ALUCINACIONES TRANSVERSALES

Un dia cualquiera

 

¿Comprenden ustedes? Aquella masa informe nos tenía atrapados en medio de ninguna parte. Por más que intentábamos huir pisando a fondo el acelerador no lograbamos desprendernos de su, cada vez, más ubicua presencia. Cuando su frondosidad alcanzó unos parámetros razonablemente peligrosos, convenimos aparcar el vehículo a un lado de aquella interminable y rectilínea carretera. Como podrán ver en ningún momento perdimos la calma y tranquilamente encendí dos cigarrillos y, despues de tragar una buena bocanada de humo, le pase uno a Virginia. Por un instante pude pensar, y me alegré que fuera ella mi acompañante en aquella fastidiosa situación. Cuando terminamos de fumar, aunque la suave música que emitía la radio y el calorcito que conservaba el interior del vehículo invitaban a permanecer quietos, nos volvió a embargar un cierto desasosiego por lo desafortunado de la situación. Salimos del coche atendiendo la llamada de un súbito impulso y rapidamente comprobamos como la noche caía lentamente y la evidencia de la fustración de nuestros planes, iba materializandose al igual que la primitiva percepción de aquella contumaz visión. Nos miramos un instante a los ojos, alumbrados por la escasa luz que nos proporcionaban los faros del coche, y comprendimos que la velada sería larga. Era aquella asquerosa niebla que iba penetrando en todos resquicios que encontraba y pegándose a nosotros como el alma al cuerpo.