Sino
querés, por lo menos proba....
Empieza
así:
Así
era ella, no admitía el no.
-Dale come,
que te lo hice especialmente para vos. No sea así,
-NO, sabes
bien que no me gustan los frutos de mar.
-Bueno esta
bien, pero si no querés comer, ¡por lo menos probalo! y se
te quedaba mirando con ese gesto imposible de calificar, los ojos redondos
fijos en mi, y las comisuras curvadas para abajo en una sonrisa imposible.
Juro que en
esos momentos empecé a pensar en asesinarla.
1-Ella
y su absurda voluntad de hacerme comer babosas acuáticas, y lo peor,
lo peor de este asunto es que jamás escucha mis respuestas, o peor
aún, no las respeta. Entonces paso del silencio a la ira como el
inefable camino de las agujas de un reloj.
-NO Y NO Y
MIL VECES NO!!!
2-
Podemos ir al cine esta noche.
- Estoy cansado,
tengo ganas de acostarme temprano.
- Pero dan
una película que me gusta.¡ Dale vamos!
Y no le importa
si uno llega reventado del trabajo y lo único que quiere es dormir.
Ella sigue insistiendo como si estuviera totalmente sorda.
3-Y
lo peor, después de haber logrado trabajosamente excitarse usando
el recurso de la fantasía, con la reventada mas exquisita, en el
momento preciso cuando la pasión nos lleva a ese punto donde las
palabras están absolutamente demás, en el momento justo donde
estamos a punto de desbarrancarnos en tobogán del goce carnal, ella
interrumpe para preguntar mirandote fijo:
-¿Me
queres?
4-Harto
ya de una torturante atención , irritado hasta las pestañas
por su meliflua y persistente devoción decidí dejarla.
Pero las circunstancias
interfirieron de una manera inaudita.
Luego de muchas
noches de insomnio, ensayando la manera de hacerlo, tratando de no herir
sus sentimientos, considerando que era una buena mujer, luego concluyendo
que era buena pero no para mí, que cocinando era Lucrecia Borgia,
que nuestras conversaciones morian antes de empezar, que en la cama era
tan erótica como una morsa, tome la decisión de hablar claro.
Debo
decir que tomé la decisión muchas veces, en esas noches atormentadas,
pero la férrea decisión nocturna se diluía cada mañana
y esto llevaba meses. Cuando un día muy suelta de cuerpo me dice:
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