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ESPECIAL POESIA:
PISTAS BIOGRAFICAS
Poeta argentino (1891-1967) muy destacado en los años veinte por su fidelidad a la vanguardia artística. Nacido en una familia acomodada, tuvo la oportunidad de emprender largos viajes por Europa y Africa, introduciendo nuevos paisajes y cosmopolitismo a sus experiencias creadoras. Fue el principal teorizador de la revista "Martín Fierro", que aglutinó el movimiento ultraísta (exceso, escácandalo, polémica...). En su manifiesto de Martín Fierro da las claves de dicho movimiento.
Oliverio Girondo experimenta con la palabra. A través de la ironía, la angustia y el escepticismo nos ofrece su universo personal. La experimentación y la libertad de las palabras, alcanzan su culmen en la obra más original y revolucionaria del autor En la masmédula.(1956), comparada en numerosas ocasiones con el Trilce de Cesar Vallejo y Altazor de Vicente Huidobro.
Obras poéticas:
1922 Veinte poemas para ser leídos en el tranvía.
1925 Calcomanías
1932 Espantapájaros (al alcance de todos)
1937 Interlunio
1942 Persuasión de los días
1956 En la masmédula
1958 Topatumba
APERITIVOS PARA IR HACIENDO BOCA:
EXVOTO
A las chicas de flores
Las chicas de Flores, tienen los ojos dulces, como las almendras azucaradas de la confitería
del Molino, y unos moños de seda que les liban las nalgas en un aleteo de mariposa.
Las chicas de Flores, se pasean tomadas de los brazos, para transmitirse sus estremecimientos,
y si alguien las mira en las pupilas, aprietan las piernas, de miedo de que el sexo se les caiga en la vereda.
Al atardecer, todas ellas, descuelgan sus pechos sin madurar del ramaje de hierro de sus balcones,
para que sus vestidos se empurpuren al sentirlas desnudas, y de noche, a remolque de sus manías
empavesadas como fragatas van a pasearse por la plaza, para que los hombres les eyaculen palabras al oído,
y sus pezones fosforescentes se enciendan y se apaguen como luciérnagas.
Las chicas de Flores, viven con el temor de que las nalgas se les pudran, como manzanas que se
han dejado pasar, y el deseo de los hombres las sofoca tanto, que a veces quisiera desembarazarse
de él como de un corsé, ya que no tienen el coraje de cortarse el cuerpo a pedacitos y arrojárselo,
a todos los que les pasan la vereda.
(De veinte poemas para ser leídos en el tranvía, 1922)
LLorar a lágrima viva. Llorar a chorros. Llorar la digestión. Llorar el sueño. Llorar ante las puertas
y los puertos. Llorar de amabilidad y de amarillo.
Abrir las canillas, las compuertas del llanto. Empaparnos el alma, la camiseta. Inundar las veredas
y los paseos, y salvarnos, a nado, de nuestro llanto.
Asistir a los cursos de antropología, llorando. Festejar los cumpleaños familiares, llorando.
Atravesar el África, llorando.
Llorar como un cacuy, como un cocodrilo... si es verdad que los cacuies y los cocodrilos
no dejan nunca de llorar.
Llorarlo todo, pero llorarlo bien. Llorar con la nariz, con las rodillas. Llorarlo por el ombligo,
por la boca.
Llorar de amor, de hastío, de alegría. Llorar de frac, de flato, de flacura.
Llorar improvisando, de memoria. ¡Llorar todo el insomnio y todo el día!
(De Espantapájaros, 1932)
EL PURO NOEl no
el no inóvulo
el no nonato
el noo
el no poslodocosmos de impuros ceros noes que noan
noan noan
y nooan
y plurimono noan al morbo amorfo noo
no démono
no deo
si son sin sexo ni órbita
el yerto inóseo noo en unisolo amódulo
sin poros ya ni nódulo
ni yo ni fosa ni hoyo
el macro no ni polvo
el no más nada todo
el puro no
sin no
(De En la masmédula, 1956)

UN POETA DE ANDAMIOS
Es la poesía una búsqueda,
también la búsqueda de una escritura que no sea al mismo tiempo
una mercancía, lejos siempre del mercado y de los mercachifles. Sin
embargo, se confunde tantas veces a la poesía con cualquier cosa, que
muchos piensan, es un decir, que la poesía es cualquier cosa. Por lo
tanto debo añadir que niego que la poesía pueda ser exclusivamente
experimentación, lo que es lo mismo, que el andamio pueda dar por
finalizada la obra.
No obstante la poesía esta hecha con palabras (las
facturas mayormente con cifras) por lo que el escritor que ande detrás de
construir un buen andamio también merece nuestra consideración. Es
el caso del argentino Oliverio Girondo.
En general, señalo, la
experimentación que sabe que lo es, y cuando no se trata de la
repetición abusiva de experimentaciones ya reiteradas hasta la saciedad,
merece su pequeño esfuerzo como paso previo al inicio de la obra (por lo
demás la experimentación es el fundamento de las escuelas de
letras).
"En la Masmédula", que es obra de 1956, Oliverio
Girondo anticipa la técnica de las novelas de Julián Ríos
("Larva", "Poundemonium"), ciertamente que sin el empleo de
tantos idiomas como el escritor español, ¿aún?, y
ateniéndose al castellano de Buenos Aires.
En la búsqueda de
palabras que le alcancen un mayor discernimiento a los sentidos (con una enorme
carga de psicología) del acto amoroso, Girondo encuentra hipoteseres
(hipótesis de un ser o seres hipotéticos), escleropsiquis o
prenoser. También grislumbres (de vislumbres cruzados con gris o de
lumbres cenicientas apagándose), sombracanes o acreencias. Luego vienen
neuroyertos (no hay duda de que se trata de zombis), egohueco o vivisecante. Nos
entregó Girondo el concepto de almamasa (sujeto que permanece atado a los
medios de desinformación, incluso cuando no lo desinforman),
metafisirrata o plenicorrupto. En fin que hay un luzlatido que entrecorre su
poesía de andamiaje, regalándonos algunas nuevas palabras. Y de
esas nuevas palabras inventadas, sin mayor uso a la fecha pero precisas, hay
más de una que merece la reescritura, porque hay quienes tienen
acreencias, mantienen la metafisirrata o sencillamente son plenicorruptos, sin
olvidar a los egohuecos que padecen de escleropsiquis.
Leer a Oliverio Girondo es un descubrimiento. Descubrir a Oliverio Girondo es una experiencia.
Toda lectura supone una inmersión en un mundo inexplorado que nos enriquece.
Pero este encuentro no siempre resulta igual de sorprendente. Cuando nos topamos
con escritores de la originalidad, la ocurrencia, la agudeza y la capacidad de experimentación
y juego del poeta argentino Oliverio Girondo, la lectura no es sólo un descubrimiento, sino un
entretenimiento capaz de desbocar nuestra imaginación a lugares hasta entonces desconocidos.
Poeta de la vanguardia argentina en esos locos años veinte, ultraísta, escandalizador nato,
viajero apasionado, cosmopolita... Oliverio Girondo nos ofrece su personal visión del mundo
a través de sorprendentes poemas. Nos presenta lo inédito, lo patético, lo cotidiano de forma
lúcida, irónica, escandalizadora, escéptica y, en ocasiones, grotesca. Esta representación
de la realidad y de su universo interior tan sorprendente, aparece de forma acentuada en su
libro Espantapájaros (1932), que a mi juicio constituye el más irónico y sensible de sus libros.
En Espantapájaros aparece la angustia, el sexo, el amor, el inconformismo, la lucha interior,
a naturaleza, la familia desde esa innovadora y peculiar representación que Olivierio Girondo
es capaz de extraer de las experiencias. Girondo nos abre una sonrisa y una vía de exploración
del yo y de la realidad, a través de poemas en prosa que escandalizarán y harán gozar a
aquellos lectores que se adentren en sus versos.
Su experimentación con la palabra, la invención de nuevos términos, la ausencia de
significación de los vocablos, la asociación de términos incasables, el juego directo con
el inconsciente ... va abriéndose paso, de forma cada vez más obstinada en su obra, hasta
alcanzar en la masmédula (1956) el clímax del desmoronamiento absoluto del todo.
Personalmente considero que en este libro, Oliverio, agota en exceso los recursos de la
experimentación y puede resultar cansino. En cualquier caso, Girondo, nos regala un juego
que puede proporcionarnos el dulce placer del descubrimiento personal.
Pretendo con este breve artículo despertar la curiosidad sobre este escritor y su obra y
animar a todo lector a adentrarse en la apasionante experiencia de la sorpresa, el juego y l
a experimentación de un hombre capaz de darle a la palabra toda la profundidad tortuosa,
risible e impredecible de su yo.
