EL TRUENO

DE COLORES

MALOS TIEMPOS PARA EL ROCKīNīROLL


Muchas veces se ha dicho que el rock estaba atravesando malos momentos. Pero, a lo peor, ha llegado el momento de ir certificando su muerte natural. La esencia del rockīnīroll es la rebeldía, la transgresión y el incorformismo. A finales de la década de los noventa todos estos valores parecen haberse esfumado de esta manifestación musical, que por otra parte dura ya mas de cuarenta años.

Durante tanto tiempo no hay pasión que se mantenga, ni reivindicación que no se desfase. Un espejismo de revolución "permanente" ha ido transfigurandose ante nuestros oídos, desde el rockīnīroll clásico de los 50ī hasta el heavy metal de finales de los 80ī. El mantenimiento más o menos exitoso de giras mundiales de los grandes dinosaurios del rock no parece sino acuñar la falta de nueva savia que revitalice el género.

Pero ŋy ahora qué? El resurgimiento de la música de baile, con sus diferentes etiquetas, el rap, la músicaelectrónica o los cantautores, variantes musicales sin concomitancias aglutinadoras, seguramente a costa del espacio natural de rock , ha dejado a este desprovisto de su principal munición.

La arquetípica triada sexo-drogas-rockīnīroll (léase música) no parece haberse difuminado en las preferencias de fin de milenio, sino que han mudado su orientación. Siguen siendo los tres pilares básicos sobre los que se sustenta la diversión juvenil, pero posiblemente una maraña de eufemismos ha recubierto o aderezado su justificación.

Como bien describió Marcuse en su "Eros y civilización", el hombre contra más desarrolla sus relaciones sociales, más tiende a relegar la esfera de su propio placer. Si bien, seguramente, nunca llegaremos al absurdo de retrasarlo hasta tener la vida solucionada, ya que al fin y al cabo somos animales y tenemos instintos primarios que satisfacer, veladamente la naturaleza de estasociedad competitiva tiende a aminorar o desviar estas fuerzas para concentrarlas en lo que es primordial para ella, el orden y la producción.

 

El rock ha muerto, viva el rock