CARLOS LOPEZ DZUR

De ANTI-VIRGILIANAS

Cuando más quiero callar,
de los árboles sale la golfa más redonda
con su cuerpo de tronco y sus ramajes
y me place besarla en cada hoja
y descubrir las memorias de su clorofila
y ser un poco sol para reverdecerla
hasta que no pueda más con su hermosura.
Por eso, me enamoro de los árboles
y me brotan palabras de sol y lluvia
y busco las raíces por donde el amor
comienza a ser fruto y destino.

                   4.

¡Qué húmeda es la gruta
de esa peña abierta sobre el lecho
y ese ombligo de espesas verdolagas
y las pervincas violetas que le forman orillas!
Es el jardín hundirse bajo el centro
de la cama donde habita en aras de horizonte;
no por otra cosa que sus ríos,
me apasiona su perfume de retama
y sus rojas ovas de ciclamen.
¡Hasta el fin de las noches
me gusta el fondo oscuro que me oculta
y vivir entre sus muslos como ola!
¡Qué bellas son las ninfas de los ríos!

                           5.

Tengo un duende que es su mansa huella
en ciénagas del alba, subterráneo corazón adentro,
que ella hace latir, con sólo su sonrisa,
y esas dos palomas que vuelan de su pecho
cuando yo las rescato de su blusa.
¡No sé ni cómo madrugamos!
¡No sé cuál corazón es mío!

                    CARLOS LOPEZ DZUR
 

      La pasión terrenal


Si quieres que yo viva,
dáme manos codiciosas, ojos rencorosos,
placer de sexo y asueto,
ocio a boca llena,
odiosa ansiedad de líbido.
Derrámame en besos juveniles,
con sudor de piel, con dolor de huesos.
A causa de caricias y hartura de vino
que, en espejos de cantinas y lechos de palacios,
me vea, vestido de mafia lujosa
y con joyas de alarde divertido,
sudado en faenas, en riñas y pasiones.

Házme subir/bajar de hoteles de primera
sobre rojas alfombras, bajo puertas de escape.
Que sea persona de casinos, con negocios,
objeto y sujeto de carteles y avisos.
Asómame a los hoteleluchos en busca de esperanza
con disfraz de ternura, con hambre de mendigo.
Proclama mi parda gramática de ladrón e intocable.
Unjeme como predicador y embustero,
como mago del hampa.

Y házme fuerte, sólido,
inquebrable, tirano, subversivo,
arquitecto del público llanto y del chisme malvivido.
Por veteranía de tempestades, zorro de la mar
de la angustias, héroe y mártir sin auxilio de tu mano.

Suelta la noche bajos mis pies.
Atame a calles, a rincones,
a sedes y hambres bondadosas
y saca mi raíz hasta la luz
de la próxima mañana.

Mochila al hombro,
limousine a la puerta,
dáme la certidumbre de la carcajada,
la hostilidad del celo, la rabia poderosa
de afirmar y querer, soñar y vivir
por cuenta propia.

                        2.

Pero —si otros son tus planes—
y no te gusta el trazo corruptible de mi carne
ni la memoria cruda de mis vulgares pasiones,
arráncame el instinto con el tajo de tu verbo.
Házme trágico y absurdo.
Envuélveme con desórdenes,
con todo lo que es súbito y fortuito,
inextricable y oscuro,
con esa canción incomovible y mística
que los santos murmuran para pedirte la muerte.

No me dés un amigo.
No me comprometas con el arcoiris,
con los pájaros
ni los ríos del poema humano.

Clávame a la cruz hostil del silencio
ante ciegos ojos y sordos oídos.
Seca mis labios.
Cástrame de toda frivolidad.
Marchita mi adultez prevaricante.
Cóseme las rodillas al espino,
al padecimiento lento, agónico y exangüe,
con el corazón en los labios.
No yergas mi fe ante la humillación
de envejecer calladamente
sin ser capaz de otra cosa
que amarte.

2-3-1991. Los Angeles, California

         Carlos López Dzur



                        Ondas
 
 

Silence is the perfectest herald of joy:
W. Shakespeare
 

   El poeta sueña despierto como araña en su pared
            o gusano en su tumba; pero vibra y suda
   su químico poema escrito con letras del genoma.
                         Se refocila
         en secuencias de posibilidades, quanta
          en lámparas de absurdo para el silencio
          que hay en turno y la realidad desnuda.
 
Para gritar la onda
y dar pies de escapada, variación de luces,
epigénesis de infinito, al texto del capricho,
para ocupar su altura, su potencial elástico,
hay que ser ladrón y poeta
y tener por corazón una campana.

Y no todos los hijos de la Transición irradian
esta fuerza de cópula y tañido
para dar progresión supraherziana
a las palabras nuevas,
a las metáforas con porvenir.
Las ondas son para los apasionados
y, en cada ladrón, el poeta es más lúcido.

Los poetas son inofensivos,
piezas de una comunidad celular, cooperativa,
que fluye con voz de oxitocina
y trasciende la angustia al salir
del hormiguero de Don Nadie.
Aprende así la canción de la inocencia
con la inmoral anarquía de su imaginación
y la dulce tragedia de su soledad.

De TANTRALIA

CARLOS LOPEZ DZUR

( otros poemas en)


Biografía:
Historiador, sicólogo y escritor. Candidato doctoral en Filosofía Contemporánea. Ha estudiado en las universidades de SDSU (San Diego), Montana State University y UCI, Irvine, California. Ha vivido en España, México y Puerto Rico.Obras Publicadas: Sarnas de la ira (cuentos, 1980); El honbre extendido (1982), La Casa (poemas, 1985); está en proceso la publicación de su primera novela Simposio de Tlacuilos. Tiene una página web: www.geocities.com/baudelaire1998/texto1.html
y dos novelas en la red, cuyos urls son:

www.geocities.com/baudelaire1998/sotano1.html

www.geocities.com/baudelaire1998/simposio1.html

Sus poemas y cuentos se han publicado en revistas electrónicas como Argos, Letralia,
Tertulia de Mizar, Golem, Blinda, etc.
 
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