Se dice que existen seres que habitan en las profundidades de nuestro planeta. Humanos descendientes de los antiguos habitantes de la Atlántida y Lemuria. Algunos en los mundos internos que existirían debajo de los polos y otros en las grutas de algunas regiones montañosas.

Los Pirineos, los Urales, los Alpes, los Andes y el Himalaya cobijarían en su seno a los sobrevivientes de antiguos cataclismos, quienes, para sobrevivir, se habrían recluido en el interior de nuestro planeta.

Autores de la talla de Julio Verne, Nicolas Roerich y C.W. Leadbeater, entre otros, han hablado de estos reinos subterráneos a través de sus novelas, algunos científicos sospechan, los psíquicos lo afirman... ¿será sólo imaginación o en realidad existen?

Quien sabe...quizás en el subsuelo de nuestro amado planeta haya un hombre que se hace la misma pregunta con respecto a nosotros...

 

Una de navegantes...

En el año 1949, el capitán Byrd, de la marina de los Estados Unidos, en viaje de exploración a la Antártida, tuvo una experiencia extraordinaria. A los 60 años de edad, al mando del rompehielos Glacier se adentró por el Mar de Ross, y sorteando innumerables icebergs y masas de hielo por un estrecho camino entre glaciares, descubrió una ruta navegable que se adentraba hacia el polo Sur. A medida que avanzaban la ruta se parecía cada vez más a un laberinto. Poco a poco fueron penetrando por pequeños desfiladeros de hielo que apenas les permitían ver el cielo. Entraron a un banco de espesa niebla. Después, saliendo del cañón descubrieron sorprendidos un mar tranquilo y cálido. Corría el 10 de febrero de 1949 y según los cálculos del capitán estaban a la altura del Polo Sur. Su sorpresa fue aún mayor al divisar tierra firme con vegetación tropical y el sonido característico de las aves, en un lugar que él mismo había sobrevolado años atrás y desde el aire había divisado solo zonas montañosas cubiertas de hielo. Al cabo de cuatro días de exploración de estas tierras el capitán, temeroso, decidió volver por el mismo camino por el que había llegado.

En la película horizontes perdidos se hace mención a un valle sagrado: Sangri-lá, donde vivía una comunidad de inmortales en unas muy benignas condiciones climáticas. La ciencia niega estos hechos aunque algunos científicos de Rusia y Estados Unidos sospechan de la existencia de vida humana en el interior de la Tierra.

Son muchas las tradiciones que mencionan la posibilidad de que la Tierra esté hueca. De que haya civilizaciones que viven en inmensas grutas subterráneas en Sudamérica y en Asia Central. De que hay zonas cálidas y llenas de vida vegetal en ciertos valles perdidos y ocultos de los polos.

Se menciona tambien la existencia de un reino subterráneo, la Agartha, que rige los destinos espirituales del planeta e incluso hay ufólogos que creen que los ovnis proceden del interior de esos misteriosos mundos subterráneos.

Esta leyenda de la Agartha procede de las viejas tradiciones nórdicas escandinavas y se encuentran también en los gnósticos y en los budistas lamaistas tibetanos.

Se dice que hay varias civilizaciones que viven en enormes grupos subterráneos distribuidos en diversos lugares de la Tierra. Cada uno de ellos tiene un origen distinto y actualmente su desarrollo también difiere bastante.

Bajo los casquetes polares existen unas enormes oquedades, en cada una de las cuales se encuentran mares, montañas, valles y grandes ciudades donde residen los descendientes de la Atlántida.

 

Los mundos internos

Entre las latitudes geográficas 90º norte y 30 º norte, y entre los 90º sur y los 30º sur, la corteza terrestre, a una profundidad de 10/15 km a partir de los fondos marinos existen unas grandes oquedades que llegan a tener 40 kilómetros de profundidad y que asemejan un enquistamiento en las capas de la litósfera bajo la superficie de la Tierra.

Gráficamente es como si en los dos tercios superiores de los hemisferios norte y sur -considerando como ápice los Polos- hubiese una especie de dos mitades de un "huevo de Pascua".

 

 

 

Allí bajo ambos Polos hay tierra firme, sin grandes desniveles y montañas de poca altura. Hay valles, ríos, lagos, mares y una gran vegetación de tipo tropical, pero diferente a la de la superficie. La temperatura es constante y sobre los 26º Centígrados.

No hay insectos y la vida animal es escasa estando fundamentalmente compuesta por aves y peces.

La bóveda de estas inmensas grutas desprende una luminosidad blanco azulada debido a la interrelación entre varios factores. Algunos como la irradiación de agentes calóricos procedentes de las zonas magmáticas. Que reaccionan con partículas gaseosas. -CO2, vapor de agua- de esa atmósfera interna dando lugar a una luminiscencia que es la fuente de calor y luz para las regiones subterráneas.

En este mundo interno el 60 por ciento de la extensión está cubierta por el mar, siendo el resto, un 40 por ciento de tierra firme, mientras que en la superficie el 71 por ciento es mar y el 29 por ciento tierra firme.

Los ríos, lagos y mares son salados, al igual que los océanos de la superficie. Los mares son poco profundos; un máximo de 2 kilómetros. Llueve con frecuencia pero no hay viento.

El aire de la atmósfera de estos mundos internos es semejante al de la superficie, pero contiene una mayor cantidad de oxígeno (60/62%) y menos de nitrógeno (15%), habiendo anhídrido carbónico y otros gases en menores cantidades.

Los únicos accesos posibles a los mundos internos por parte de los seres humanos de la superficie terrestre se encuentran en los mismos polos. Son profundos desfiladeros que acaban penetrando en esas inmensas grutas que conducen a un punto de confluencia entre los mares internos y externos. Debido al cambio brusco de temperaturas entre los dos mundos, estas grutas estas grutas y desfiladeros de acceso estan envueltos en bancos de niebla.

En esos mundos internos vive una interesante humanidad, una sociedad de alto nivel tecnológico que han alcanzado también un positivo avance psíquico y espiritual.

 

La Atlántida

Se dice que la civilización atlante se inició hace aproximadamente un millón de años, bajo la guía de la Jerarquía espiritual del planeta desde los niveles internos "plano etérico", y con la colaboración efectiva y física de otras humanidades extraterrestres, que procedentes de Venus, Sirio y las Pléyades impulsaron la formación de las primeras razas humanas, con sus civilizaciones y diversas culturas.

Durante la época atlante, esa civilización en sus diferentes y variados ciclos históricos pasó por cinco "convulsiones geológicas" de gran magnitud que trastocaron la vida del planeta variando la duración de los días y los años, el eje terrestre y su sentido de rotación.

El primer y segundo cataclismo tuvieron lugar aproximadamente hace 700.000 y 350.000 años y los bruscos cambios geológicos y climáticos se encargaron de restablecer el equilibrio evolutivo. Ciertos grupos escogidos pudieron sobrevivir y fueron la semilla a partir de la cual surgirían nuevos tipos raciales y esplendorosas civilizaciones. En esos cataclismos se extinguieron muchas especies animales y vegetales de gran tamaño.

El tercer cataclismo atlante tuvo lugar hace 200.000 años y fue de indole accidental. Un enorme asteroide perturbó los campos gravitatorios y la trayectoria orbital de la tierra. Ante la inminencia de trágicos sucesos geológicos, los seres humanos más avanzados espiritualmente, incluso Aspirantes y Discípulos, fueron guiados por ciertos iniciados a tierras más seguras donde dar lugar a una nueva civilzación. Un grupo de estos sobrevivientes se dirigió a la ruta de acceso a los "mundos internos" en el hemisferio Norte que por aquel entonces era mucho más accesible.

Aproximadamente se encontraba en la latitud 55º Norte en una zona libre de hielos. Este grupo reducido de 800 personas se introdujo en los mundos internos y ahí fueron creando una nueva cultura y sociedad. De vez en cuando fueron reingresando algunos pequeños grupos más hasta que los cambios geológicos forzaron el aislamiento con el mundo externo.

El cuarto cataclismo atlante tuvo lugar hace 80.000 años. Entonces un grupo de 1.600 personas- todos seres de un elevado nivel espiritual- fueron guiados a través de una gruta de acceso por ciertos iniciados. Se fusionaron sin problemas con la población ya existente que eran unas 25.000 personas en esa época.

El quinto catlaclismo atlante tuvo lugar hace 12.900 años- exactamente el año 10.911 antes de J.C-. Entonces la población del mundo interno ascendía ya a 600.000 personas. Colaboraron activamente en la evacuación de pequeños grupos de personas- en total 3.700- de alto nivel evolutivo. Con sus naves aéreas trasladaron a estas gentes tanto al mundo interno del hemisferio Norte como al Sur, que hasta entonces había estado deshabitado.

Aparte de los accesos por los polos, los intraterrestes pueden, a través de ciertas rutas o canales de forma espiraloide, emerger de su mundo al nuestro por los fondos marinos. Estos puntos se encuentran en algunas zonas del Pacífico y el Atlántico. Uno de estos puntos de emersión se encuentra a pocos kilómetros de la isla de Tenerife, en las Canarias. Debido a la presión de la atmósfera interna, el agua de los océanos no se precipita por estos canales de emersión al interior de esas inmensas bóvedas de los mundos internos.

Estos dos mundos internos (en el Norte y en el Sur) no están intercomunicados pero debido a la alta tecnología de sus habitantes tienen contactos frecuentes.

Para la Tierra, los mundos internos constituyen un hábitat especial para albergar la evolución de ciertas especies vegetales y animales y accidentalmente , la humana.

Muchos otros planetas, tanto en el Sistema Solar como en otros sistemas poseen estos mundos internos, algunos de los cuales albergan también humanidades que no podrían sobrevivir en la superficie exterior de su planeta.

 

Su ciencia y tecnología

Los habitantes de los mundos subterráneos bajo los polos tienen un tecnificado aprovechamiento de las fuentes naturales de electricidad y utilizan ésta para potabilizar el agua de mar. No suelen utilizar sal en su dieta.

Tienen igualmente carreteras y vehículos de desplazamiento terrestre cuya fuente de propulsión es una especie de generador eléctrico..

Sus naves aéreas utilizan la energía del sonido para desplazarse. A través de un teclado informático, modulan una serie de frecuencias sonoras, las cuales crean unas corrientes energéticas que provocan un vacío que favorece la antigravitación de la nave y su posterior propulsión.

Estas naves son de forma discoidal y de un diámetro de aproximadamente 20 metros. Son muy aerodinámicas, ligeras, resistentes y veloces, construidas con aleaciones metálicas de gran resistencia.

Los intraterrestres tienen tambien un gran interés científico por la naturaleza, realizando frecuentes investigaciones de la fauna, vegetación y flora tanto terrestre como submarina.

Las matemáticas, la biología y la medicina son ciencias a las que especialmente dedican su esfuerzo investigador.

Poseen tambien una avanzada metalurgia y grandes adelantos dentro de la Física y Química. Elaboran un vidrio de gran belleza pero desconocen el plástico.

A pesar de su gran tecnificación su sociedad no es una civilización del ruido como la nuestra. Sus vehículos, naves y demás maquinarias son insonoras y, a lo sumo, producen un muy suave zumbido.

Tienen conocimiento de la existencia de la Humanidad de la superficie y salen con frecuencia al exterior debido a su afán científico. No realizan un seguimiento exhaustivo de nuestra historia pero están al tanto de nuestros logros y errores, procurando no intervenir en nuestro proceso histórico.

Hace unos 3.000 años llegaron al conocimiento y el dominio de la energía termonuclear. Después de realizar numerosas experiencias haciendo estallar sus bombas en zonas deshabitadas de la superficie terrestre (este es el origen de de los numerosos cráteres radioactivos que se encuentran por todo el planeta, tanto en África, Norte y Sudamérica), llegaron a la conclusión, de que la energía atómica no les sería de mucha utilidad y abandonaron todo su interés en ella, dedicando su tiempo a las energías de la Luz y del Sonido.

Los intraterrestres, en sus naves voladoras -que suelen confundirse con ovnis o naves extraterrestres- exploran con frecuencia la superficie del planeta y los mares. No se han planteado la exploración espacial, aunque si mantienen contactos con otras humanidades como la de Ganímedes.

No suelen tener contacto físico con humanos de la superficie y tampoco han abducido ni llevado gente de la superficie a sus mundos internos, tal como algunas personas afirman. Ahora bien, es verdad que ha habido personas que "en sueños" han realizado viajes o proyecciones etéricas a esos mundos o que han recibido impresiones telepáticas -también durante el sueño- de parte de iniciados de esos mundos internos bajo la superficie terrestre. Un caso relevante y conocido es el del famoso escritor que se anticipó a su época: Julio Verne.

 

La sabiduría de Julio Verne

Existen además civilizaciones que viven en enormes grutas subterráneas en distintos puntos del planeta. Julio Verne así lo plasmó en su obra "Viaje al centro de la Tierra". Se dice que el escritor era un iniciado de primer grado y, por lo tanto, un hombre con un alto nivel intelectual e intuitivo.

Verne recibía información como una inspiración mental en el marco de una vívida imaginación, que él mismo advertía sobrenatural.

También se anticipó a su época en la concepción de muchos avances técnicos y científicos, y el conocimiento de ciertas realidades ocultas. Entre ellas el de que la Tierra era hueca. Además estuvo siempre convencido de que en esas inmensas grutas subterráneas existía vida vegetal y animal, mares subterráneos y tambien algun tipo de civilización humana. Otra vez Verne acertó.

Las grandes cadenas montañosas están plagadas de galerías y grutas de origen natural. Por esas grutas transitan ríos subterráneos y también corrientes magmáticas que cuando llegan a la superficie dan lugar a erupciones volcánicas o, como ocurre en las dorsales océanicas, esa emisión de magma renueva los fondos marinos y crea las corrientes de convección que originan el fenómeno de las placas tectónicas y la deriva de los continentes.

Antes del último cataclismo atlante hace 12.900 años, que dio lugar al célebre "Diluvio Universal", había en el planeta dos importantes civilizaciones atlantes de carácter imperialista que se disputaban bélicamente el dominio sobre regiones, países y otras culturas menos avanzadas. En algunas de estas regiones o provincias más alejadas de los núcleos, se desarrollaban culturas y sociedades que aún conservaban el "Legado de los Dioses" (así llamaban a los extraterrestres). Concretamente en Sudamérica eran frecuentes las visitas de naves procedentes de Sirio y de las Pléyades que transmitieron un conocimiento esotérico, cultural, científico y técnico a estos grupos tribales, impulsando así su proceso evolutivo. Al acercarse el cataclismo estas sociedades más orientadas hacia el "Legado de los Dioses" fueron incitados por estos a refugiarse en inmensas grutas subterráneas para sobrevivir.

 

"The Celestial Arrivals" Copyright Gilbert Williams

 

Las cuevas de nuestro planeta

Así, miles de personas pudieron refugiarse en esas ciudades subterráneas en la Cordillera Andina y en la región Amazónica. Una vez pasaron los cataclismos parte de la gente eligió permanecer en el interior y otros volvieron a la superficie. Los imperios atlantes habían sucumbido y las tribus y sociedades supervivientes sufrieron un gran retroceso cultural que les llevó a la barbarie y a emplear el canibalismo como medio de subsistencia. Las guerras y las luchas eran muy frecuentes entre tribus salvajes y enloquecidas, por lo que los más avanzados culturalmente se fueron replegando de nuevo hacia las ciudades subterráneas donde pudieron llevar una vida más tranquila y desarrollarse.

Cuando los españoles iniciaron la conquista de América y ante la derrota de los Incas, muchos núcleos tribales aliados del imperio subterráneo pidieron refugiarse en él ante el temido avance de los hispanos. Muchas ciudades fueron abandonadas y, actualmente, a unos ocho kilómetros de profundidad existen núcleos urbanos de un imperio subterráneo que ha conservado conocimientos esotéricos y científicos de la antigua Atlántida, así como restos de maquinaria y diversos instrumentos legados por los extraterrestres.

En los Andes -Perú, Bolivia, Brasil-, en la selva Amazónica, en las montañas de Parima y Pacaraima -Venezuela- existen varias de estas ciudades subterráneas, que, en su conjunto dan lugar a una población de unas 250 mil personas. La más conocida y la que constituye la capital de este imperio subterráneo es la ciudad de Akakor, situada en Bolivia, aproximadamente en las coordenadas geográficas longitud 68º Oeste y latitud 13º Sur.

Poseen un elevado nivel espiritual pero técnicamente no están muy avanzados. El conocimiento esotérico legado por los "Dioses" les ha permitido tener acceso a cierto secretos de la Naturaleza y desarrollar, en los más avanzados, la telepatía y otras facultades psíquicas.

De vez en cuando salen al exterior, y en alguna ocasión, han combatido con los colonos blancos que se han acercado excesivamente a sus fronteras externas.

Sudamérica no es el único lugar del planeta que posee estas ciudades subterráneas. En las zonas selváticas y montañosas de Indochina -especialmente en Tailandia- también existen comunidades con una historia semejante. En esa zona del planeta había una avanzada civilización que fue destruida por el último cataclismo atlante. Los más avanzados pudieron refugiarse en esas grutas que acondicionaron con el paso del tiempo. Son unas cincuenta mil personas y en un proceso de positiva evolución espiritual.

 

La Agartha

Por el mismo motivo y en circunstancias semejantes, ciertos grupos de iniciados y de individuos muy avanzados espiritualmente lograron encontrar refugio en las grutas subterráneas de la cadena montañosa de los Himalayas. Existe actualmente una comunidad iniciático-monástica de unas quince mil personas. Esta comunidad difiere de la Sudamericana e Indochina en que está compuesta fundamentalmente por hombres, aunque también hay mujeres para asegurar la continuidad de la comunidad. Su organización es muy parecida a la de un Monasterio Tibetano. Una vez satisfechas sus necesidades materiales (alimentación, agricultura) toda su energía y su tiempo se dedican al estudio y a la meditación.

A lo largo de la historia ha habido un contacto bastante frecuente entre los iniciados de esta comunidad y los lamas más avanzados de la superficie.

Se dice que Nicolás Roerich (1874-1947) discípulo del Mahatma Morya, en su famosa y conocida expedición al Tibet y al Asia Central, fue invitado a conocer el reino subterráneo de la Agartha en el año 1925, en el cual permaneció algunos días.

Este es el reino subterráneo de la Agartha, que en tibetano significa Gran Asamblea del Espíritu Universal y la Pureza Integral. Es la famosa Sangri-lá de la película Horizontes Perdidos.

 

"El tesoro de la Montaña" Copyright Museo Nicolas Roerich

 

Esta comunidad subterránea, debido a su orientación espiritual, conocimientos esotéricos y aislamiento han desarrollado ciertas habilidades psíquicas -telepatía, clarividencia- y entre ellas el don de la ubicuidad, esa facultad por la cual la conciencia del individuo se proyecta al plano etérico y, condensando la vibración energética de su cuerpo etérico, logran materializarlo con la apariencia idéntica de su cuerpo físico por lo que el individuo está físicamente en dos lugares al mismo tiempo.

 

La experiencia de C.W. Leadbeater

En su libro La Vida Interna Leadbeater menciona la existencia de una civilización humana primitiva y atrasada que evoluciona en el interior de las grutas de la Tierra. Psíquicos actuales han investigado este tema y han confirmado muchas de las afirmaciones del escritor.

En ciertas cadenas montañosas, en concreto en la de los Pirineos, los Alpes y los Urales existen pequeñas comunidades en grutas subterráneas cuyos accesos están en las faldas de las montañas.

Su origen es diferente al de los otros reinos subterráneos. En el Período transcurrido desde el año 5.000 y el 4.000 A.C. los líderes de ciertos grupos humanos recibieron la sugerencia e impresión telepática de introducirse en esas grutas. Estaba previsto que al transcurrir los años encarnasen en esas grutas "conciencias" humanas de un menor nivel evolutivo que necesitaban pasar por varias reencarnaciones de aprendizaje, maduración psicológica y convivencia social antes de incorporarse a un ciclo de reencarnaciones en las civilizaciones subterráneas más avanzadas de Sudamérica e Indochina, para luego acabar de incorporarse a las civilizaciones y sociedades de la superficie que poseen un mayor ritmo y dinamismo evolutivo.

Debe tenerse en cuenta que en esas profundidades al igual que en las fosas abisales de los océanos existen animales -una especie de anfibios roedores- que irradian luz a través de su piel, como las luciérnagas. Estos animales les sirven de alimento y con la piel construyen unas especies de lámparas que al acercarlas al fuego aumentan y conservan su luminiscencia durante días.

Aunque no poseen avances tecnológicos sí tienen una rica cultura que transmiten a través de ciertas tradiciones orales y escritas.

Es una cultura artesanal. Han desarrollado una muy buena cerámica; trabajan la arcilla y tienen hornos de cocción. También trabajan y pulimentan las rocas de las grutas.

Poseen igualmente conocimientos muy importantes sobre la mineralogía y la geología de las grutas donde viven.

En cuanto a la bebida, utilizan procedimientos para filtrar y purificar el agua subterránea del exceso de residuos minerales (carbonatos).

Sus creencias religiosas son parecidas a las de los griegos de hace dos o tres mil años, así cada actividad está dedicada a un dios o divinidad.

 

Dos mundos mutuamente desconocidos

Estas comunidades de las cadenas montañosas tienen la tradición de que existe otra gente que vive en la superficie, pero la mayoría de su población no se lo cree... y piensan que es un mito. Algo parecido a lo que nos ocurre a nosotros.

 

Una de rusos...

En el año 1875, dos rusos de unos 35 años de edad -Pomarov y Makosky- se fueron adentrando en cierta ocasión por unas cuevas en la falda de un monte en los Urales. Primero por espacios estrechos y luego por galerías más espaciosas hasta que descubrieron que había una gruta que iba aumentando su tamaño según se iba profundizando en las entrañas de la montaña. Después de varias horas vislumbraron una extraña iluminación. Se acercaron y descubrieron a varios de estos habitantes de las grutas que ya los venían observando desde hace rato, y que a partir de ahí los guiaron hasta su ciudad.

Se produjo un fuerte choque emocional entre estos dos tipos de seres humanos. Los rusos no se imaginaban que hubiera toda una cultura debajo de la Tierra y los habitantes de las grutas no se planteaban en su vida cotidiana la existencia de vida humana en el exterior, aún cuando sus tradiciones mencionaban algo al respecto.

Despues de una estancia de varios día en esa comunidad y de mantener una difícil comunicación por gesto y difusas improntas telepáticas se establecieron ciertos lazos de amistad. Luego los rusos fueron guiados al exterior con la recomendación de no volver, explicandoles que obturarían la entrada por esa parte para evitar posibles visitantes inesperados. Los dos exploradores, llenos de asombro prometieron no divulgar su odisea por las grutas subterráneas.

Pero por afán de aventura e intrigados por la posibilidad de vida en la superficie algunos de estos habitantes de las grutas montañosas han salido al exterior, como en algunos pueblos del Pirineo gerundense. O como le ocurrió al escritor inglés Edwars Bulwer Lytton, que conoció a uno de estos extraños humanos del subsuelo montañoso.

Bulwer Lytton (1803-1873), famoso por su obra Los últimos días de Pompeya y Zanoni, fue uno de los 194 miembros de la Sociedad Rosacruz inglesa. Se hallaba realizando una especie de retiro meditativo en una localidad de los Alpes italianos -cerca de Bérgamo- en el año 1842. Un día de verano, el 6 de julio, se encontró con uno de estos extraños seres humanos del subsuelo. Mantuvieron una cierta "comunicación telepática" y en ella, ante los ojos asombrados del escritor, este ser le transmitió detalles e información de cómo era su sociedad inmersa en las grutas montañosas. Luego se despidieron. Bulwer Lytton nunca se introdujo en esas grutas ni conoció personalmente esa cultura y civilización pero le sirvió de inspiración para escribir la novela La Raza Futura, en la cual plasmó esos datos; lo que el creyó entender más lo que luego se imaginó...novela que despertó una gran expectación entre los ocultistas de la época, pues se especuló que, o estaba loco o, tuvo realmente acceso al reino de la Agartha...

 

Muchas gracias Thotis, por tu dedicado esfuerzo de investigación y compilación de todo el material necesario para la realización de esta nota.

Billy y Mony

 

 

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