No te preocupes, Yo también
sentí fatiga en Getsemaní, pero me abandoné en las
manos de mi Padre y me entregué por amor a ti, a su santa voluntad…
Quizás tú me dirás que eso es diferente, pues yo soy
Dios. Déjame decirte que yo me hice igual a ti, en todo, menos en
el pecado. Mis Apóstoles también tuvieron grandes desiertos
en su caminar y tu lo sabes, pero perseveraron a pesar de todo, y fueron
fieles al llamado de su misión.Pero no quiero hablarte de tu
actuar hasta hoy, ni de tus caídas, menos reprocharte, sino que
quiero decirte que jamás me he alejado de ti, que sigo estando a
las puertas de tu corazón llamándote, tu consejero en las
penas del corazón.¿Te acuerdas con la fuerza
que orabas cuando te encontraste conmigo y con la fuerza que luchabas al
salir a evangelizar? … No cuestiones nada, sólo recuerda.Tu sabes que nada de eso fue
casualidad, ni tampoco fue por un momento o una etapa de tu vida.Yo te amo y te he dado las herramientas
para que vivas en el mundo, necesito de ti para que otros también
me conozcan en forma verdadera y abran sus corazones a mi amor, pero sabes
perfectamente que solo (a) no lo puedes hacer. Déjame encender una
vez más el fuego de mi Espíritu Santo en ti. ¿Te gustaría
orar con la fuerza de antes y luchar por mi evangelio como en tus comienzos?Este es mi llamado a tu corazón:
"Vuelve al primer amor conmigo". Un día de mi vida por ti y la volvería
a dar mil veces más porque te amo.Te estaré esperando, tu
amigo fiel: