Comienza así....
Y es
así como te lo digo, la mina tenía todo el aspecto de alguien
que se mueve por el mundo sabiendo lo que quiere. Apareció de la
nada, estaba sentada ahí delante mío con sus largas
piernas forradas en medias negras, zapatos de marca, destilando ese perfume
que solo exhalan las de su clase, unos ojos negros que cuando te miraban
parecían hacerte una tomografía computada. Una boca ... como
decirlo, de esas que parecen prometerlo todo.
Quiero
un informe diario, de todo lo que hace. Me dijo, acto seguido saco una
carpeta con las fotos y todos los datos del tipo. Claro está pense,
lo de siempre, sospecha de cuernos, pero cuando abrí la carpeta
y vi de quien se trataba me quede sin habla. Las preguntas se precipitaban
desordenadamente. Porque a mí?, yo que soy un oscuro investigador
privado, segundo que tiene que ver esta mujer con este tipo, tercero no
me estaré metiendo en algo que excede mis recursos.
Ella me observaba y yo tenía
la sensación que me leía el pensamiento.
- La relación que tengo con él es cosa mía, no creo
que sea necesario, ni conveniente que usted sepa más. Con los datos
que tiene puede usted cumplir su trabajo sin problemas. Por supuesto que
se trata de mantenerme informada de aquello que queda por fuera de
sus actividades públicas. En cuanto al dinero no hay problemas,
usted recibirá lo que pida en una casilla de correo,
a la cual tendrá acceso con esta llave, y donde deberá dejar
el informe diario que alguien pasará a retirar.
Le aconsejo
que se abstenga de intentar saber más. Esas son las condiciones
si acepta.
Le pregunte cuál
es su nombre y sonriendo a su vez repreguntó, sobrándome,
-¿Quiere que le dé
uno? Anote, Beatriz Portinari.
Sentí que me estaba
cargando, y era cierto. Como comprobaría mas tarde su nombre
era una clave que un tipo como yo no descubriría sino en circunstancias
por demás extrañas. Vos sabes que yo no soy de quedarme con
la intriga, yo tengo mis relaciones en el "departamento", y nunca me olvido
de una cara.
1-Que
iba yo a saber que pronto sabría de ella, que estaría en
la curiosa situación de haber estado trabajando para un cadáver.
Para entonces las cosas se habían precipitado y yo con ellas en
un verdadero infierno.
2- Cuando
todo indicaba que mejor me dedicara a otra cosa, me agarro la curiosidad,
madre de todos los problemas. Me fui a verlo a mi amigo Requena de homicidios.
El me debe algunos favores de cuando las cosas se ponian fuleras por alguna
iniciativa , digamos privada. Bueno, como te decía yo sabía
que él podría informarme del asunto, lo llamé y quedamos
en encontrarnos en el Tortoni.
3-Regresé
a mi cuartucho para ponerme al día en algunas cosas y terminar de
atar cabos, como haciendo hora hasta mi encuentro con Requena, y cual no
sería mi sorpresa al encontrar en mi propio cuarto, en mi propia
cama, a la mina deliciosa del problema. Me quedé parado en la puerta,
y aunque mi mente ya estaba sobre ella mis pies no habían dado un
solo paso. "Es que acaso piensa quedarse allí?, me preguntó
dejándome como siempre esa sensación de que leía mis
pensamientos. "Perdón......Beatrice, que hace usted aquí?"
"Y bueno es que acaso no
acepta una visita?". El tono de su voz me sonó muy extraño,
demasiado diría yo, y comenzé a temerle a esos ojos negros
y esa boca hermosa. "Pero vamos", insistió ella, "venga, he estado
haciendo algunas averguaciones y he descubierto algo". Comenzé a
avanzar lentamente, desconfiando hasta de mis pisadas y cuando la tuve
ya cerca oí que alguien me llamaba por mi nombre. "Rubén!"
Volteé a mirar y vaya "que sorpresa Sr. Requena, pensaba que nuestra
cita era todavía en unas horas, que lo trae por aquí?, y
quien le dió mi dirección?"
4-
Bueno, negro no te hagas
el otario. Estas metiendo las narices en un asunto que te queda
grande.
La señora ,( percibí
el tono irónico), es una vieja conocida del departamento.
Ustedes nunca han podido
probarme nada, dijo ella encendiendo un cigarrillo y lanzándole
el humo a la cara.
Me encontraba en una curiosa
situación. Requena era mi amigo y sabía algo que yo no. Por
otro lado ella era mi clienta , me pagaba generosa y puntualmente.
5-Me
había quedado como pegado al suelo, no encontraba una explicación
lógica que justificara la presencia de aquellas dos personas allí.
No sé por qué, pero en aquel momento empecé a temer
por mi vida y la del tipo que yo tenía que investigar.