Llegó tío Jorge, mamá apúrate.
Eran apenas las diez de la mañana, de un domingo con sol.
Es que en ese mes de julio hacia realmente frío.
Habían  cesado ya por suerte, las fuertes lluvias del viernes y el sábado, que por ello y a pesar de nuestro disgusto, tuvimos que  cambiar todos nuestros planes.
Pero no nos afectó, ya que  no se diferenciaban en mucho ellos de los demás días de la semana, solo el simple echo de no tener que parar de jugar a la pelota para estudiar, solo ello.
¡ Pero todo un fin de semana  arruinado por la lluvia no sería  un  buen negocio, y así  no valía Papa  estaba en la cama aprovechando que hacia frío ese domingo y no tenia demasiadas cosas por hacer en  la mañana, apenas se estaría desperezando en la planta alta con su diario,  Clarín después de haber bebido ya su segundo o tercero café negro.
Mamá  impaciente se preparaba para colgar ya la ropa limpia lavada  con mucho apuro y desde las siete de la mañana, a mano pues la lavadora no andaba desde hacia un tiempo.
Es  por las dudas nos dijo, cuando la vimos corriendo ir apurada para colgarlas en el fondo de la casa, nuestras ropas.
" Por si cambia el tiempo  de nuevo, aprovecho algo de éste sol.". Nos gritó al pasar.
Después como lo hacia todos los domingos, se apuraría aún mas para ir a comprar "los ravioles"  siempre antes de las once de la mañana, nunca después  a la fabrica de doña Clara, cruzando la avenida central, cerca del centro.
Luego el pan, en lo de Elsa y unas pociones de torta de ricotta, para el postre.
Infaliblemente se repetía esta acción  marcando una costumbre dominguera.

Fue  así desde que papá dejó de hacer los asados, un día a causa de nuestras críticas en su preparación, le reprochamos siempre o muy crudo o muy pasado.
Creo  que mi padre era muy impaciente, para cocinar la carne al fuego de
 las brasas.Cuando con mi hermano Juan y yo nos disponíamos, a buscar la pelota para jugar en la calle de nuestra casa, llegó él caminando muy despacio desde la avenida.
Se  presentó  ante nosotros con un saludo un tanto original o así nos
pareció: Tocándonos  las cabezas y sin mas palabras sé dirigió casi sin pedir permiso hacia nuestro living.
Su rostro estaba desencajado y su ropa llevaba unos cuantos días sin ser cambiada.
Enseguida y sin esperar a mi padre y madre se puso a leer el periódico con interés.

Era nuestro tío Jorge hermano de papá.
En mas en siete años no lo habíamos visto jamas, y ahora llega así porque sí, con el diario entre sus manos
Nos fuimos a buscar, corriendo a mamá.
César, que es el más pequeño de todos mis hermanos estaba dentro de la casa, se acercó calladito por atrás del sillón donde se había instalado y vio que examinaba la sección de empleos ofrecidos; después supimos que a pesar de su aspecto no muy escrupuloso y ordenado, estaba cesante hacia mas de un año.
Perdió el trabajo por circunstancias que nunca pudo explicarnos bien (debo decir "explicar a mis padres” mientras mis hermanos mas chicos  y yo, escuchábamos desde la cocina), cuando se le acabó el dinero se marchó su mujer, Ana que hasta entonces se había comportado como la más devota y leal esposa, claro.
Se  marchó después de vender la casa y embolsarse el dinero de la venta, así que quedó sólo con el auto un viejo Dodge blanco, que terminó de comerse unos días antes de llegar a sentarse en el living de nuestra casa.
Pobre  infeliz pensé, al retener mi vista sobre él.
Mi madre deja la cesta en el jardín  cuando le avisé y con paso muy apurado entró en casa casi corriendo.
 ¡Jorge! Le dijo, ¿es que pasó algo en la familia?.  Y se sentó en la silla apurada, como para esperar la respuesta.
No, nada le digo, muy seguro de ello mi tío....
¡Aun no ha pasado nada creo, o a sí lo pienso!...
¡Sigo vivo!, estoy hoy contento....... por estar aquí..... desde luego, agregado muy profundamente
¿Qué mas puedo pedir? A la vida.....
....¿a ésta bendita vida de mierda?.

¿Pensé que  había pasado algo, en la familia?
Se disculpó nuevamente,  con más calma mi madre..... pensándolo unos segundos agregó:
¿ Es que apenas vienes por aquí? ¡ Ya pasaron varios años de ello... que no lo haces, digo.
Muchos años, cuñada.
Contesta mi tío, sí la pucha muchos años ahora que lo dices, Cristina.
¿Y  Pablo.? Enseguida preguntó mi tío.
Aún duerme, creo. ¡Es  domingo y  ya sabes que el siempre tarda en despertarse!
Se  levanta  tan temprano en la semana el pobre,  aclarando como para justificar a mi padre, que se encontraba en la cama algo tarde ya...
¡Déjalo!.
Si déjalo que esté el mayor tiempo allí...... siempre ello le apasionó.
La cama, si en él ejerce un atractivo particular.... Si  se levanta  apurado es como que lo persigue el mismo demonio. Así lo hizo así desde chico, pucha si mi madre sufrió por ello.
Luego y ante lo inusual de la situación, se acomodo mejor en el sillón y
 sin importarle la presencia de mamá  siguió leyendo el diario.Así  de simple e impávido a todo lo que ocurriese en derredor de esa familia en el comedor.
Mi madre subió a la habitación despacio las escaleras mirándolo, nosotros tres nos quedamos en la cocina observando exhaustos y en silencio en el banco alargado de madera oscura  de quebracho.
Jorge, qué hace aquí? - con aire algo severo y con las cejas fruncidas le dijo mi padre ni bien llegó a la planta baja.
Estaba con la bata y su pelo algo desploligo por lo apurado de la situación en que se veía envuelto.
¡Bueno! , estoy leyendo el diario aquí en el living... Le contestó mirándolo apenas, mi tío.
Y descruzando sus piernas mirándolo si ya mas fijamente, agregó.
¿No es muy difícil darse cuenta de ello, verdad?
¡Si claro de ello me doy cuenta!,
¿Pero desde tan lejos bienes a leer el diario en mi casa?.
Hasta te sientas en el comedor como el dueño!,
¡ Encima a mí,....... me contestas para el culo,

¿Qué es eso Jorge.? ¿Que té pasa?
¿No me conoces aun?, Le dijo mi tío.
Nada, no me pasa nada siguió diciendo mi tío,
Es que ya se lo dije a tu mujer.... No me pasa nada, así de simple esto ultimo acentuando letra por letra, alzando por primera vez su voz. Y  incorporándose como para darle un beso a mi padre, le dijo:
¿Pero no te enojes? Pablo por ello, aun es muy temprano
Y mirando su reloj dijo:
Son la  diez y media, es temprano para que té encules por nada.
Y luego al volverse a sentar le dijo a mi padre:
¿Tomamos un café?.
Si claro, le contestó mi padre que se quedó sorprendido por tan aptitud de mi tío.
Al  rato mi madre, trajo corriendo dos cafés en la bandeja desde la cocina.
Una vez en un total dominio mi tío  de la situación, bebiendo ya su segunda café, dijo unas cuantas incoherencias sobre la situación actual de nuestro país y unos tantos disparates más.
Pero antes que mi padre pudiese seguir preguntándole sobre el tema que lo traía a casa, agregó en forma abierta y segura en voz alta mi tío:
Cristina a propósito: hace dos días que no como nada, y por casualidad.... ¿No tendrías algo por ahí que te haya sobrado?
Cualquier cosita de esas que tu haces tu tan ricas. Aunque  esté fría no me importa.
Papá que parecía a punto de estallar en cualquier momento con su hermano por el giro de la situación, lo miraba y apretaba su puño debajo de la mesa.
Se contenía, ello era claramente visible en su rostro, para no ofrecer un espectáculo ante nosotros:
 "Uno, dos, tres" lo imaginé contar y llegar por lo menos hasta mil, y
seguía...
A mi tío decididamente, mi padre afecto no le tenía, mas bien todo lo contrario y lo dejaba translucir esa mañana allí enfrente de nuestra mirada.
Aun después de enterarse del abandono de su mujer, Ana la situación tampoco mejoró en su relación de hermanos, mas bien se resistió. Pero, quizás el enojo hubiese venido desde antes.
Desde que ellos eran solteros, nosotros no lo sabíamos lo imaginábamos.
Papá fue muy reservado en ello siempre tal vez mi madre conocería sus razones, flotaba algo de la herencia y una parte de unos terrenos pero de ello frente a nosotros jamas se habló.
Si ahora mi tío estaba en casa, era para no discutir con mi madre delante de él, pero por ahora...
Seguro cuando se fuese mi tío, lo primero que haría mi padre es échasele sobre mi madre por no saber ella, directamente  echarlo de la casa.
En la cara de papá se notaba lo rojo de su ira contenida.
Hasta  cosa rarísima en papá prendió su primer cigarrillo, allí en la cocina mientras hablaba, o más bien discutía  con mamá por lo bajo, después de dejarlo a mi tío leyendo el diario en el comedor, cosa que el religiosamente lo hacia después de almorzar.
Hasta cambió un habito que marcaba una tradición en nuestro padre:
¡ Su  primer cigarrillo del día!.
Nos parecía imposible de ello.
Al rato  de la conversación con mi madre en la cocina, y mientras mi tío seguía leyendo en el living cómodamente  mi padre fue recuperando su color natural.
Es que después de ese disgusto la cara de mi padre (más bien  siempre blanca teta como le sabia decir mi madre y tirando a paliducho con pinta de empleado público, bien marcada) cobró vida.
Paso  a su estado natural es decir: inexpresiva.
En realidad mi padre desde que empezó a trabajar siendo adolescente lo hizo en la municipalidad de la capital federal.
Primero como peón de limpieza y termino siendo encargado de deposito.
Se dedicó, a ser un empleado publico muy reconocido. Pero  muy dependiente de su sueldo mensual.
Ocurría  lo mismo en nuestra casa, y hasta con nuestras vidas. Dependíamos del sueldo cobrado a fin de mes, sin otro aporte extra.
Se  manejaron en casa, las cosas desde siempre así.
Con ese exiguo sueldo, las reparaciones y compras mayores, dependía exclusivamente del aguinaldo.
El pago de las horas extras cuando lo había, eran empleadas en incrementar nuestra vestimentas ya gastada.
El  sueldo básico en pagar la comida, los servicios y la movilidad. Solo  quedaba una muy pequeña porción de ese sueldo para emergencia o alguna salida, muy simple y muy medida.
Todo calculado, a la precisión de un reloj suizo. Sin errores y desmedidas proporciones.
Como las horas extras no se dieron después de la caída del gobierno  militar, por ahorro en la Municipalidad, ese pequeño extra que era para la ropa de nosotros, lo sacó papa de las salidas y pidiendo a Dios que no nos mandare ningún sufrimiento extra en el mes.
La  comodidad del trabajo (de lunes a viernes) y el acostumbramiento (la rutina de sus cosas) hizo de mi padre que jamas incrementara en nuevas metas de perfeccionamiento para mejorar su situación y la nuestra por ello.
Un trabajo simple una vida simple.
Atado  a una silla y sus cosas simples mi padre veía pasar la semana, los meses y hasta su vida.
Nosotros crecimos así de simple en una vida aun más simple.
No desarrollamos sin incrementar nada mas que cosas simples en nuestras vidas.
El sábado o el domingo era comun escuchar los rezongo de mi madre cuando
algo se rompía. Enseguida, a mi madre se le oía decir comparándolo a mi padre con tal o
cual amigo de la Municipalidad que a ello y su familia, si algo se les rompía no se hacían demasiado problemas.
Lo compran , asi de sencillo.
Ellos si se han hecho rico en la municipalidad, y tu mírate un eficiente y probo empleado solo eso, pero tu familia pasa miserias.
Siempre lo mismo.
El  solo la escuchaba callado  y le repetía que no sabia hacer mas que el trabajo sumar y restar honradamente como era necesario serlo. Que  robar, jamas lo supo hacer su oficio como otros.
Mi  madre y mi padre veían pasar su  sábado y domingo discutiendo su
honradez y la falta de plata.
Es decir que mi padre fue  un calco del país en muchos aspectos, seguir sin perspectivas en lo personal.
Sin crecimientos por la mala conducción de sus superiores.
Sin ninguna meta a futuro visible por la edad y el poco estudio adquirido, mi padre hacia solo sobrevivir a los constantes, cambios de gobierno.
En todos los gobiernos se que él los llevó bien.
Así  siguió toda su vida.
Pero los avances y mejoras en casa se realizaban muy lentos, duros y generalmente quedaban, en la iniciativa o en su defecto  para mas tarde.
Siempre mas tarde, nunca hoy o ya.
Pablo te lo juro que yo de esto nada sabia apareció  de golpe, de la nada.
Ayer Dora me dijo que hacia mas de una semana que no sabia de él, que me iba a imaginar que se apareciera por aquí hoy.
¿Además que raro esta?
Lo miraste bien, parece otro.
Es el hambre dijo mi padre, pero aun le queda  mucho orgullo, si que le queda. Por  Dios que le queda.
De  hablar de la plata nada, orgullo mucho; muy  de nuestra familia.
Mi madre no le contesta, puesto que ello ya seria el motivo mas de pelea, pero de rabia contenida cortó de un solo golpe, él ultima pedazo de matambre que quedaba sobre la tabla de madera.
Me voy a cambiar le dijo mi padre apagando el cigarrillo, a ver que quiere este pobre Cristo, por Dios, después le hablaré.
 ¡Que Domingo!, Que domingo de mierda dijo mi padre al retirarse.
Al medio día nos encontramos comiendo todos juntos.
Mi tío resultó ser un gran personaje, lleno de aventuras.
Nos  inundo nuestra imaginación de ellas en ese almuerzo de un domingo, tan diferente.
Ya  que él había sido un técnico en refrigeración de barcos, se paso parte de su vida embarcado viajando por todo el mundo. Fue así, al contar sus cosas que se oyeron las primeras risas sinceras, fuertes y nada cuidadas de mi tío. En  un principio nos las contagio a nosotros tres, al rato a mi madre y por fin venció la resistencia de mi padre, que por fin sonrió.
Al terminar con los cafés y nosotros las porciones de la torta de ricotta, éramos ya una familia tan diferente a la de todos los días.
Es que se escuchaban risas y la voz algo alta en ese comedor hoy por rara coincidencia muy iluminado.

Al privatizarse Elma, quedó sin trabajo Jorge y así empezó su calvario.
Creo que para muchos argentinos el privatizar sus trabajos fue el principio de su fin. A mi tío, eso se  le cumplió  con todo éxito.
Luego  lo de mi tía y su abandono,  la  venta de la casa en Morón, que con tanto sacrificio que él levantó durante los descansos de la navegación quitados a sus vacaciones.
Creo que ello lo terminó de corromperlo internamente.
Desmorono su vida por completo.
Mas tarde la historia de mi tío continuaría en casa,  y en ese medio día.
Empezaría  después del almuerzo.
Le pidió a nuestro padre quedarse por un tiempo en la pieza del fondo,  la que estaba al costado del garaje haciendo medianera con nuestro vecino del fondo.
En ella mi madre, supo en un tiempo tener una empleada y ella vivir allí permanentemente, cuando estuvo enferma de su espalda, casi inmovilizada por mas de una año.
Mi padre tardo mas de lo necesario en dar su consentimiento,  por mas de
tres horas ellos hablaron de sus cosas. Jamas se acerco a la pieza mientras duro la negociación, lo que a nosotros nos parecía que iba a terminar en una negativa
Papá  era duro cundo negociaba y con su hermano nos dio la impresión que
estaría siendo mas duro que lo acostumbrado, por la forma de mover sus brazos y alzar la voz.
Ellos estaban sentado en la parrilla, fumaban mucho y discutiendo también mucho.
Nosotros nos pusimos a terminar las tareas del colegio, y decidimos no jugar a la pelota por esa tarde, los mirábamos desde la ventana de nuestro dormitorio.
En alguna oportunidad vi a mi tío mientras hablaba, mirarme a los ojos, y hasta me pareció ver un guiño de su ojo y una sonrisa, dirigido hacia mí.
Queríamos de alguna manera que nuestro tío, se quedara.  Sería  toda una novedad en nuestra vida.
Solo al final de la tarde vimos a nuestro padre mostrarle la pieza, encender la luz y hasta hacer algunas observaciones, de donde poner sus cosas.
Supimos la historia del trato oficial por la voz de mi padre
Mi  tío estaba duro a su costado, escuchando y asintiendo en todo.
Se  les dibujaba una sonrisa en sus labios (nunca supe sí de nervios oh,
por haber vencido la resistencia, de mi padre)
No  se porque ahora  que lo pienso por un momento fijó  su vista en mí, y se le llenaron sus claros ojos con unas lágrimas.
Ese, fue el toque de magia que abrió mi corazón para siempre.

Al día siguiente lo vimos llegar, ese lunes.
Bajó sus cosas de la camioneta, propiedad de su amigo.
Un viejo armario de roble, una mesa para el televisor, un equipo de
 música, y una cama de una plaza de pino blanca y nueva, que se notaba que la compro para semejante ocasión.
Dos  grandes bultos que serian sus ropas y un cajón de herramientas con dos manómetros viejos completaron sus cosas. También su soldadura electrógena y más maquinas de rara forma las trajo a la semana siguiente.
Le  ayudamos al final de acomodar sus cosas a poner en el techo de la pieza, la antena para la televisión la cual se veía mejor que la nuestra.
Al cabo de los días en casa se empezaron a verse las mejoras.
Como mi tío se daba idea para todo, del calefon que andaba mal empezó a funcionar bien, del lavarropa que no funcionaba por un repuesto él con la plata que cobró por un trabajo al ferretero de soldadura eléctrica en su persiana, lo compró.
Además de la canilla del baño que perdían por una mala soldadura, la arregló.
A su vez modificó con una vieja manguera el recorrido y le dio agua, así mi madre lavaba la ropa con agua caliente y también puso una conexión eléctrica para ver de noche en ese lavadero.
Con una serie de varillas  que encontró en la calle las unió en forma de paraguas ideo así un nuevo tendedero de ropa suplantando a una sogas  ya gastadas y viejas que mi madre supo usar ante de la llegada de mi tío, que siempre se caían con el viento.
Volvieron los asados y creo que la parrilla agradeció esa intención, eran sabrosos y hasta mi padre se lo solicitaba pero ahora los sábados ya a la noche.
Los domingos junto con mi madre, ambos amasaban los ravioles y ya nunca mas  volvimos a comprar en lo de doña Clara.
Mama, no solo hacia la salsa después mientras que él cortaba los ravioles nos hacia un postre ese  que a mi tío, tanto le gustaba. Tarta  de manzanas verdes
Luego a la tarde a los tres hermanos, nos llevaba a la feria los artesanos y nos compraba estupideces.
Con  el tiempo mi madre también empezó a ir y le vimos,  ahora  que ella  se reía que era tan bonita.
Era  sin duda mamá muy feliz en esos días, con la llegada de mi tío.
Nos había de alguna manera cambiado la vida.
La casa fue un antes y un después de que llegara él.

Empezó, a tomar trabajos que terceros le dejaban del barrio, y hasta de mucho mas lejos.
En un pequeño alero funcionaba el taller, con lo cual pagó en mas de unas veces, el salario de su estadía y ayudo así para que yo, por el cual la tenia una marcaba debilidad, pudiese estudiar computación e inglés.
Nosotros nos pasábamos las tardes ayundándolo y si lo pienso mejor, comprometiendo sus cosas y arreglos con nuestros líos, pero él nos tenia una infinita paciencia otorgándonos licencia que jamas mi padre nos la dió.
En parte el vino a cumplir como una segunda educación de nuestra vida, la mas alegre de que aun hoy, ya grande recuerdo.
Pero coronó sus éxitos al cabo de cinco meses y muchas horas de infinitos arreglos, haciendo funcionar el bendito auto que papa ya había dado por rezago inútil.
Fue todo un acontecimiento, mi tío nos llevó a todos ese día a almorzar y pescar al tigre, no se porque en ese día mi madre se sentía tan alegre y dispuesta hasta se había pintado de una manera  tan bella y estrenó un vestido floreado.
Su  expresión en su cara era de una gran felicidad y paz, parecía aun más linda que de lo que solía ser.
Mi  padre ese día se quedó en casa decía o nos dijo que estaba, muy cansado pero en el fondo no quería dar a torcer su brazo.
Decía  que el auto no aguantaría tanto peso y otras cosas más.
Salimos sin él.
Pescamos  y almorzamos en una parrilla, a la orilla del Paraná.
Hacia  mucho tiempo que un domingo no era tan diferente, tan diferente.
Por la tarde nos llevo a todos en un catamarán a un largo paseo por las islas.
Y hasta comimos pochoclos con coca cola.
Ya al regreso todos nosotros veníamos dormido pero alegres, jamas olvidaré esa viaje, jamas lo haré.
En nosotros nuestro tío cumplía todas aquellas necesidades que nuestro padre debía de alguna manera amortiguar.
Pero con mi tío todo lo que le pedíamos, al tiempo nos lo otorgaba.
A mí además del curso de computación e inglés, me regalo a posterior un equipo completo y hasta con la pelota de fútbol de San Lorenzo firmada por sus jugadores.
A  mis hermanos para las Navidades les regalo un juego electrónico que se lo ponía en la televisión y tenían varios juegos.
Una  tele  nueva les regaló a nuestros padres y hasta de sonido estereofónico.
Después para reyes a mi madre le regalo una máquina de coser, que aunque usada con ella funcionaba muy bien y nos hizo mucha ropa.
Mi madre, así empezó a hacer primero algunas prendas para los vecinos y luego por el éxito alcanzado, pudo  contar con una chica como ayudanta, y una segunda maquina de coser pero ya nueva.
No solo mi padre veía  su poca eficacia en la casa, y en mas de una vez, lo vi mirar a su hermano con cierta envidia.
Ver el éxito alcanzado, con sus cosas, en su cariño alcanzado por nosotros y de alguna manera darle ahora un sentido más lógico a ese hogar.
Solo que en una noche que no me podía dormir escuche, una extraña
conversación entre mis padres.
Mi  madre de alguna manera le reclamaba mas asistencia en la casa,  y que no todo lo tenia que realizar Jorge, sino también él que lo ayudara en vez de quedarse en la cama.
Y de mala manera mi madre corto una serie de evasivas de mi padre con algo que siempre recordare por el resto de mi vida:
“No pretenderás que él,  sea el hombre de esta casa”.

Con el tiempo hacia ya mas de diez meses que Jorge vivía en la casa y
cercanos al fin de  abril las cosas,  porque así  de alguna manera en que yo lo intuí, empezaron a andar mal.
Muchas noches Jorge ya no se sentaba en las cenas cuando estaba mi padre, pero sí lo hacia en los almuerzos.
Los  diálogos en casa se mostraron  ya esquivos. Noté  que nuestro padre nos empezaba a decir mas seguido que no perdiésemos tanto tiempo en lo del tío y su taller, sino iríamos a terminar como él sin casa y sin familia.
Pero  yo me preguntaba,  en mi inocencia de joven “que bonito seria que a alguien se lo quisiera  como a él, y  casi  como a nuestra madre y padre”.
Muchas noches al volver de inglés, lo encontraba en el bar.
Siempre era él ya el centro de la conversación, siempre rodeado de los amigos todos ellos, vecinos de casa y del barrio.
Es que allí el últimamente, en ese bar pasaba gran parte de la tarde y de la noche, cuando terminaba el trabajo en casa.
Jugaba a las cartas y además hasta cenaba allí.
Solía volver a casa tarde cuando todos nosotros ya dormíamos.

Un día le pregunte la razón de ello al pasar y verlo tomando un gancia, en la barra del bar
¿ Porque estaba aquí y no en casa?, tío.
Me llevo a una mesa, pidió un coca-cola, con dos salchichas y mucha
mostaza.
Y  mientras yo me devoraba esa comida, me tocó con sus manos arrugada mi pelo a modo de caricia y como lo solía hacer cuando algo importante me querría transmitir.
Sencillamente  me dijo algo que en ese momento no entendí:
Es la vida, esta vida con sus miserias humanas que hay dentro de uno.
Por  un momento hace que lo bello, ardiente y un puro amor, se transforme en pecaminoso y prohibido, arrastrando con ello a una tragedia sin medida.
Algún  día lo entenderás cuando seas un hombre, hijo por ahora sépalo usted callar y espere a ser más grande, solo espere.
El  tiempo se lo responderá solo el nadie mas que él, pero cuando juzgue hágalo con la imparcialidad de los hechos solo con ellos...

Un día, poco antes que a mi padre lo jubilasen, mi tío  muy serio dijo en el almuerzo:
Me salió un trabajo importante. Ya  lo hable con la persona y me conviene, estaré por un largo tiempo en el exterior: creo que lo aceptare porque me pagan en dólares.
Mi madre lo miró furiosa, y pronto lágrimas de su rostro le corrieron.
Se sentó casi a punto de desplomarse, lo observaba profundamente y con el rostro desencajado.
Solo al rato como asimilando la novedad, le dijo entrecortada:
¡No a mi no,  Jorge  esto no me lo podes hacer, no después de...... y
calló enseguida.
A nosotros se nos quedó la comida en nuestros estómagos.

Ese día las cosas ocurrieron a un ritmo alocado y sin ya poderse parar más.
Mi madre poco antes que el se fuese ese día definitivamente la vimos hablar con Jorge en la pieza, ningunos de nosotros quería interrumpir ese dialogo con nuestra presencia.
Esperábamos que ella le convenciese, hablo y hablo y luego lloro desesperadamente.
Y  hasta mi madre llego a gritar, al costado de la pieza cuando él la toma de un brazo y le dio el beso de despedida, en la mejilla.
Mi madre no lo acompañó, solo se limito a llorar  lo que quedaba de la tarde.
No  cenó con nosotros, dijo que le dolía mucho la cabeza.
Mi padre solo nos dijo que el desagradecido se fue sin saludarlo y que jamas lo recibiría ya más.
Mi tía llamó esa noche y hablaron gran rato con mi padre
En   casa solo había un gran silencio y así lo hubo por mas de una semana.
Al otro día mi padre no fue a trabajar y desde la media mañana, vino la hermana de papa a casa para hablar con papa y mamá, nos trajo facturas que nadie comió.
Mi madre había salido todo ese día y regresó ya muy tarde.
Mi  tía se cansó de esperarla y se fue.

Al tiempo el coche papa lo vendió, y con ello nos compro una vídeo grabadora  y hasta un horno de microondas grande y moderno, que vino a amortiguar con ello un poco la tristeza, rompiendo el silencio de la casa.
A mama, le compró  un regalo muy especial:
Un  nuevo lavarropas automático.
Mi madre  con el tiempo se fue mostrando muy mal ante todos.
Su carácter ya había cambiado y no se pintaba ni en la mañana ni en las tardes.
Creo que nunca mas lo hizo.
No cenábamos todos juntos, mi madre dejaba la cena y se iba a dormir.
Mi padre cenaba leyendo el diario, nosotros en silencio nos mirábamos y el televisor hablaba por la familia.
Luego, levantamos la mesa y nos acostábamos.

Al  tiempo, mi madre  despidió a su ayudanta.
Las  cosas volvieron a ser como cuando no estaba mi tío, mi madre hacia todo lo mismo.
Le reprochaba a mis padres las mismas cosas, pero ahora con mas fastidio de mala manera y con mayor ironía
Los asados de los sábados se transformaron en ravioles de domingo pero comprados de nuevo en doña Clara.
Ya una cosa mas no volvió a ser como antes:
La alegría..

Un buen día al regresar del colegio, mamá no estaba.
Papa hacia mas de un año que estaba jubilado.
Nos dijo a modo de mentira que ella se había tenido que acompañar a la tía a internarse, que por una semana no estaría en casa.
Luego esa semana fue un mes, otro y así siguió.
De  mama ya nunca mas volvimos a saber.
Un buen día no pregunté más por ella.
Comprendí  la mentira de papá, pero mis hermanos se cansaron de llorarla en silencio cuando  se cumplía el plazo y mamá no venía.
Primero el tío, luego se había ido sin que nos  preparemos para ello,
mamá.
El universo de adolescentes de nosotros se había roto en poco tiempo
Ya  nunca mas se compondría.

Yo, ahora con mis veintiseis años, y a punto de casarme nada diré sobre ellos.
No le reprocharé a mi padre su vida y.... como influyo su conducta en las nuestras.
Menos, juzgaré por ello  a mi madre y... Aun  a mi tío, del que jamas supimos más.
Solo de alguna manera lamento esa mentira de mi padre, la eterna espera
de una madre que jamas aparecería y las desilusiones posteriores, que con ello afectaron a mis hermanos.
Mi padre jamas juntó la suficiente fuerza como para decirnos que muestra madre nos abandonó o más bien lo abandonó a él.
Ahora  comprendo aquellas palabras de mi tío, esa tarde en el bar.
Mi madre será o no feliz, donde estuviese.
Se  fue a buscar su felicidad, lucho por ella pagando un desmedido precio.
Mi  tío de alguna manera consciente o inconscientemente, desdibujó la imagen de mi padre a toda la familia y con ello la influyó a mi madre, de un modo muy particular.
Se mostró como triunfante en su vida, pero yo solo creo que se tomo una revancha de su destino

Mi padre ahora guarda  sus días en un geriátrico muy envejecido muy solitario.
Mis  otros dos hermanos, asumieron todo el drama, y han crecido de golpe
Creo sin dudar, que no repetiré los equívocos de nuestros padres en mis hijos, porque de alguna manera el precio final lo pagan inocentes e indefensas vidas, pero de algo estoy seguro:
Jamas  pero jamas, volveré a comer tarta de manzanas
verdes................

FIN.
 

*Dedicado a una gran amiga, alada, etérea y hasta mágica: que de alguna
manera  con mi cuento, llamaré su atención.
De  ella solo supe sacar lecciones de vida y un norte ya seguro en mi
camino, definitivo para comprender, a los adultos con sus ilógicos actos
de vida.
Yo no necesito nombrarla, porque  ya nos conocemos  desde siempre es mas
(creo que eternamente fuimos una sola cosas) y ambos estamos buscando
aun hoy la felicidad en pequeños, pero sentidos fragmentos de vida...
esto es para ti..........

Gustavo Camisasca,
Contemporáneo
Setiembre/99
*Corregido y actualizado en la ultima semana de sep.,
*Listo para corrección final guardase como "cami al mundo" con derechos
propios ya sentados.
*Cualquier copia o fragmento deberá nombrarse al autor.
Bs. As,
Argentina.