El alma de ese hombre solitario

El alma de ese hombre solitario

es un papel estrujado al borde de la mesa.

Garabatos extraviados

en espacios en blanco.

Respuestas olvidadas en un manchón,

palabras que nunca se dijeron.

Todo él fue un mensaje que murió

entre sus dedos.

¿ Cuántas almas trapo tiene ese hombre

espantapájaros?

Vuelve a arrancarse un pedazo

y sobre la mesa

escribe empecinado

poema de urgente recorrido.

Hay quienes trashuman la vida

sobre un papel en blanco.

Y no se gastan el alma...

se gastan los puños estrujando

silencios sin destino.


Rabiosamente oscuro y silencioso

a duras penas nada

apenas

el cuarto trashuma la trasnoche

y yo tan quieto

atado a la llanura de las horas.
 
 

                            gabriel Impaglione
 
 


Voy de un lado al otro de mi círculo

llevando la soledad repleta de colmillos.

No alcanza silencio para eludir dentellada,

ni desandarse en puntas de pié para alejarse

de semejante dentadura.

Duele a cada instante la carnívora!

Y cuando no duele

en su intermitencia de aguijoneos

se echa en el umbral a espantar los pájaros.

Gruñe sus zarpazos a la luna.

A veces pienso que un buen día

se hartará de mis huesos.

Mientras tanto espero haciendo

como que no me importa.
 
 

                       Gabriel Impaglione