|
16 de marzo de 2001COMPETENCIAS SOCIALES
Aquella mujer, que se presentó en la oficina, era la novia del compañero de trabajo, hubo un cambiazo de imagen en comparación a su imagen que ofrecía hace tiempo, realmente el cínico le importa un bledo, la mujer desvió la mirada del cínico, cosa que le ha hecho un gran favor, el cínico se da cuenta de todo, se oye una voz de fondo, claramente una voz de esa mujer... "se le cae la cara de vergüenza". Ni siquiera saludó al cínico que estaba sentado en una de las mesas asignadas, realizando sus labores, papeleos y toda la historia oficinesca, bajo orden del jefe inmediato, eso sí, la mujer fue directamente a saludar al jefe inmediato y sin saludar lo más mínimo al cínico, todos están de acuerdo que el cínico es un cínico, valga la redundancia o como se llame. Ese cambio de imagen, es sorprendente, pensó el cínico, una vestimenta muy ceñida, con un pantalón malla demasiado ceñido a la fisonomía de las piernas, casi da a ver la braga, o sea, objeto a contemplar. Cambia de imagen, para causar deseos en los machotes, si no tiene gran atractivo físico se la busca debajo de las piedras, ya que lo que desea es ser objeto de deseo, pero realmente "se le cae la cara de vergüenza" cuando en la ciudad sin necesidad de tantas vestimentas ni grandes peinados de buenas peluquerías derriba en cuestión de belleza. En la ciudad hay demasiadas que causan deseos a los hombres sin necesidad de demasiado aparatajes, aparatajes vestimentales.
El cínico, en conversación con otro, sacó de quicio al resto, por que preguntaba si esa persona es matrimoniable o no. Lo que sacó de quicio al resto es esa palabra, matrimoniable, matrimoniar, que tanto emplea el cínico cada dos por tres, como otras palabras transformadas a su gusto. Los compañeros de trabajo especulan sobre esa habilidad de determinadas mujeres de hacer "tontos" a los hombres, sexualmente hablando, se ponen en plan provocativa, se pintarrajean, y estamos en primavera o casi, y como tal algo altera nuestra sangre...
La mujer es pasiva, silenciosa, pero esa no, pone palabras que faltan al amante, y como tal, las cosas funcionan, se inversan las funciones, los roles sociales, comunicativos, generalmente las mujeres son objetos de deseos, silenciosas, pasivas, calladas... Mientras que los hombres son activos, habladores... Todos esos mensajes circulan, que se vayan al carajo los mensajes, pensó el cínico, y otros van y les gasta bromas, el cínico se desentiende de todo, la mujer que entró en la oficina buscaba un cierto reconocimiento, eso no lo consigue con el cínico, el cínico es un estúpido, con algunas personas es un estúpido, para otros no.
Eh, cínico –se oye la voz del jefe inmediato- mira lo que tengo para ti.
El cínico se acerca a la mesa del jefe inmediato y ve un par de folios, se trata del preaviso de finalización del contrato. Vaya. Un preaviso de despido.Realmente le sacó de quicio, iría un poco a la deriva, pero a la vez le sirve de respiro, no podía soportar esa cultura del macho ibérico y la ley del más fuerte, no sabría que hacer ulteriormente, en el fondo cree que es un problema de afrontamiento de la realidad diaria en el trabajo, dar a mostrar una imagen más amable, mas agresiva, es decir, ese modelo ideal del lugar de trabajo, cuando no están a las alturas de esa imagen ideal, por diversos motivos, por que no encuentra acomodo, por que no están de acuerdo, por que no tienen fuerzas, por que lo que sea, entonces no tienen nada que hacer. Por ejemplo, entre montones de provocaciones, de insultos, se encuentra la frase proferida por algunos compañeros de trabajo: "tu valor no llega a la altura de la suela de tu zapato" miran los zapatos... que están sucios... "además la dignidad de la persona empiezan por los zapatos". Se supone que hay un modelo, por ejemplo, del hombre agresivo, del hombre que lo da todo por la empresa, es un modelo ideal, en la cual para seguir vivo y coleando en la empresa hay que seguirla. Esa fue la conclusión que sacó.
Se trata de tener una imagen compacta, proseguir, perseguir a la imagen ideal, el hombre ideal del trabajo, y dar todo por la empresa, o sea, ser productivo a tope, y ser buen compañero de trabajo, o sea, no ser rebelde, acatar normas...
Aquella mujer, novia de un compañero de trabajo, no pudo encontrar por ese cambio de imagen, el reconocimiento del jefe inmediato del cínico, "pero bueno, no te acuerdas de mí, si soy..." "Lo que pasa es que me he cambiado de pelo, y todo eso". Era totalmente otra en comparación a varios meses atrás, hay que hacer competencias con las diversas mujeres realmente bellas y naturales que abundan en la ciudad y "atontan" a los hombres.
A veces tenemos que convivir con el absurdo diario.
¿Por qué, por qué sacaba de quicio el cínico a los compañeros de trabajo? ¿Por qué resulta difícil convivir con el cínico? ¿Por qué le llaman cínico? Si solamente quiere realizar su trabajo y que nadie le provoque, ya que él no le da por provocar a nadie, pero en realidad es que hay algo inquietante que desbarata esas imágenes ideales de los otros, "no hay mayor provocación que ser uno mismo" se lee por cierto en un cartel publicitario de una marca de botella de güisqui.
Arrastraba mi mano sobre el pasamano de aquella escalera que subía a la planta primera de la casa de mi tía, el pasamano era de madera algo roída, fue una impresión bastante fuerte, una sensación táctil que se me guardó a la memoria para la posteridad, no se me olvida de esa sensación, arrastrar mi mano sobre el pasamano de madera, bastante bien pulida, y cada año la barnizaba para que no se estropeara tanto, para que no se resquebrajara demasiado. Subir un solo tramo de escalera, sin apenas descansillo, hasta la primera planta, siempre recordaba que lo hacía con pasos cansinos, sigilosamente, como un gato expectante, curioso, avisado... Estar en la casa de mi tía, durante aquella temporada de mi infancia, era un recuerdo imborrable, archivos memorísticos, como si visitara un viejo archivo, bastantes papeles sucios, papeles abandonados, escondidos, refugiados al fondo de la estantería, y descubro con sorpresas muchas cosas que no recordaba, por mucho esfuerzo que hiciera por recordar era inútil, es algo fortuito, como cruces de cables imprevistos cuando surgen chorreos de escenas, ideas... La sensualidad, mientras recordaba esto, de determinados movimientos femeninos, los pezones, las piernas, mientras miraba por el ojo de la cerradura, en la ducha, mi tía se duchaba, hacía calor, y observé su desnudo completo, y en el patio se oía piar a los pájaros constantemente, un sonido insistente, y por las noches el sonido de los grillos, acompañaban mis continuas masturbaciones, masturbaciones infantiles, esperar que llegara el orgasmo. En el patio, había bastantes macetas, había una solitaria tortuga, le gustaba comer insectos, era el mensaje de mi primo, aunque la tortuga come de todo, era increíble la imagen de la tortuga, era el animal más tímido que he visto, siempre se escondía la cabeza y las patas hasta simular una roca, es el sistema más seguro de defensa, el grueso caparazón, las tortugas suelen crecer, pero esa tortuga me hizo pensar que las personas unas más que otras solemos tener caparazones, a veces nos comportamos como tortugas, que evitamos el peligro, que nos refugiamos en el miedo... Estaba en la casa de mi tía, pero no era muy familiar, me sentía un tanto extraño, pero progresivamente me iba adaptando a la familia, como uno más, cada vez me regañaba más mi tía como si fuera su hijo, es que me tiraba meses enteros en casa de mi tía, conviviendo con ellos, comiendo con ellos, durmiendo con ellos, y en verano hacía mucho calor en ese pueblo sureño, donde el sol era implacable, estar bajo sol era achicharrarte de calor, era insoportable estar en contacto directo con el sol, sin protección alguna, siempre que salía a la calle evitaba el contacto directo con el sol, me ponía muy moreno, como si estuviera en la playa, pero en mi pueblo no hay playa y es una desgracia que no hubiera playa, la playa está a cientos de quilómetros del pueblo, y no todo el mundo va a la playa, hay quien tienen la desgracia de quedarse en el pueblo y no poder ir a la playa, es cuestión de economía, y bueno, frecuentemente con la manguera de agua del patio me echaba frecuentemente agua, un remojo, el agua bastante templada. La primera imagen que tuve de mi tía en mi recuerdo es la de la ducha, o sea, el vivo interés que tenía por la sexualidad, mi tía tenía un poco más de treinta años, un cuerpo joven, delgada, siempre protestaba por todo, todo lo veía mal, ahora que lo pienso me parecía una mujer histérica, y además hablaba mucho, contaba cualquier historia a cualquier vecino, o sea, no como las Marujas de siempre, sino tenía algo especial, era desconfiada pero sabía contar cosas, siempre tenía algo que contar, y si no pues se la inventa, tenía esa gran habilidad, la de contar cosas. Recibo en mi contestador automático un mensaje: "Hola Felipe, estamos en el año 2001, acabamos de entrar en el nuevo año, y tu sigues en tu habitación pudriéndote, de todas las maneras próspero año nuevo" Es de una antigua amiga, Sandra, cada equis tiempo me llama por teléfono, y cuando no estoy en casa dice tonterías por el contestador automático, en el fondo Sandra no para de preocuparse de mí, tuvimos nuestros rollos emocionales pero se acabó en su momento, pero Sandra insiste siempre, Sandra vivía cerca de la casa de mi tía, nos conocíamos desde pequeño, ella siempre jugaba a la comba, y yo a otra cosa, a pistoleros o a indios, según me iba, o a jugar a la pelota, y ella siempre con muñecas, no siempre, no tenía muchas muñecas, pero tenía mucha imaginación, era mi primera amiga, buena amiga de infancia. El patio de la casa de mi tía, con diversas macetas, el olor a jazmín se mezclaba con la de rosas, se respiraba bien, estaba bastante aromatizado, el patio siempre estaba húmedo, en verano siempre regaban las macetas, y humedificaban el patio, amortiguaba las altas temperaturas veraniegas. Mi ojo derecho pegado al ojo de la cerradura, en silencio total, miraba como se restregaba el cuerpo entero con la esponja, se echaba un gel blanco, observaba su glúteo, sus pezones, su coño peludo, su mirada desafiante, su corto pelo, se agachaba y se levantaba, pasaba la esponja por el ano, para limpiarse bien, y por el coño, y por las axilas. Se podría decir que esto que escribo es pornográfico, no trato de hacer pornografía sino poner las palabras a aquello que vi, hacer pornografía sería otra cosa. La tortuga andaba, y se refugiaba tras las macetas y en las esquinas del patio, siempre buscaba escondite, el sumidero del centro del patio se tragaba bastante agua, recordaba ese remolino, como algo hipnótico, que chupaba el agua en círculo, a veces se atascaba, y mi tía lo desatascaba, con un desatascador o con productos químicos, la lavadora sonaba fuerte, y como si andara, era una lavadora bastante ruidosa y vieja, sonaba infernalmente, un primer contacto con el mundo de las máquinas y sus ruidos, los electrodomésticos. La casa de mi tía.
Miguel Ángel Sánchez Valderrama
España![]()
Tu opinión
Poesia Narrativa Ensayo La tertulia Avisos escritura
colectivaConcursos enlaces Chat