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Pablo Fuentes (Argentina)
ESE INSTANTEen este instante
donde está
la mano apoyada
sobre la otra
en la mesa
sobre el suelo
en el momento en que
se mira
hacia delante
donde no decir nada
es decir quizás
no hay forma de saber
si ese instante
está delante
o detrás
de la mirada perdida
en un lugar vacío
arriba o abajo
de la mesa y la silla
apoyadas en el mismo lugar
donde se está quieto
esperando como quién
se fuga de ese lapso
ese movimiento quieto
ese decir quién
en qué momento
el espacio vacío
delante
se disolvería en otro
esto se dice así
se espera así
la mano sobre la otra
en el mismo lugar
lo otro
en ese instante
donde la puerta enfrente
sería ninguno
si ese instante
donde la mirada se pierde
delante o abajo
que es o se abrirá
entonces
se escapará la mirada
desde el movimiento
que no tiene
aquieta
sobre la mesa
en el mismo espacio
contaminado de presencias
de formas de estar
así de frente
a los ojos quietos
y no hay otra cosa
hay otras maneras
todas posibles
pero cualquiera
otra pausa
en esa espera
que se puede ser
cualquier parte
cualquier momento
para bien o mal
se condensara en la mesa
donde una mano
espera sobre la otra
ese momento
ese instante
donde se está sentado
mirando de frente
la puerta que tal vez
gire hacia la pared
entonces
cuando no hay
nada que hacer
en cuerpo inmóvil
cuando solo queda
esperar en silencio
el movimiento posible
el probable rechinar
de ese momento
que se disolverá
delante de la mirada
cuando vengan otros momentos
sobre los ojos cansados
en ese instante
cuando todo sea
estar ahí
o en otra parte
en algún lugar
siempre una mano
sobre la otra
será también
otra forma de mirar
el instante que
de cualquier manera
no está
sino delante
del cuerpo inmóvil
que espera
sobre la silla
ese instante
ACTITUD
Las manos en los bolsillos,
espero quieto
desde hace mucho tiempo.
Escucho que alguien llama
del otro lado de la puerta.
Es raro, pienso,
mientras el mar
moja mis pies.
EsperaPor la sombra de la ventana
un tajo de sol
cae sobre la mesa,
al compás de los segundos.
La mano roza
la tabla lisa,
la palma sobre la madera
como un lagarto blanco en una roca.
El brazo se extiende
desde la mesa hacia la penumbra,
el polvo vuela y
se deposita en objetos invisibles.
Entornando la silueta
inmóvil en la silla,
las hebras de luz se abren un poco.
La lenta respiración cuyo semeja
el motor de un auto viejo
que viene por la ruta vacía
agobiado por el sol y
se detiene frente a la casa blanca
el ruido de la bocina
estremece
la mano quieta:
el cuerpo se empieza a mover
despacio,
erguido, camina
la inercia de la materia
venciendo
la oscuridad antigua,
se acerca a la puerta
listo para desaparecer
tragado por la luz.
LA VOZ DE LOS SUEÑOSVOZ ANIMALno son estos
los sueños
sino voces
que acosan
la cabeza
que duerme
sumergida en la oscuridad
sueños invisibles
a la mirada dormida
qué dicen
esos sueños
qué
parlotean
en la oscuridad
donde la cabeza
duerme
y sueña
que escucha esa voz
irreconocible
en su murmullo
la cabeza
sueña
voces
¿quién?
¿qué habla?
esas voces
o sueños
perdidos
en la oscuridad surcada
de sueños perdidos
buscando una cabeza
dormida
donde hablar
una cabeza
que escuche
sueños
y se pregunte:
¿son míos
estos sueños que hablan
en mí?
y piensa dormida
en la viciada
oscuridad
que esta pregunta
también es
un sueño
en la cabeza
dormida
perro: un vago recuerdo
se esconde en un sueño
que él sabe decisivo
e intenta vanamente recordarlo;
entrecierra los ojos, el tiempo pasa.
caballo: un ruido entre los árboles,
sospecha de algún accidente,
hay una ruta allá,
se acerca entre las hojas caídas y
se va dando cuenta, de a poco,
que comete un error fatal.
hormiga: sorprende entre el pasto corto
el camino pequeño y seco
su forma como un signo apremiante
en el fondo, una lengua fácil
escrita en el jardín
que habla de una guerra en otro mundo.
delfín: en la calle vacía, desbordada de sol,
va, imperturbable, como un gran barco
con todas las luces encendidas
flotando hacia donde sospecha,
en la niebla, en la noche inmóvil,
la entrada de algún puerto.
gato: por la noche, escucha por la ventana
los gemidos, el idioma perdido de la noche,
le entran por la boca como cápsulas de horror,
adivina, entonces, su castigo:
haber perdido los sueños,
encontrarlos en la vigilia.
águila: sabía; hay sólo viento y palabras
o también, un cielo para planear hasta el pánico,
sacude las alas, está seguro,
no va a bajar,
es el viento que hay en las palabras
lo que empuja el vuelo.
Pablo Fuentes (Argentina)
Pablo
Fuentes
Nació en Buenos Aires
en 1960, psicoanalista, escritor y crítico literario. Ha publicado
poesía y ficción en varias antologías y revistas,
diversos artículos y ensayos suyos han sido publicados por revistas
argentinas y
también en España
e Italia. Actualmente conduce un taller de lectura en Buenos Aires y trabaja
en clínica, docencia e investigación dentro del campo del
psicoanálisis.
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