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MI DIOS.
Hay hombres que creen en Dios
Creen que es bueno, y que el mundo
se mueve gracias a Él.
Van a lugares que costaron mucho dinero
a recitar unas frases.
Se ponen su mejor ropa. Su mejor perfume.
Cuando mueran, irán al cielo
porque han repetido muchas veces
esas frases vacías.
No les da vergüenza pensar así,
e incluso algunos rezan a su dios
después de haber matado a 2000 hombres
porque eran de otro color.
Yo creo en una piedra que hay
enfrente de mi casa.
A mí me llaman loco,
pero mi piedra
aún no ha matado a nadie.
agosto´00Álvaro Cabezas Clavijo,
Deja de hablar e igualdad, de libertad.
Cállate, y dále dinero a ese tío
que está buscando en la basura una raspa de pescado.
Deja de creerte Dios, no eres inmortal,
no sabes lo que cuesta sobrevivir en la jungla.
No tienes ni idea de lo que te espera, imbécil.
Crees que la vida va a ser como ahora,
feliz, sin preocupaciones, pensando en nada.
Más vale que tengas suerte, y mueras pronto,
que no te roce la desgracia diaria,
que encuentres a alguien que piense en ti
a solas en la oscuridad de su cama.
Siembra plantas en el fondo del mar,
aparta la niebla que no te deja ver el horizonte.
No te sientes, pónte de pie, sube el volumen,
y escucha la música de los que murieron en el camino.
Cuando el sol de la rutina ciegue tus ojos,
piensa en éstos días,
porque no volverán.
noviembre´00-abril´01Álvaro Cabezas Clavijo,