SÁBADO DE CARNAVAL

Hoy es sábado de carnaval
Y yo salgo a la calle
sin disfraz
y me pregunto por qué
por qué miro donde no quiero mirar
por qué mis pies me llevan
donde no quiero estar.

Máscaras, disfraces y alegría
En el arrabal
La gente no llora,
Canta y bebe en paz.

Voy triste, desorientado,
Me falta algo
Que nadie me dará
Mi vida murió ayer en Santiago
A manos de la policía militar.

Los besos que quería darle
Nunca se los podré dar
Las canciones que compuse
Nunca las escuchará.

Yo no puedo comprender
Que el estado mate sin piedad
A pobres inocentes
Defensores de la libertad,
Que queden impunes dictadores
Que disparan a los demás,
Que los militares apoyen
a un sanguinario general

los ojos de mi hijo
ya no verán el mar
ni leerán los poemas
que escribió su papá,
no verán los campos, las montañas,
ni las luces de la ciudad.

Pero la memoria de los muertos
Yo la voy a vengar,
Duerme tranquilo, Pinochet
Mañana,
Te voy a matar

A los desaparecidos de la dictadura en Chile
 

Álvaro Cabezas Clavijo, septiembre, 2000
      alvarocabezas@hotmail.com
 
 
 

20 AÑOS DESPUÉS

Andaba por la calle
y mire atrás
vi a una chica
que me seguía sin cesar.
Decía que me quería
Que me quería de verdad,
Que un beso mío
Paraba el mundo a sus pies.
Atendí su petición
Y delicado, la besé.

Después del beso
Ella se marchó
Dejando en el suelo
Una nota y una confesión.

confieso que he vivido
colgada de un sueño,
en playas lejanas,
en desiertos, en bosques
quemé la Biblia
y recé a Dios,
busqué mi lugar
bajo el sol.
Hoy, 20 años
después de nacer
ha llegado el final
del camino, de mi vida,
de la verdad

Salí corriendo detrás
de la pálida chica
pero no la encontré.
Si la ves algún día
Dile sin rubor
Que mi hora
También llegó
20 años después
de aquel encuentro casual.

Hoy, domingo de lluvia
Con una pistola en la sien
Es tiempo de comprobar
Si mi memoria recuerda
Qué hice ayer,
O si voy a otro mundo,
O si vuelvo a nacer.

Quizás seré solo el aire
Que acaricia tu piel,
El último ideal
De los hombres de bien
El trazo del lápiz
En un arrugado papal,
El leve espacio que hay
Entre la espada y la pared,
El agua fresca que sacia tu sed,
La mejor (o la peor) canción
De un viejo cassette,
El primer sorbo
Del primer café
El pez torpe
Que siempre cae en la red
La frase más famosa
Ser o no ser,
O simplemente seré
El poeta fracasado
Que escribe hasta el amanecer

A Fito Páez

Álvaro Cabezas Clavijo, septiembre, 2000
      alvarocabezas@hotmail.com
 
 

Polaroid de locura ordinaria.

Fue en vano buscar una razón para el amor,
Caminante errante en el camino,
Absurdo peregrino sin destino.

Ardiente, temerosa y valiente,
Descansa la cara oculta de la verdad,
Desnuda en un lecho de profundidad.

Tu cara se refleja en el cristal de mis sueños,
Tu cara se refleja en mis sueños de cristal.

Canción llena de lucha y sangre,
Violenta luz de la nada cotidiana,
Dulce nana de la brisa enamorada.

Sabor amargo del dulce trago,
Vino de las borrascosas cumbres,
Madera salvaje de negras nubes.

Ánima solitaria y encantada,
Hoy, como siempre, me siento
Ceniza en los cuchillos del viento.

Tiempo descalzo de prisas,
Desierto sombrío y luna elástica,
Negra noche del alma lunática.

Falsa moneda de una duda desnuda
Falsa utopía de un mundo perfecto,
Triste realidad de un mundo infecto

Época desquiciada, vulgar y sorda,
Sórdida crónica de la intelectual ruina
Del progreso, de la violencia, de la rima.

La ruina de la sonrisa del mundo
Girando al ritmo del baile austral,
Estrellas de la armonía universal.

Confusa fiesta con gotas de felicidad,
Ceremonia robot de delirios de grandeza,
Sonrisa inolvidable de inigualable belleza.

Simbólicos versos rescatados del naufragio
Del moderno fracaso del nuevo pensamiento,
Silenciosas palabras de vitalidad y de lamento

 (versos inspirados por Fito Páez),
                                                             Álvaro Cabezas,
junio de 2000
 
alvarocabezas@hotmail.com