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DEDICATORIA
Con esta fibra
separada al viento
vuelvo a enhebrar
la musical costura
para cocer a
versos tu figura
en un paño
alisado en movimiento.
Expongo cruz
de Marta, pensamiento,
crisantemo
poblando tu cintura.
Margarita
-amarilla criatura- .
Pompones que
a los aires dan contento.
Miles de hortensias,
rosas y gladiolas
se estrenan
en tus faldas por la aurora.
Los helechos
son velos que a esta hora
se reparten
tu celo de amapolas.
Por ti coso
en el aire las corolas
de la Flor que
en los sueños te enamora.
Sorprendida
en las frutas te he tocado.
Decidida en
sus jugos te sustancias.
En los jobos,
las piñas, las fragancias
del limón
y la china te he gustado.
Alimentas por
luces, el filtrado
espesor de palmera
en dulce agua.
Tamarindo, guayaba,
parcha, jagua;
pulpas les da
tu ser acostumbrado.
Con tu voz natural
me has revelado
que eres geranio
y flor de calabaza,
un cundiamor
maduro que ha estallado
florecido en
la verja de mi casa.
La palabra de
hoy
es tu sonrisa,
tu mirada
que empuja placeres
como luces,
como estrellas
redondas
o lunas empuntadas.
Es tu grave,
melodiosa voz
que mueve piedra
y polvo
sin cenizas.
El motivo de
hoy
nace en tus
dientes,
es tu pelo
hilachado de
colores,
es tu nariz
mediana como
un arco...
La sorpresa va
por tus rodillas,
en la punta
de tus pies
que están
cubiertos
y el peso de
tu sombra
que ahora ocultas.
Hoy eres tú
quien domina
mis sílabas.
De tanto que
lo he dicho
ya no se decir
tu nombre!
Me duele por
los ojos madrugar.
Soñarlo
es luz para mis noches.
Pronunciarlo
es profanar
algo tan limpio
como arrancar
golondrinas
al norte.
Corazón
por mis labios,
sílabas
que laten
emergen
puras
como milagros.
Sonido de piedra
que da contra
los ojos
y se ablanda
en la pupila.
Nombre redondo
para tu sola
dimensión.
Sin fondo
paloma
sin alas.
Quiero ser el
rocío
de la Margarita
que es tu nombre!
Comer y beber
de su abundancia,
medir
de la primera
a la última
asonancia,
su confusión
de voces
con mis aguas...
Hoy dilo tú
que posees el
equilibrio
para nombrarte
perfumada.
Dilo.
No el nombre
para el cuerpo,
no
el que me ha
dicho tu garganta.
Quiero el fuego
que te cuece
las lágrimas,
el poderoso
nombre
que no ha salido
de su llama.
Deseo
la conjunción
sin labios
del nombre
sin principio
de tu alma...
EL
AMOR NOS ESPUMA
EN SU CASCADA...
a- Nimia Vicéns
El amor nos espuma
en su cascada.
Sus árboles
asombran nuestro asombro.
Cae del cielo
su luz, cae sobre el hombro,
como mano de
dulce enamorada.
Por la orilla
del mar va acompañada
de la más
alta paz: esa que nombro,
burladora del
mal. Ruina de escombro.
Es la fruta
perfecta sazonada.
Todo es fuego
de pompas que inundando
llena en color
los aires de palomas.
Es la flor que
se escapa en sus aromas.
La encantada
ilusión sobrevolando
que derrama
elegancia por las lomas.
En su cascada,
amor, nos va espumando.
VICENTE RODRIGUEZ NIETZSCHE
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