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EL DIARIO DE CAROLINA
Ya sabíamos, que hoy domingo dar un paseo por el campo me dan malas pasadas, que si los perros, que si los gatos, que si los pájaros de mis vecinos, estoy harta de todo. Cuando no hay nada que hacer pues toca salir al campo, a disfrutar de la bella naturaleza. No estoy para tantos trotes, a mis veinticinco años, no sé lo que me pasa, me da por decir barbaridades a tontas y locas, pero en el fondo algo me pasa y no sé lo que me pasa. Los perros toda la noche ladrando, no podía dormir. Los gatos hurgando en los cubos de basuras, y los pájaros por las mañanas se ponen a cantar que se parecen a los cantantes de óperas. Pero había quedado ir al campo y a la enésima no voy al campo, no me sale de los ovarios. Como una gata, anoche estuve hurgando en el Internet a ver lo que había. Me encontré con páginas webs dedicadas a anoréxicas. Es pura verdad, desean nada, desean comer nada. Hay diversas explicaciones.
Encontré hasta pornografía, anoréxicos y anoréxicas practicando el sexo, no sé hasta donde llegamos con la cosa del Internet. Y hablando de perros, páginas de zoofilias, realmente asquerosa. Mi diario se guarda en un lugar secreto, hay bastantes gentes curiosas en este piso de estudiantes, todo lo quiere saber, pero yo normalmente doy un portazo para que no metan donde no deben meterse, que se metan en sus asuntos, siempre van apuntando las narices como tratando de olisquear algo, claro, los chicos olisquean otras cosas que chocan de bruces contra mi negativa, ofrezco tantas resistencias... Es que siempre estoy cabreada por todo. No soy anoréxica, pero a veces me porto como anoréxica y otras
veces como bulímica. Cuando me aburro me conecto al internet, y veo cosas horrendas, pero esto me permite estar un poco más espabilaba, no tengo mucho que estudiar, pues nada, cojo mi portátil y hurgo lo que hay en el internet. Mi papi que está en la otra punta de España me llama de vez en cuando por teléfono preocupándose por mi propia salud, y yo le digo que se preocupe por la suya, y qué hija tengo, como siempre me decía, qué hija tengo. Anoche estuve en un concierto de grupos de rock
independientes con Pablo, Pablo estaba realmente baboso, y estupidizado, no paraba de beber cervezas y liarse porros, y decir tonterías, haciendo escándalo de cara a la galería, saltaba desde el escenario hacia el público y de tantas veces... hasta que se dio un golpe contra la barandilla que separa el escenario del público y tuve que llevarlo a Urgencias, Pablo, que no me gusta esas cosas de Pablo, locuras de Pablo, si no escribo en mi diario lo que me pasa diariamente reviento. Pablo me dijo anoche que las palabras se la llevan el viento, se puso en plan poético. Pablo eructaba. No quiero estar con nadie, si salí con Pablo por que es un tonto del bote y bueno... nada más, pero no salgo con
nadie, por que las cosas no están para salir, estoy harta de todo. La foto que guardaba mi papi, en la cartera, cuando yo era pequeña, miraba con una mirada como perdida, notaba en mi mirada como cierta frialdad, esa niña que fui y que adivinaba lo que vendría después, estar como tras una máscara, o no sé que historias me contó anoche Pablo anoche, que yo soy muy reservada y que no muestro mis sentimientos auténticos, aunque Pablo anda un tanto de lo mismo pero tiene gran facilidad de estar en
contacto con las gentes y no le da tiempo en pensar esas cosas, le da tiempo a vivir la vida loca, como siempre, las locuras de Pablo. Pero yo no soy así, yo no sé lo que me pasa. Pirulís que aparecen en fotos, son obras de artes, que muestras al público. Yo era aficionada a comer
pirulís. Como me gustaban mucho los caramelos, pues eso. Hay una película que se llama La Naranja Mecánica, esa escena de adolescentes comiendo un polo, mientras el protagonista de la película, el Alex malo, trataba de comprar disco o revistas, trataba luego de ligárselas para pasar una noche loca, y ellas accedieron a los deseos de Alex. La vi en tele anoche, mientras mis compañeros del piso estudiaban como locos para aprobar las asignaturas de Arquitectura, los futuros arquitectos tan formalitos, que no hacen lo más mínimo en cuestión de higiene (a parte de tener el piso asqueroso ellos son tan guarros que apestan por donde pasan), acordamos hoy día el reparto de labores, y como soy la única chica del piso me califican de feminista, y yo les amenacé irme si van con ese plan, pero ellos me recuerdan que yo no pago apenas el piso ni la comida, y les di la razón a media, o sea, la esclava del hogar, pero
al final llegamos a un acuerdo y repartimos un tanto las labores del hogar. La futura abogada feminista, como me calificaron. Como estudio Derecho y me ven en una actitud demasiada feminista pues cada dos por tres me llaman abogada feminista, serán estúpidos, son como niños. Loscompañeros del piso mientras comíamos me llamó huraña, y de tener carácter poco sociable, pero a ellos qué le importa lo que soy, no
quiero que se preocupen nadie por mí, a pesar de ser buenos amigos, pero no estoy para amigos, me aíslo tanto para estar conmigo misma, algo no me cuadra, algo me va mal, me siento como las anoréxicas que no quieren salir para no horrorizar a los otros cuando tienen el cuerpo tan cadaverizado, como aparecen en las fotos de las páginas webs que dedican a las anoréxicas. Estamos en tiempos de anoréxicos. Una anoréxica dice que cuando se ve en el espejo se ve gorda, y está tan cadaverizada que
da pena verla, está casi al borde de la muerte, requiere continuamente atención médica. Cómo engaña el espejo. Leí algo sobre la Alicia a través del espejo en un libro electrónico, con música de fondo, e
ilustraciones. Me dio por leer a Alicia a través del espejo. Esa foto que tiene en la cartera de mi papa, cuando era niña, esa mirada que denotaba cierta frialdad, algo no iba bien, no me gustan que me haga
fotos, por que me vería mal, cuando alguien trata de hacerme una foto me siento mal y huyo. Como dijo un intelectual que le da por dar conferencias en la ciudad: "Frente a la angustia, hay dos posibilidades:
hacerse cosa o salir huyendo". Yo generalmente salgo huyendo, y si no me convierto en percha, farola, mesa, para confundirme con el medio, como determinados animales que practican muy bien el arte del mimetismo. Mi diario no lo lee nadie, pero una vez dejé la libreta abierta en el sofá por olvido y mis compañeros del piso la leyeron de cabo a rabo, las cientos de páginas escritas, una de las libretas de los cientos que llevo, y me dijo que cosas tan estupendas, qué confesiones, pero que descuida mucho la ortografía, les di un portazo de las buenas, no quiero profesores, quiero descarga, desaprender, descargarme, soy adicta a la escritura íntima (diarística, como me dice Pablo), por que si no reviento, si no escribo reviento. La libreta del mes pasado lo he guardado. No quiero volver a releerlo hasta pasado un tiempo, el mes pasado estaba realmente deprimida, y contaba tantas cosas tan negativas
de mi vida que si volviera a releerla lo mismo recaigo en la depresión. Acaba de llamarme Pablo, me pide disculpa por lo que pasó anoche, yo le dije que nada, y me dio las gracias por llevarle con toda la exquisitez a Urgencias. No entiendo lo de exquisitez. Recuerde: tengo que comprar
leche, embutidos y una libreta. Mañana prosigo.