Gonzalo Hernández Sanjorge

el monstruo marino


Me endurece la piel armar collares de arena,
componer cajitas de música para muñecas mutiladas.
Me endurece la piel la vida,
esta historia diaria
que la historia dejará en olvido.
Tengo manos de niño cuando quiero sepultar al cielo,
manos de relojero enamorado
cuando palpo con apetito al tierno prójimo,
ese deseo sometido al enigma que es el otro.
Yo soy
y eso es lo cierto;
la verdad está hecha de cosas pasajeras,
paradojas de risas como piedras.
Vivo,
es decir, transito con la carne calcinada.
Es cuando no puedo amar sin ejercer la antropofagia
que me siento lejano,
completamente impenetrable,
completamente imperdonable.
Me pregunto qué será el amor
cuando no estemos atravesados por el fuego
y tengamos la medula sin desbordes.
Acaso quedemos convertidos
en lejanas fotografías que transpiran inútiles sonrisas,
convertidos en suelos postergados,
defunciones anticipadas,
piadosas obligaciones.
Me pregunto cómo será la vida
-si es que es-
cuando tengamos el rocío cansada
y la muerte mucho más crecida,
casi ahí, tocándonos el hombro.
Ser es ser un monstruo marino.
Rectifico,
ser es ser un ángel con una sed insaciable.



 

falta


El signo de la sangre
pretende cantar de una manera espléndida
sobre la extremidad de un abismo,
de una lanza bebida dulcemente.
En el licor transparente de un aguacero
la nitidez del hambre reclama su derecho a contradecirse.
El deseo es una licantropía sin amarras,
un movimiento permanente en perpetuo devenir.
En los circos donde crezco sobran equilibristas,
payasos con delirios de maestro.
Faltan, eso sí,
amantes de la vida más que de la existencia.
La forma del amor
es un animal enamorado de su cazador;
un castillo de naipes
justo en el camino donde cabalgan corceles desbocados.
Falta quien se suba a su quietud
y se prenda fuego.
 
 

regalos y destemplanzas


Quise regalarte,
un caballo blanco y un violín de queso,
un pájaro rojo,
un pájaro verde como aceituna,
una aceituna como el pájaro verde
y un color almíbar
con el que enjugarte los ojos y descubrirte la voz.
Pero no se qué pasó,
qué confabulación tuvo lugar,
que te bajaste del autobús
y yo continué sentado,
quieto,
extraño,
ajeno a tanto regalo.
 



 
 
 

desmiénteme


Arroja la mañana su ritual humeante
de planetas migratorios.
El pecho enmaletado en cordilleras
toca el torrente con el que los ingratos despertadores abofetean fémures.
Atestigua un balcón de boca abierta
que el cielo se ha prendido fuego
y dejo que el cuerpo circule,
como una lenta cascada de tierra
entre su rutina bien aprendida que le ayuda a no temer,
a creer que el mundo con el tropieza
es el mismo que abandonó por la noche.
La estirpe de recios bandoneones
golpea una calle sin orillas,
sistemático espejismo donde se ahonda el cansancio de ser tan cotidiano,
tan sin pausa.
La calle huele a embarcaciones,
corchos, raíces recién nacidas,
lágrimas mal curadas.
Desgajo un antiquísimo gemido
al saber que soy un hombre de materia débil y metafísica inconclusa,
una lenta espera con la sangre empobrecida.
No quiero esta mañana,
este golpe,
y sin embargo perduro en mí mismo.
Por favor,
no dejes que me crea estos dolores.
Hurga en mi peso con una magia,
 busca trozos de mármol entre mis escombros,
pedacitos de metales valiosos entre mis baratijas.
Desviste tus sudores
 y desmiénteme por fin.
 


un blanco demasiado fácil


Sobre un crucifijo de gemidos
mi sombra imparte sus escalones
y una quemadura sube hasta el hierro
que es apenas una quemadura endurecida,
cosa que suele ocurrir en esta vida.
A veces soy un pasadizo desheredado del descanso
y estornudo el ojo sin tener el orgullo de la uña
y rehén de alguna verdura maltratada
me enamoro sin salida del espesor de una caricia.
En el entreacto del cansancio
amo con mis magnitudes en derroche,
y me separo inexorable de lo que tiene alfileres y usa cadenas.
Brinden conmigo
por las ilusiones que todavía quedan sin derruir.
Brindemos por los epitafios
entre hermosas sábanas al pie de un yunque.
Si no llegan a saber por qué brindar,
brinden por el dolor,
para que tanto golpe sirva también de algo;
que la vida
es un blanco demasiado fácil para la tristeza.
 
 

Gonzalo Hernández Sanjorge

(estos poemas pertenecen al libro inédito “La sangre es un hechizo transitorio”)



Biografia
Gonzalo Hernández Sanjorge,  poeta urugayo, es Licenciado en Sociología, Docente Universitario del Instituto de Filosofía de la Facultad de Humanidades en Montevideo (también soy docente en la Facultad de Ciencias de la Comunición), Secretario en un Liceo privado  y desarrolla tareas periodísticas de investigación histórica en una revista semanal. Desde 1993 comencó a participar en diversos concursos literarios, habiendo ganado hasta la fecha una decena de premios. Aún no poseé ningún libro editado . Es autor de  libros de poemas, de cuento, novelas y obras de teatro que permanecen aún inéditas.

Premios y publicaciones donde han aparecido algunas de sus obras:

ACTIVIDADES LITERARIAS:
Premios en poesía:
Mención, Concurso de poesía organizado por radio Nuevotiempo. (l998)
Mención, Certamen Internacional de Cuento y Poesía, Ministerio de Educación de la Pcia. De Salta, Argentina. (l998)
Mención, Certamen Internacional de Cuento y Poesía, Ministerio de Educación de la Pcia. De Salta, Argentina. (l996)
Mención, VI Concurso de Cuento Corto y Poesía, Centro Hispanoamericano de Artes y letras, Montevideo. (l994)
Primer Premio, Tercer Concurso de Cuento Corto y Poesía Abel Vadell, Carmelo. (l994)
Primer Premio, Concurso Poético Internacional, Distrito Jl Club de Leones, Salto. (l994)
Segundo Premio, categoría Internacional, Concurso Internacional Literario, D. A. A. I., Mendoza, Argentina. (l994)
Primer Premio, Noveno Certamen de Cuento y Poesía del Grupo I. DE A. L., San Carlos, Maldonado. (l993)
Mención, Segundo Concurso Internacional de Poesía Abell Vadell, Carmelo. (l993)
Primer Premio, III Concurso Internacional de Poesía, Revista Punto de Encuentro. (l993)

Premios en cuento:
Mención, Décimo Certamen de Cuento y Poesía del Grupo I. DE A. L., San Carlos, Maldonado. (l994)
Mención, Tercer Concurso Internacional de Cuento y Poesía Abel Vadell, Carmelo (l994)
Tercer Premio, Noveno Certamen de Cuento y Poesía del Grupo I. DE A. L., San Carlos, Maldonado. (l993)

Obra literaria editada:
“en la máquina de escribir”, poema, en el libro Poesía editado por Nuevotiempo y Ediciones de la Plaza, donde se recogen los textos premiados en el concurso literario de radio Nuevotiempo. (1999)
“anclado en los torrentes”, poema, Entre Poesías y Cuentos III, Centro Hispanoamericano de Artes y Letras. (l997)
Poemas: “palabra”, “al menos hacer de la luna una mariposa”, “victorias” y “una trampa innecesaria”, Revista Punto de Encuentro, Número 15-16. (l995)
“El olvido”, cuento, Diario Correo de Punta del Este, Año I, Número 202, Maldonado. (l994)
“regreso”, poema, Diario La Democracia, Año LXXII, Número 5633, Maldonado. (l994)
“regreso”, poema, Diario Correo de Punta del Este, Año I, Número l75, Maldonado. (l993)
“salvación”, poema, Revista Punto de Encuentro, Número l4. (l993)
soltcoa@netgate.com.uy
 
 
 
Poesia Narrativa Ensayo
La tertulia
Avisos escritura
colectiva
Concursos enlaces Chat