KOMENTARIOK
Nueva sección que modestamente pretende contribuir a esteámbito tan abandonado, y paradójicamente importantísimo, aspecto de la literatura y su crítica

ANTONIO MACHADO

XCVI

RECUERDOS

Oh Soria, cuando miro los frescos naranjales
cargados de perfume, y el campo enverdecido,
abiertos los jazmines, maduros los trigales,
azules las montañas y el olivar florido;
Guadalquivir corriendo al mar entre vergeles;
y al sol de abril los huertos colmados de azucenas,
y los enjambres de oro, para libar sus mieles
dispersos en los campos, huir de sus colmenas;
yo sé la encina roja crujiendo en tus hogares,
barriendo el cierzo helado tu campo empedernido;
y en sierras agrias sueño - ¡ Urbión, sobre pinares!
¡Moncayo blanco, al cielo aragonés, erguido! -
Y pienso: Primavera, como un escalofrio
irá a cruzar el alto solar del romancero;
ya verdearán de chopos las márgenes del río.
¿Dará sus verdes hojas el olmo aquel del Duero?
Tendrán los campanarios de Soria sus cigũeñas,
y la roqueda parda más de un zarzal en flor;
ya los rebaños blancos, por ende grises peñas,
hacia los altos prados conducirá el pastor.
¡Oh, en el azul, vosotras, viajeras golondrinas
que vais al joven Duero, rebaños de merinos
con rumbo hacia las altas praderas numantinas,
por las cañadas h ondas y al sol de los caminos,
hayedos y pinares que cruza el ágil ciervo,
montañas, serrijones, lomazos, parameras,
en donde reina el águila, por donde busca el cuervo
su infecto expoliario; menudas sementeras
cual sayos cenicientos, casetas y majadas
entre desnuda roca, arroyos y hontanares
donde a la tarde beben las yuntas fatigadas,
dispersos huertecillos, humildes abejares!...
¡Adiós, tierra de Soria; adiós el alto llano
cercado de colinas y crestas militares,
alcores y roquedas del yermo castellano,
fantasmas de robledos y sombras de encinares!
En la desesperanza y en la melancolía
de tu recuerdo, Soria, mi corazón se abreva.
Tierra de alma, toda, hacia la tierra mía,
por los floridos valles, mi corazón te lleva.

En el tren. Abril. 1913


Este poema pertenece al libro "Campos de Castilla", que en general podemos convenir que responde al deseo de reflejar los sentimientos íntimos del poeta a partir de una visión de la naturaleza contemplada como una sucesión temporal de diferentes estados anímicos.
Se observa un evocación del paisaje soriano partiendo de la observación directa del muy diferente marco de la ribera del Guadalquivir. Es interesante apreciar como esta última, de un riqueza natural más exuberante, se ve superado por el recio ambiente castellano, que provoca en el interior del poeta una respuesta más activa, a pesar del distanciamiento espacial.
También hay entre estos dos lugares una relación puramente temporal expresada en torno a la llegada de la primavera, que no se produce al unísono en los dos lugares. Este puede ser el eje del poema, estableciendo un claro contraste entre la vida cotidiana y la vida interior del poeta, sin llegar a encontrar un punto de confluencia.
Todo el poema gira alrededor de elementos exteriores pertenecientes a la Naturaleza, presentados en una cierta idealidad poética. Pero no son paisajes idílicos a la manera pastoril, sino que reflejan una disposiciones concretas del autor con aquella tierra.
Si hubiera que efectuar una estructuración del poema, creo que existen tres elementos que la configurarían. Se trata de tres verbos en primera persona del presente (miro, sé, pienso), que reflejan la evolución del poema desde el plano más racional y real hacia otros más íntimos y evocadores. Y todo ello para llegar a la confesión más explícita de la última estrofa donde se declara abiertamente la deuda del poeta con aquella tierra añorada.
Adentrándonos en el plano métrico, los versos que utiliza el autor son de 14 sílabas o alejandrinos, estructurados en serventesios (ABAB), y donde la rima es siempre consonante y llana.
La fuerte carga poética que impregna toda la composición no se logra a partir de ampulosidades o rebuscamientos léxicos, sino que un lenguaje sencillo es elevado y sublimado mediante la acumulación de elementos y su correcta matización. La adjetivación, aún siendo primordial no es excesiva, viendose contrapesada por la enumeración de sustantivos de gran carga cromática o plástica - montañas, serrijones, lomazos, parameras - . Los verbos se convierten en el leve hilo conductor que engarzan