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Sobre la felicidad
Por Jorge Melendrez
En cierta ocasión, en una de las tantas veces en que Aristóteles conversaba con sus discípulos, uno de ellos le preguntó el significado de la palabra "Felicidad", pregunta a la cuál, el filósofo contesto con una evasiva: ¿Felicidad ?..., ¡ Bueno no creo que sea posible definirla.!
¿ Pero por que, Maestro? ...replicó el discípulo, tú nos has enseñado que de todo es posible dar una definición, por el hecho de que todo tiene una explicación justa y apegada a la realidad, y que nada puede pasar por alto al razonamiento humano. ¡ Cierto que lo he dicho !, más sin embargo, la felicidad es uno de esos conceptos que no tienen una definición clara y precisa, y mucho menos de validez universal, ¿ y saben ustedes porque ?... Por la simple y sencilla razón de que cada ser humano tiene la suya propia, en la que cree y por la que se esfuerza, es algo por lo que el hombre lucha permanentemente, es algo íntimo, personal e intransferible, la felicidad es algo que no puede medirse, compararse y valorarse. ¿ Pueden entenderlo ?. ¿ Quiere decir entonces que los seres humanos vemos a la felicidad cada quien a su manera, y esta sigue siendo la misma ? ¡ Así es ! ... dijo Aristóteles, dándose la media vuelta y abandonando a sus discípulos.
En la actualidad, quizá la definición de Aristóteles pueda considerarse como algo profundamente reflexivo y producto de una actitud docta y magistral, sin embargo, podemos advertir que existen elementos suficientes para tratar en principio de dar una definición válida y aproximada a nuestra realidad social; y sin pretender contradecir al sabio Griego, podemos decir que: "...Felicidad es un sentimiento humano, íntimo, intransferible e inconmensurable, que procede de la satisfacción de una necesidad del Ser." Así, podemos decir que un hombre podrá ser feliz, inmensamente feliz, en la soledad, en tanto que otro podrá serlo en la vida comunal o social. A pesar de todo lo antes señalado, estamos seguros que habrá quienes digan: ¡Bah! Tan solo son palabras, la verdadera felicidad está en disfrutar de la vida ! y así, de esta manera, confunden a la felicidad con el placer, cuando este último solo satisface los sentidos, en tanto que la felicidad renueva al hombre espiritualmente.
En
esto último, reflexionemos en cuantas veces hemos tenido la oportunidad de
desprendernos de algo que nos causa placer, o nos satisface ciertas
necesidades, por ejemplo: un alimento, una fruta, un refresco, una prenda de
vestir, un billete o una moneda, algo, cualquier cosa, que le hemos tenido que
dar en cierto momento a alguien que se acerca a nosotros en busca de ayuda o
pidiendo una limosna, ¿ No hemos sentido acaso una satisfacción íntima
cuando ayudamos al prójimo ? ¡Exactamente, ese sentimiento es de
felicidad.! ¿Comprendes ahora la diferencia entre el placer y la
felicidad.? Existe una corriente filosófica que
considera al placer como el objetivo fundamental de la conducta del hombre;
derivada de los criterios filosóficos de Aristipo y Epicuro ( año IV ADC). A
los seguidores de esta corriente se les ha dado en llamar
"hedonistas", derivado del griego "hedon" que significa
placer, quienes se han dividido en dos corrientes fundamentales; unos que se
limitan a sostener que el hombre siempre actúa en búsqueda del placer o
evitar el dolor, en tanto que otros van mas lejos al afirmar que se debe de
buscar el placer como fin de la vida.
Esta
corriente ha sido criticada por los que entienden que los placeres a que se
refiere, son única y exclusivamente los sensuales, sin embargo, otros,
llamados "hedonistas verdaderos", siempre han apelado a la razón,
considerando que los placeres "bajos", son efímeros y por lo tanto,
acarrean al ser humano consecuencias negativas, por lo que defienden la idea
de que los placeres que deben buscarse son los "elevados" o
"nobles" que recrean el espíritu y que no proporcionan dolor
alguno.
La
felicidad es algo duradero en el ser humano, perdura por largo tiempo, sobre
todo cuando el hombre mismo se acostumbra a ser feliz, cualquier cosa, por mínima
que sea, le causa felicidad, la felicidad se autoengendra, y cuando eso
sucede, el ser humano vive en un estado permanente de felicidad; en cambio, el
placer esta íntimamente ligado a la satisfacción de una necesidad momentánea,
solo dura lapsos pequeños de tiempo, y finalmente, se requiere de nuevo el
satisfactor para sentirse nuevamente complacido, es decir, con placer, lo que
significa que para estar complacido, permanentemente hay que estar
complaciente.
En
la época actual, el hombre - en general -, ha perdido la noción de ser
feliz, verdaderamente feliz, concentrando todos sus esfuerzos en la búsqueda
del placer, es decir, en la satisfacción de sus sentidos, sin darse cuenta
que con ello esta fincando a la larga, su propia infelicidad, pues llegará al
final de su camino, con sus alforjas vacías, sin actos positivos en su vida,
sin objetivos logrados y sin metas alcanzadas, momento demasiado tarde para
volver atrás, a pesar del arrepentimiento y del perdón que en ese momento
puedan surgir.
Para
concluir, podemos decir que Aristóteles fue muy sabio en la medida en la que
no dio a sus discípulos una definición de la felicidad, en
cambio, los hizo reflexionar en la necesidad de que el hombre mismo
es quien debe determinar la medida de su felicidad. ¿ Y
usted que piensa al respecto? (JM) Desde la Universidad de San Miguel. E-mail:
univsanm@docs.ccs.net.mx tels: 12-90-22 y 16-15-05.
Jorge Melendrez
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