Cadáver exquisito

 
 

Si quieres participar, puedes enviar una frase ( una linea) o verso que proponga una pregunta o una respuesta.  La prengunta puede empezar con ¿por qué? o ¿ Donde?
Tienes dos formularios. El cadáver se irá completando en el orden que vayan llegando las propuestas. Si quieres ver ejemplos
 
 
 

Empieza así:
 

1 -Las aguas caen sobre mis hombros
2 -¿ donde crecen lentejuelas voraces?
3 - en las entretelas de  tus piernas
4 -  ¿sera que llegaremos?
5 -Ante una mirada pálida frente al espejo
6-¿Por qué el dolor traspasa nuestro cuerpo?
7- La rabia se desprende de tu mano
8- Que flor arroja fuego por la boca??

                   Pregunta:

Tu nombre:
Tu e-mail:  
País
Pregunta

 

Respuesta:

Tu nombre:
Tu e-mail:  
País
Respuesta

 
 
Ejemplos

cadáver exquisito

¿Para que sirven las hadas?

Para poder librarnos de la inevitable flecha del tiempo.

¿Dónde llueven paraguas?

En un cuarto profundo y ambicioso.

¿Como se viste la gente decente?

 Como siempre, abruptamente de arriba hacia el descenso final.

¿Cómo resuelvo tu liviandad?

Como mejor se pueda y sin embargo

¿Por que quedarse en este cuerpo?

Porque atardecía , amable  borrascoso y final.

¿Donde se cruzo tu voz y alimento, imperturbable, la piel del otro?

Donde los cielos se unen durante la lluvia.

¿Lobo estas?

Tal vez en el otro lado de la luz.

¿Por que son tan tristes los días de sol?

Sucede que son absolutamente abiertos (quizás levemente obscenos)



 

JUGAR AL “CADÁVER EXQUISITO”
(texto grupal)

Asunto críptico que rodea su mirada.

Los alpinistas muertos olían a jazmines,

arrastro esa mirada pegada a los zapatos.

Cuando espero lo imposible

amagando suspiros en el crepúsculo junto a la enorme boca desdentada

en esa rotonda donde se investigaban las huellas verdosas

y el ombligo como luminaria volátil hundiéndose en el abismo.

Señorita, señorita, son las flores de otoño?

Pero por qué seguir haciéndose preguntas

rascando la espalda y descendiendo por el curso del espinazo.

Absolutamente inocuo, el perfume desbordante lo sumergió en un estrepitoso sopor.

Todo está teñido, confuso, pero es manejable con el tiempo.

Y sus bocas flameaban mariposas.

Debajo de la mesa, sólo quedamos nosotros,

imprecadores de salmos inconclusos.
 
 
 

Autores:
Beatriz, Jorge, el otro Jorge, Vilma, Nicolás, Irene, Tamara, María Victoria, Betty, Christiane,
Selva, Ezequiel, Edda, Rubén, Fernando, Marta, Diego.