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LUIS ALBERTO SALVAREZZA.
Tus habitantes, grisáceos,
ojerosos, desbandados,
se han emparentado
con el olvido.
Ningún gajo
de aquella arbórea memoria los sujeta.
La casa, esa ínfima
y última coraza de la piel, matriz y sueño,
gestación,
reconstruye otras paredes,
otros rincones;
reconstruye tu ausencia,
humedades y aromas.
Y el silencio, ese
enmudecido pájaro, es ahora el que te llora,
el que deposita sus
flores del aire, el que día a día,
imperceptiblemente,
arma el derrumbe y de él se alimenta.
La casa, hoy, es esa paloma
imposible,
ceniza, desabrida migaja,
escombro y polvo. Una boca que devora.
Sin embargo sobre la ventana
del fondo, junto a tus hortensias,
azul como una lámpara
u otro temblor, se ha instalado la tarde.
El balcón se hizo
jaula y al anochecer gorjea
y los retratos como planetas
u otros ojos, parpadean.
Dora: ayer abrí las
siete puertas
que dan acceso al corredor
que conduce al jardín
y cada espacio se puso a
significar...
El primero dijo de la infancia:
mostró tus trenzas y una
desdibujada rayuela.
El segundo abrió la
alacena y desparramó un aroma a sopa y torta,
( mezclándose.
El tercero dejó caer
sin ruidos un collar de perlas.
El cuarto siguió la
verde sinuosa pisada de los gatos.
El quinto agrupó los
objetos olvidados por los huéspedes.
El sexto mostró el
vacío de la nada.
Y el séptimo y último:
dijo de vos y tus poemas
y el hambre y también
el silencio, que ahora es esa otra lápida.
Dora: también
había un sillón de mimbre y las rodillas de tu
padre
( esperándote.
Ella sabía que
quien discute las razones del amor
discute por sus despojos,
éste no sabe de razones.
Que el amor se vacía
cuando comienza a convertirse en promesa.
Sabía explicar porque
duelen de otro modo los engaños en
y
toda realidad aunque festiva concluye en lágrimas.
Que para vivir plenamente
hay que perder,
Perder hasta las ganas
de amar.
Sabía (William
Blake lo inmortalizaría siglos después),
Que quien desea y no
obra engendra un sudor amargo, pestilencia.
Que el amor es irrespetuoso
e invencible
y otras veces
sinónimo de condena.
Que cuando no
hay poseedor ni poseída la consumación es verdadera.
_( Quién
consume a quién: el fuego a la madera o la madera al
fuego?)-.
Por eso y por
las espuelas de luz del alba,
Safo, si ellos
te acusaron, qué es lo que yo he de perdonar.
Sólo intentaba
protegerte y me hicieron tu cómplice.
Safo en Lesbos
amaré a tu manera.
FRIDA
KHALO
"Es una cinta de seda
alrededor de una bomba"
André Breton
Ella es su creación.
Un Dalí latinoamericano.
Reina, hechicera o
india tehuana.
Inexacto límite
entre lo onírico y lo real.
Paisaje de terciopelos,
orquídeas y esclavas.
Mujer azul con bigotes
rosáceos.
Metáfora, símbolo
o señal de lo ardiente, sexo, fuego y muerte.
Ella fue para Diego
lo que Dalí fue para Gala:
Excitación,
sudor, sostén y locura.
Policromada cariátide
de un templo griego,
Mural, tapiz de plumas,
vuelo o escultura,
Joven virgen del thiasos
lesbiano o perla gris del Egeo,
cuna, cama y sepultura.
Una trenza entre
Narciso y los espejos.
Desgarramiento
lila. Oro azul de Coyoacán.
Volcánico
alarido de la imagen femenina.
Ella es Frida
y Frida su creación.
Tajo, solo tajo.
Pieza única de orfebrería.
Pesada oscura
joya precolombina.
LUIS ALBERTO SALVAREZZA.
Nació en C. del Uruguay el 24 de
Enero de 1957. Es técnico
agrónomo y profesor de Castellano, Literatura
y Latín. Actualmente se desempeña como Vicerrector del Histórico
Colegio del Uruguay "Justo José de Urquiza". Hago cerámica
y dibujo.
E.mail: salvarezza@topmail.com.ar
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