fotografía tomada por Alberto Korda: el galán del socialismo, con gorra, en los primeros años de la revolución, pasando casualmente por delante del visor del fotógrafo y quedando fijado en la imagen que, treinta años después de su muerte, sigue siendo el logo del chic revolucionario. Los productos Che son comercializados tanto por grandes corporaciones como por pequeños negocios, como la Burlington Coat Factory, que sacó un anuncio de televisión en el que un muchacho con pantalones militares llevaba una camiseta del Che. Los revolucionarios también se apuntan a este frenesí de la mercadotecnia: desde The Che Store, que cubre “todas tus necesidades revolucionarias” por Internet, hasta el escritor italiano Gianni Miná, que vendió a Robert Redford los derechos cinematográficos del diario que escribió el Che en su viaje por Suramérica en 1952. Por no hablar de Alberto Granado, que acompañó al Che en ese viaje de juventud, trabaja como asesor de documentalistas y ahora lamenta, mientras consume vino de rioja y magret de pato en Madrid, que por culpa del embargo norteamericano contra Cuba le resulta difícil cobrar sus derechos de autor”.

Revival de un viejo mito
 
“La metamorfosis del Che Guevara a marca capitalista no es nueva, pero la marca está siendo objeto de una operación de revival en los últimos tiempos, y se trata de un revival especialmente notable porque llega años después del colapso político e ideológico de todo lo que Guevara representaba. Este éxito inopinado se debe fundamentalmente a Diarios de motocicleta, la película producida por Robert Redford y dirigida por Walter Salles. Hermosamente rodada en paisajes que han logrado evitar los efectos corrosivos del capitalismo contaminante, la película muestra al joven en un viaje de autodescubrimiento, cuando su incipiente conciencia social se topa con la explotación social y económica -sentando las bases para una reinvención de nuevo cuño del hombre al que Sartre un día calificó como el más completo de nuestra era. Es habitual entre los seguidores de una secta no conocer la historia real de la vida de su héroe, la verdad histórica. No es sorprendente que los seguidores contemporáneos de Guevara, sus nuevos admiradores poscomunistas, también se engañen aferrándose a un mito -excepto los jóvenes argentinos entre los que cunde la expresión “tengo una remera (camiseta o franela) del Che y no sé por qué”.

¿Faro de la justicia?
 
Pensemos en algunas de las personas que han exhibido o invocado la imagen de Guevara como un faro de la justicia y la rebelión contra el abuso de poder. En Líbano, los manifestantes que protestaban contra Siria frente a la tumba del primer ministro Rafiq Hariri portaban la imagen del Che. Thierry Henry, un futbolista francés que juega en el Arsenal, apareció en una gran fiesta organizada por la FIFA con una camiseta roja y negra del Che. En Stavropol, en el sur de Rusia, los manifestantes que denunciaban el pago en efectivo de ayudas sociales tomaron la plaza central con banderas del Che. En el campo de refugiados de Dheisheh, en la franja de Gaza, carteles del Che adornan un muro en el que se rinde tributo a la Intifada. Leung Kwok-hung, el rebelde elegido para el Congreso Legislativo de Hong Kong, desafía a Pekín vistiendo una camiseta del Che. Y el caso más célebre, en la ceremonia de entrega de los Premios de la Academia de Hollywood de este año, Carlos Santana y Antonio Banderas interpretaron la canción de Diarios de motocicleta, y Santana apareció con una camiseta del Che y un crucifijo. Las manifestaciones de la nueva secta están por todas partes. Una vez más, el mito está animando a personas cuyas causas, en general, representan exactamente lo contrario de lo que era el Che Guevara.

La sinceridad de un criminal
 
“No hay hombre que no tenga alguna cualidad que le redima. En el caso del Che, esas cualidades pueden ayudarnos a medir el abismo que separa la realidad del mito. Su sinceridad le condujo a dejar testimonio escrito de sus crueldades, incluyendo cosas verdaderamente horrendas, aunque no las más horrendas. Su coraje le llevó a que no viviera para asumir la responsabilidad por el infierno cubano. Un mito puede comunicar tanto acerca de una época como la verdad. Y así, gracias a los propios testimonios del Che acerca de sus pensamientos y acciones, y gracias también a su prematura desaparición, podemos saber exactamente el grado de engaño que muchos de nuestros contemporáneos tienen acerca de tantas cosas. Puede que Guevara estuviera enamorado de su propia muerte, pero estaba mucho más enamorado de la muerte de los demás. En abril de 1967, hablando desde la experiencia, resumía su idea homicida de la justicia en su Mensaje a la tricontinental: “El odio como factor de lucha; el odio intransigente al enemigo, que impulsa más allá de las limitaciones naturales del ser humano y lo convierte en una efectiva, violenta, selectiva y fría máquina de matar”. En otras ocasiones, el joven bohemio parecía incapaz de distinguir entre la ligereza de la muerte como espectáculo y la tragedia de las víctimas de la revolución. En una carta a su madre de 1954, escrita en Guatemala, donde fue testigo del derrocamiento del Gobierno revolucionario de Jacobo Arbenz, escribió: “Fue muy divertido, con todas aquellas bombas, discursos y otras distracciones que rompían la monotonía en la que estaba viviendo”. La disposición de Guevara cuando viajó con Castro de México a Cuba a bordo del Granma queda reflejada en una frase de una carta a su mujer redactada el 28 de enero de 1957, poco después de desembarcar, y publicada en su libro Ernesto: Memorias del Che Guevara en Sierra Maestra: “Aquí, en la selva cubana, vivo y sediento de sangre”. En enero de 1957, como indica su diario de Sierra Maestra, Guevara mató de un disparo a Eutimio Guerra porque sospechaba que estaba pasando información al enemigo: “Acabé con el problema con una pistola del calibre 32, en el lado derecho de su cerebro... Sus pertenencias ahora son mías”. Luego dispararía a Aristidio, un campesino que expresó su deseo de abandonar la lucha cuando los rebeldes se trasladaran a otro lugar. Mientras se preguntaba si esta víctima en concreto “realmente era lo suficientemente culpable como para merecer la muerte”, no le tembló el pulso a la hora de ordenar el asesinato de Echevarría, hermano de uno de sus camaradas, por crímenes no especificados: “Tenía que pagar el precio”. En otras ocasiones simulaba ejecuciones, aunque no las llevara a cabo, como método de tortura psicológica”.

Fusilamientos en La Cabaña
 
“Pero la “fría máquina de matar” no demostró todo el alcance de su rigor hasta que, inmediatamente después de la caída del régimen de Batista, Castro lo puso al frente de la prisión de La Cabaña. San Carlos de la Cabaña era una fortaleza de piedra utilizada para defender La Habana de los piratas ingleses en el siglo XVIII; más tarde se convirtió en un barracón militar. Guevara presidió, durante la primera mitad de 1959, uno de los momentos más oscuros de la revolución. José Vilasuso, abogado y profesor de la Universidad Interamericana de Bayamón, en Puerto Rico, que perteneció al organismo a cargo de los procesos judiciales sumarios en La Cabaña, me contó hace poco que el Che dirigía la Comisión Depuradora: “Se regía por la ley de La Sierra, tribunal militar, de hecho y no jurídico, y el Che nos recomendaba guiarnos por la convicción. Esto es, sabemos que: “Todos son unos asesinos, luego proceder radicalmente es lo revolucionario”. Mi función era de instructor. Es decir, legalizar profesionalmente la causa y pasarla al ministerio fiscal. Se fusilaba de lunes a viernes. Las ejecuciones se llevaban a cabo de madrugada, poco después de dictar sentencia y declarar sin lugar (de oficio) la apelación. La noche más siniestra que recuerdo se ejecutó a siete hombres”. Javier Arzuaga, el capellán vasco que consolaba a los condenados a muerte, habló conmigo recientemente desde su casa de Puerto Rico. Este ex cura católico que ahora tiene 75 años y que se define como “más cercano a Leonardo Boff y a la Teología de la Liberación que al antiguo cardenal Ratzinger”, recuerda que había alrededor de 800 prisioneros en un espacio donde no cabían más de 300: antiguos militares y policías de Batista, algunos periodistas, unos pocos hombres de negocios y comerciantes. El tribunal revolucionario estaba compuesto por milicianos. Guevara presidía el tribunal de apelaciones. “Nunca anuló ninguna condena. Después de que yo me fuera, en mayo, ejecutaron a muchos más, pero yo personalmente fui testigo de 55 ejecuciones”. ¿Cuántas personas fueron asesinadas en La Cabaña? Pedro Corzo da una cifra de unos 200, similar a la ofrecida por Armando Lago, un catedrático de economía jubilado que ha elaborado una lista con 179 nombres como parte de un estudio sobre las ejecuciones en Cuba que le ha llevado ocho años. En cables secretos enviados por la Embajada estadounidense en La Habana al Departamento de Estado en Washington se hablaba de “más de 500” ejecuciones...”. (Continua)

Rafael Marrón González

La verdad del mito "Che Guevara" (II) http://www.correodelcaroni.com/index2.php?option=com_content&task=view&id=10722&Itemid=126&pop=1&page=0#
 
miércoles, 05 octubre 2005
“... Félix Rodríguez, un agente de la CIA que formó parte del equipo encargado de dar caza al Che en Bolivia, me contó que se enfrentó al Che tras su captura recriminándole las “más o menos 2.000” ejecuciones de las que fue responsable a lo largo de su vida. “Me dijo que eran todos agentes de la CIA y no discutió la cifra”, recuerda Rodríguez. Las cifras más altas podrían incluir ejecuciones llevadas a cabo en los meses después de que el Che dejara de estar al mando de la prisión.

Santana confuso 
 
Lo que nos devuelve a Carlos Santana y su chic vestimenta Che. En una carta abierta publicada en El Nuevo Herald el 31 de marzo de este año, el gran músico de jazz Paquito D’Rivera criticaba a Santana por su atuendo en los Oscar. Y añadió: “Uno de estos cubanos fue mi primo Bebo, preso allí precisamente por ser cristiano. Él me cuenta siempre con amargura cómo escuchaba desde su celda en la madrugada los fusilamientos sin juicio de muchos que morían gritando ¡Viva Cristo Rey!”. El ansia de poder del Che tenía otras formas de expresión, además del asesinato. Escribiendo sobre Pedro de Valdivia, el conquistador de Chile, Guevara reflexionaba: “Pertenecía a esa clase especial de hombres que la especie produce de vez en cuando, en quienes el anhelo de poder ilimitado es tan extremo que cualquier sufrimiento padecido para lograrlo parece natural”. Podría haber estado describiéndose a sí mismo. En cada etapa de su vida adulta, su megalomanía se manifestó en una urgencia depredadora por arrebatar a otras personas sus vidas y sus posesiones, y por abolir su libre albedrío.

Obsesión por controlar
 
La obsesión del Che por el control colectivista le llevó a colaborar en la formación del aparato de seguridad que se montó con objeto de subyugar a seis millones y medio de cubanos. A principios de 1959 tuvieron lugar una serie de reuniones secretas en Tarará, cerca de La Habana, en la mansión a la que el Che se retiró temporalmente para recuperarse de una enfermedad. Ahí fue donde los líderes más importantes, incluyendo a Castro, diseñaron el Estado policial cubano. Ramiro Valdés, subordinado del Che en la guerrilla, fue puesto al frente del G-2, un organismo creado a partir del modelo de la Checa (y que Chávez ha importado a Venezuela para lanzarlo contra los venezolanos). El propio Guevara asumió el poder del G-6, el organismo encargado de adoctrinar ideológicamente a las fuerzas armadas.

La invasión como excusa para el crimen
 
La invasión de Bahía de Cochinos, llevada a cabo con apoyo estadounidense en abril de 1961, (lo de apoyo estadounidense no es completamente cierto) se convirtió en la ocasión perfecta para consolidar el nuevo Estado policial, con la captura de cientos de miles de cubanos y una nueva oleada de ejecuciones. Como el propio Guevara le contó al embajador soviético Sergei Kudriavtsev, los contrarrevolucionarios “no volverían a levantar cabeza”. “Contrarrevolucionario” es el término que se aplicaba a cualquiera que se desviara del dogma. Era el sinónimo comunista de “hereje”. Los campos de concentración eran una de las formas que el poder dogmático adoptaba para aplastar la disidencia.

El voluntariado cubano
 La historia atribuye al general español Valeriano Weyler, capitán general de Cuba a finales del siglo XIX, la primera utilización de la palabra concentración para describir la política de rodear a multitudes de adversarios potenciales -en este caso, partidarios del movimiento de independencia cubano- con alambre de espino y vallas. Qué apropiado, que los revolucionarios cubanos, más de medio siglo después, adoptaran esta tradición. Al principio, la revolución movilizó a los voluntarios para que construyeran escuelas y trabajaran en los muelles, las plantaciones y las fábricas -proporcionando exquisitas oportunidades para que el Che se fotografiara en versión Che estibador, Che cortador de caña, Che trabajador textil-. No pasaría mucho tiempo antes de que el trabajo voluntario se hiciera algo menos voluntario: el primer campo de trabajos forzados, Guanahacabibes, se puso en marcha a finales de 1960 en el oeste de Cuba. Este campo fue el precursor del confinamiento sistemático, que finalmente comenzaría a producirse a partir de 1965 en la provincia de Camagüey, de disidentes, homosexuales, víctimas del sida, católicos, testigos de Jehová, curas afrocubanos y demás ralea, bajo la bandera de las Unidades Militares de Ayuda a la Producción. Hacinados en autobuses y camiones, los no aptos eran transportados a punta de pistola a campos de concentración organizados a partir del modelo de Guanahacabibes. Algunos jamás regresarían; otros serían violados, apaleados o mutilados, y la mayoría acabarían traumatizados de por vida.

El amante de la Unión Soviética
 
Quizá la revista Time estuviera poco acertada en agosto de 1960, al describir el reparto de tareas de la revolución con un reportaje de portada en el que Che Guevara aparecía como el “cerebro”, Fidel Castro como el “corazón”, y Raúl Castro como el “puño”. Pero esta visión reflejaba el papel crucial de Guevara en la transformación de Cuba en un bastión del totalitarismo. Che era un candidato bastante dudoso como ejemplo de pureza ideológica, dado su espíritu bohemio, pero durante sus años de entrenamiento en México y, en el periodo siguiente de lucha armada en Cuba, se reveló como un ideólogo comunista enamorado de la Unión Soviética, para gran incomodidad de Castro y los demás, que eran básicamente oportunistas dispuestos a utilizar cualquier medio necesario para hacerse con el poder. Cuando los revolucionarios en ciernes fueron arrestados en México en 1956, Guevara fue el único que admitió ser comunista y estar estudiando ruso. Durante la lucha armada en Cuba, estableció una alianza férrea con el Partido Socialista Popular (el partido comunista de la isla) y con Carlos Rafael Rodríguez, un personaje fundamental en la conversión del régimen de Castro al comunismo. Este temperamento fanático convirtió al Che en un eje de la sovietización de una revolución que en repetidas ocasiones se había jactado de su carácter independiente. Poco después de que los barbudos tomaran el poder, Guevara participó en negociaciones con Anastas Mikoyan, viceprimer ministro soviético, de visita en Cuba. El viaje de Guevara a Rusia en agosto de 1962 fue significativo, porque selló el acuerdo que convertiría Cuba en una cabeza de playa nuclear. Se reunió con Jruschov en Yalta para cerrar los detalles de una operación que ya estaba empezada y que tenía que ver con la introducción de 42 misiles soviéticos, la mitad de los cuales estaban provistos de cabezas nucleares, además de lanzaderas y unos 42.000 soldados. Después de presionar a sus aliados soviéticos amenazándoles con el peligro que supondría que Estados Unidos descubriera lo que estaba sucediendo, Guevara obtuvo garantías de que la marina soviética intervendría -en otras palabras, que Moscú estaba dispuesto a ir a la guerra.

Para el Che los criminales rusos eran muy blandengues
 
Guevara se distanció de la Unión Soviética en los últimos años de su vida. Lo hizo por razones equivocadas, reprochando a Moscú su blandura ideológica y diplomática, y que estuviera haciendo demasiadas concesiones -no como la China maoísta, que llegaría a ver como el refugio de la ortodoxia-. A Guevara le molestaba el hecho de que Moscú estuviera pidiendo a otros miembros del bloque comunista, incluido Cuba, algo a cambio de su colosal ayuda económica y apoyo político. Su ataque final contra Moscú llegaría en Argelia, en febrero de 1965, en una conferencia internacional en la que acusó a los soviéticos de adoptar la “ley del valor”, es decir, el capitalismo. Su ruptura con los soviéticos, por tanto, no fue un grito por la libertad, sino un aullido en pos de la subordinación total de la realidad a la ciega ortodoxia ideológica.

Su visión económica
 
El gran revolucionario tuvo la oportunidad de poner en práctica su visión económica -su idea de la justicia social- al frente del Banco Nacional de Cuba y del Instituto Nacional de Reforma Agraria del Ministerio de Industria a finales de 1959, y, a partir de principios de 1961, como ministro de Industria. La etapa en la que Guevara estuvo a cargo de la mayor parte de la economía cubana coincidió con el desplome casi total de la producción azucarera, el fracaso de la industrialización y la introducción del racionamiento -y todo esto en lo que había sido uno de los cuatro países de mayor éxito económico de Latinoamérica desde antes de la dictadura de Batista. Su período al frente del Banco Nacional, durante el cual acuñó billetes firmados por “Che”, ha sido resumido por su segundo de a bordo, Ernesto Betancourt: “Ignoraba los principios económicos más elementales”. Los poderes de percepción de Guevara en relación con la economía mundial fueron expresados en una famosa frase de 1961, en una conferencia hemisférica en Uruguay, donde predijo para 1980 una renta per cápita mayor que la de “Estados Unidos hoy”. De hecho, en 1997, cuando se cumplía el trigésimo aniversario de su muerte, los cubanos estaban restringidos por el racionamiento a una dieta de dos kilos de arroz y medio kilo de alubias al mes, 100 gramos de carne dos veces al año, 100 gramos de pasta de soja a la semana y cuatro huevos al mes. La reforma agraria arrebató la tierra a los ricos, pero se la entregó a los burócratas, no a los campesinos (el decreto fue escrito en casa del Che). En aras de la diversificación, se redujeron las zonas cultivables y la mano de obra se distrajo hacia otras actividades. El resultado fue que entre 1961 y 1963, las cosechas se redujeron a la mitad...”.

Libreta de racionamiento mensual por persona de los Mercal en La Habana

6 libras de arroz (5 libras para las provincias) aproximadamente ½ kilo.

3 libras de azúcar parda

3 libras de azúcar refino

20 onzas de granos (chícharos o lentejas) (16 para las provincias)

12 onzas de café (4 para las provincias)

Medio litro de aceite (cada dos o tres meses. Dos veces al año para las provincias)

10 onzas de sal (6 para las provincias)

Un cuarto de libra de picadillo mezclado con soja o de jamonada (si es para la provincia)

Media libra de mortadela (cada dos meses)

1 libra de pescado

6 huevos (8 para las provincias)

1 tableta de jabón de lavar (cada dos meses. 1/2 cada tres meses para las provincias)

1 tableta de jabón de baño (cada dos meses. ½ cada tres meses para las provincias)

1 pan de 80 gramos de corteza blanda (diario). 1 pan de 60 gramos (diario, en las ciudades de cabecera provincial y municipal)

1 tubo de pasta dental (cada dos meses para tres personas)

Media libra de pescado (cada dos meses)

¿Y esto es lo que quieres para tu patria, traidor?

Rafael Marrón González


 

ERNESTO CHE GUEVARA, HABANA 1959