|
Daniel Adrián Madeiro![]()
NATURAL
Vamos a tomar sol,
te invito a mi cama solar,
nos vamos a divertir,
te mostraré un juego virtual.
Mis amigos conocerás,
los verás por la Internet;
saldremos a comprar
paseando dentro de la Red.
Ven junto a mí,
entra a mi mundo real,
te hará muy feliz
ser tan natural.
Mira el monitor
y descubrirás el amor;
él será tus padres,
él será tu dios.
No salgamos de aquí,
el aire nos puede matar.
Si tienes que salir
ponte tu máscara de gas.
Hay mucho franco tirador,
ten cuidado al caminar;
suenan las sirenas. Corré
a un refugio antinuclear.
Ayúdame, dame
una máscara de gas;
el gas sarín
viene hacia acá.
Mira mis ojos, lágrimas,
comencé a llorar.
Ya no soy un
ser natural.
Daniel Adrián Madeiro
EL ENAMORADO DICE...
Porque te amo estoy viendo
a la única que existe,
a una reina que usa
mi corazón de cetro;
a un prado siempre verde
donde mi ser descansa;
flores sobre el páramo
que hacen mi andar más bello.
Siempre estás a mi lado
siendo una sola carne,
y te busco y te encuentro
con sólo recordarte,
y tanto es lo que te amo
que me torno impermeable
al dolor más severo
si me entrego a pensarte.
No hay paladar que sea
más sabroso que el tuyo
ni un pubis que doblegue
como el tuyo a mis labios;
mis manos se pasean
y acarician tus muslos
rogando que las lleves
al calor de tu océano.
Cómo goza mi carne
penetrando en la tuya,
que alegría es a mis dedos
la seda de tus piernas,
la gloria es recostarme,
con tu voz que me arrulla
sobre tus tibios senos
que hacen vibrar mis venas.
¡Oh, Esta vida es brutal!,
Tanto fragor la agita,
que entre luchas y llantos
se nos esfuma el tiempo.
¡Oh, Esta vida es tan corta!.
Si se hiciera infinita,
haría real mi promesa
a ti de amor eterno.
Porque te amo estoy viendo
a la única que existe,
la reina de quien soy
su siervo agradecido;
donde había un desierto
ahora un jardín hiciste,
y es bueno el día de hoy,
y es bueno haber nacido.
Daniel Adrián Madeiro
Madero@Tutopia.Com
LA SABIDURIA DE ELLAS
Ellas saben que ellos
las devoran con la mirada;
que sus faldas no las cubren
de los deseos ardientes
que despierta la ilusión
de poseer sus cuerpos;
que sus senos son más
llamativos que el oro;
que sus nalgas pueden regir
el destino de los pasos de ellos.
Ellas saben que su fragilidad seduce;
que sus cadenciosos bamboleos
establecen nuevos ritmos
en los corazones de ellos.
Pero no quieren saber que,
aunque les prometan el cielo,
las más de las veces,
serán meros objetos balsámicos,
ánforas que recibirán agua impura;
que sólo algunos pocos estarán con ellas
amándolas con ternura,
como si fuera para siempre.
Por eso ellas sufren
fugaces amores,
falaces pasiones,
duros desencantos…
porque hay algo que ellas
se niegan a saber.
Daniel Adrián Madeiro
Madero@Tutopia.Com
CLON
El otro día escupí,
hay uno igual a mí.
Me corté y salió sangre,
de mí hay un enjambre.
Todas copias de mí son;
yo no soy yo, ya soy un clon.
Ahora puedo ser
un líder bueno de esta sociedad
y, al mismo tiempo, puedo ser
quien lo asesine sin piedad.
Todas réplicas de mí son
pero me son ajenas, son mi clon.
Un sacerdote, una anarquista,
un mercenario, un pacifista,
un boxeado, un curandero,
un libertador y un carcelero,
un enfermo, un enfermero,
un ladrón y un cerrajero,
un artista, un destructor,
un hombre mudo, un orador,
un dominador, un esclavo,
un hombre sabio, un hombre tarado,
uno bien vestido, otro rotoso,
un hombre veraz, otro mentiroso,
un chico malo, un buen chico,
un hombre pobre, un hombre rico.
Daniel Adrián Madeiro
EL ANCIANO DICE...
Hay surcos profundos
en mi rostro antiguo.
Son los cauces secos
de los tantos ríos
que la atravesaron:
con torrentes de agua
salada de hastío
ante un pan amargo;
con fieras crecidas
de angustias pasadas
cargadas de llanto;
con dulces arroyos
de horas felices
repletas de encanto.
Hay en mi voz algo
que no tenía antaño,
una lentitud que
suena cuando hablo
como una oración
o como un presagio.
La lengua que ayer
corría ligera,
se mueve hoy despacio.
No llama a doncellas,
no grita quimeras.
Ya no ruge como
cuando era muchacho.
Mis ojos ven menos,
pero han visto tanto,
que siempre adivinan
si en una sonrisa
algo le ocultaron.
Y miran profundo
a un ayer lejano,
preguntan por un
paraíso que fue
sueño profanado
por gente sin sueños
que, en la juventud,
nunca logran verse
aún con ojos sanos.
Disfruta tu vida,
no la desperdicies,
lo pagarías caro.
Se recogen flores
de todo jardín mas
no hay vergel florido
sin tiernos cuidados.
Sin mente y trabajo
no hay sueños dorados.
No te engañe el músculo
que hoy sientes firme;
ya se pondrá blando.
Yo estoy viejo y sé
que me estoy marchando.
Daniel Adrián Madeiro
Envía tus comentarios a:
Madero@Tutopia.Com
| Poesia | Narrativa | Ensayo |
|
Avisos | escritura
colectiva |
Concursos | enlaces | E-group |