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PANICO EN ELEUSIS

Pop-Corn es una mezcla de cine y teatro que sus creadores califican como "proyecto multimedia". Hay que agradecer a Juanma Bajo Ulloa, el director del cotarro, que tenga la osadía de abordar un proyecto novedoso de tan inexplorada factura. Después de sus excelentes inicios como director cinematográfico con las excelentes "Alas de mariposa" y "La madre muerta", y de la disparatada y supertaquillera "Airbag", se ha embarcado en este intento de "fusión" cantidad de interesante.
Pop-Corn es una obra meta-violenta, en el sentido de criticar la violencia a partir de su explicitación, muy en la línea del cine independiente americano de los noventa -Tarantino, Cohen, Robert Rodriguez, etc.-. Guiones inteligentes inmersos en violencia descarnada, que muchos toman por gratuita. Crítica solapada capaz de esquivar la todopoderosa censura actual, otrora centrada en aspectos políticos o sexuales y derivados hoy a la pura comercialidad.
El espectáculo queda enmarcado por unos excelentes cortos filmados por el propio Bajo Ulloa, amén de otros montajes musicales, que dan pie a la acción teatral que se desarrolla in-situ. El titulado "Americanos cotidianos" es francamente sorprendente, pero seguramente las dos partes de "La armería en casa" se llevan la palma. Aqui se recurre al anuncio televisivo, a la insufrible tele-tienda, para montar unos gags memorables en la linea que ya introdujera Pedro Almodóvar en sus primeras películas.
En cuanto a la parte teatral quizás hay que superar los titubeos iniciales para, con la entrada en escena de los estupendos psicópatas Wayne y Scout, avanzar hacia una delirante puesta en escena. Estos dos papeles, interpretados por Manuel Manquiña y María Esteve, están francamente bordados. Gracias a su interacción con el publico, literalmente puedes verlos ya cargandose a la mitad de los espectadores.

Otro de los temas centrales de la obra es la crítica a la ferocidad de las audiencias televisivas, con cuyo pretexto gran parte del desarrollo teatral se traslada simultaneamente, y por cierto estupendamente, a la gran parntalla de cine. La integración mediática, que es la intención fundamental, resulta francamente lograda. Lástima que de algunos personajes no demasiado logrados que hacen perder fuerza al conjunto, así como alguna escena de la primera parte sin demasiada fuerza. Pero en definitiva Pop-Corn es una entretenida, sarcástica y enloquecida muestra de iniciativa, talento, riesgo e imaginación que no puedes dejar de ver.
Por cierto, el numero musical de introducción, con un salvaje "boy" melenudo -que incomprensiblemente no aparece en los créditos- es para flipar.
Teatro Avenida. Gran Via 37. Madrid. 3000-2500 calas Ħuf!.Fernando Olaya. Febrero 1999