Una carta a mis amigos

 

  

Por Jorge MELENDREZ, desde México

Hirim

La reflexión de hoy es también muy especial; pues aunque esta dirigida de manera muy especial a mis amigos, también es importante para que todos, absolutamente todos los esposos hagamos un alto en el camino y confesemos nuestras culpas, sobre todo aquellas que han propiciado signos de resquebrajamiento del edificio del matrimonio.

¡ Deveras amigos, despojémonos por un instante del ropaje de machismo que nos caracteriza, y seamos honestos con la mujer de nuestra vida !.

En primer lugar, ¿Te has puesto a pensar alguna vez, o últimamente el la razón de ser del matrimonio? Para decirtelo citaré una frase de Leo Buscaglia, que viene a ser uno de los capítulos de su libro, y que dice: "Lo esencial resulta invisible"; y en efecto, el matrimonio debe verse con una óptica diferente a la que nos marca el derecho civil, y que nos limita a una serie de responsabilidades y obligaciones desde el punto de vista jurídico, sino que además, debe de concebirse como la oportunidad que tenemos los seres humanos, hombres y mujeres, de iniciar un proceso de trascendencia de nuestro yo interior, es decir, de ejercer la responsabilidad de amar de manera incondicional y como fruto de ese amor incondicional, procrear una familia donde poco a poco, vayamos descubriendo lo esencial de la vida en pareja.

Esa parte esencial de la vida es la que prácticamente no vemos en el inicio de nuestra vida en común, pues son situaciones invisibles que debemos ir descubriendo y las que al mismo tiempo, estamos obligados a darles forma para que cumplan mejor su función de convivencia dentro de esquemas de armonía y respeto. Nos referimos, por ejemplo, a viejos aforismos de nuestra cultura popular, algunos de los cuales a la letra dicen: "a la mujer ni todo el amor ni todo el dinero", o bien, aquel que dice: "El mundo de la mujer es su casa, y la casa del hombre es el mundo", o también aquel aforismo que reza: " La mujer solo sirve para el metate y para el petate" o aquel otro de corte muy "intelectual" que a la letra dice: "la mujer es un animal de cabellos largos e ideas cortas" etc. etc.. y muchos otros mitos más que vistos a la luz del amor y la libertad, solo han servido para levantar barreras en la relación matrimonial y de alguna manera, para minimizar la verdadera estatura de la mujer como ser de la creación.

Creemos que es momento de revalorizar la función esencial de la mujer así como la responsabilidad que tiene dentro del matrimonio, y sobre todo, dignificar su participación en la conducción de los asuntos del hogar y no limitarlos solamente a aquellos que tienen que ver con la cocina, y la educación de los hijos.

Estamos obligados a tener una mentalidad mas abierta tratandose de asuntos que tienen que ver con la función de la mujer dentro del matrimonio, y darle el verdadero significado que tiene el hecho de que como "portadora de la vida", es más capaz para adivinar, a través de su sexto sentido, lo que es más conveniente para la edificación del edificio del matrimonio.

Con frecuencia oímos hablar de la "inteligencia emocional" y no advertimos que es precisamente éste tipo de inteligencia la que le da dimensión a la mujer dentro del mundo actual, donde los hombres hemos hecho prevalecer nuestros criterios y puntos de vista fundamentados en la llamada "inteligencia racional", como si ésta fuera el único instrumento eficaz para la toma de decisiones. ¡Ser inteligentes racional y emocionalmente, es facultad del ser humano, sin importar sexo ni condición social !.

Debemos de activar nuestra inteligencia emocional para ver más allá de nuestras razones, y con ello, debemos de empezar a descubrir esos pequeños hilos invisibles que atan el amor dentro del matrimonio, y al mismo tiempo, hacer que esos pequeños hilos, se fortalezcan para resistir cualquier embate producto de nuestros egos y debilidades emocionales, preservando los valores más esenciales como son el respeto y la libertad y en consecuencia, los que son añadidos de estos, como son la fidelidad y la tolerancia. Yo aprovecho la oportunidad que me dan estas páginas para decirle a mi esposa que reconozco mis egos e intolerancias, e invitar a mis amigos para que también hagan lo propio.

Por último, recordemos también que no existe una "escuela para esposos", y que no existen manuales o libros de texto adecuados, sino que cada una de las lecciones de vida deben de irse aprendiendo poco a poco y a pesar de que puedan existir lecciones aparentemente iguales, es la pareja la que debe de aprender a convivir y sobrellevar la relación conyugal, sin involucrar a los hijos o demás miembros de la familia, que cuando son aún dependientes, son parte del producto del amor que hay que cuidar y modelar para que en el futuro próximo, ellos, los varones aprendan a ser buenos esposos y ellas, las mujeres, aprendan a ser buenas esposas.

Como pueden ver, amigos, la responsabilidad del matrimonio es grande. ¿ Y usted que opina al respecto. (JM) Desde la Universidad de San Miguel.E-Mail: univsanm@docs.ccs.net.mx Tel: 16-19-76, Fax: 16-15-05.

 

Jorge Melendrez

 

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