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DESCRIPCION
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El éxtasis del amor había terminado,
en el lecho yacían los dos cuerpos entrelazados,
queriendo prolongar el placer ya sosegado.
La mano sobre el vientre.
La boca en la espalda.
La cara en la almohada descansando, desamparada.
La permanencia silenciosa, poseída.
El pertenecer a ese mundo donde solo el goce importa,
donde no existen dolores, ni riesgos, ni ayeres, ni mañanas.
La idea de por un instante ser uno.
Completarse, pertenecerse, alienarse, sentirse.
Por un instante de tiempo nada importa.
Los instintos a flor de piel, el deseo desmesurado, la pasión incontenible,
la furia incontrolable, las manos buscan, los labios encuentran.
Nuevamente, encienden la pasión con mesura.
Ahora la tranquilidad domina sus deseos,
todo es mas calmo, sin prisa, disfrutando.
El recorrido indecoroso de rincones no satisfechos, inexplorados.
El goce perfecto del instante.
El tiempo se detiene en horas interminables, y allí quedan sobre la cama,
el rastro inconfundible de los amantes.
SUSANA FANTON BELLI