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La amistad; un vínculo primario de amor

Por Jorge Melendrez

 

Los seres humanos vivimos permanentemente ansiosos de manifestaciones de aprecio,  reconocido este como el sentimiento primario más noble que emana de la conciencia del individuo y que con el paso del tiempo logra convertirse en un vínculo de amor.

Las personas que desarrollan la capacidad de apreciar, y no solo eso, sino que además se preocupan por manifestar su aprecio de manera  abierta y sin restricciones, son las que aprenden a ser verdaderamente felices en la vida, además de que el hecho de sentirse apreciado es el mejor estímulo para desarrollar una auto estima de alto nivel que nos ayuda a desterrar los temores y los complejos que frenan la capacidad de logro y en el largo plazo, del éxito personal. ¡ Y pensar que todo nace con un sentimiento !

La mejor manera de desarrollar la capacidad de apreciar y por ende de amar, es a través del habito de la sinceridad, pues una persona sincera no es capaz de mentir, y quien no es capaz de mentir, es que siempre dice la verdad y cuando ama, no sabe ocultar sus sentimientos y en consecuencia, esta persona es un receptor de buenos sentimientos, los que engrandece en el momento en que los otorga en reciprocidad. ¡Así de fácil!.

¿Y como nace el amor?  El amor no es algo que podamos conseguir en una farmacia o tienda de autoservicio, es en principio un sentimiento pero que a través de su propio cultivo, sabemos que se convierte es una fuerza interior que mueve al individuo a realizar grandes acciones. En este sentido, el amor nace en el individuo a través de un estímulo o señal de aprecio que otra persona le otorga y que se inicia con una manifestación de amistad. Por esta razón decimos que la amistad es un vínculo del amor.

Los griegos tenían una noción muy clara del amor y a diferencia de nosotros en la actualidad, ellos sabían distinguir muy bien en las distintas manifestaciones del amor, tanto que incluso les llamaban de diferente manera. Por ejemplo, al amor filial y familiar le llamaban ágape, en cambio, al amor derivado de la amistad y del compañerismo le llamaban filos, en tanto que al amor físico, el que se da entre un hombre y una mujer, a ese tipo de amor le llamaban eros. Por lo tanto, si quisiéramos hacer una alegoría cronológica diríamos que el amor nace en una pareja en calidad de filos, después se convierte en eros y pasado algún tiempo se convierte en ágape. 

El vocablo amistad incluso tiene un significado muy especial, este se deriva del latín amicus y que tiene como adjetivos y por lo tanto de significados colaterales, a los vocablos afecto y afable, de ahí pues, repetimos, que la amistad sea el vínculo primario del amor.

No hace muchos años, Alberto Cortéz  popúlarizó una canción que bien podría llamarse "Una alegoría a la amistad", pues de manera poética nos enseña el valor de este sentimiento, pues en cada frase y en cada palabra nos dice que: "Cuando un amigo se va, queda un espacio vacío, que no lo puede llenar, la llegada de otro amigo./ Cuando un amigo se va, queda un tizón encendido, que no se puede apagar ni con las aguas de un rio./ Cuando un amigo se va una estrella se ha perdido, la que ilumina el lugar donde un  niño se ha dormido,/Cuando un amigo se va, se detienen los caminos, y se empieza revelar el duende manso del vino./Cuando un amigo se va, galopando su destino, empieza el alma a vibrar por que se llena de frío,/Cuando un amigo se va, queda un terreno baldío que quiere el tiempo llenar con las piedras del hastío,/ Cuando un amigo se va, se queda un árbol caído, pues ya no vuelve a brotar por que el tiempo lo ha vencido." Bella canción, ¿no lo,cree usted así?

Todos quiénes son  capaces de amar de manera desinteresada e incondicional, son seres de una estirpe diferente, son personas llenos de nobleza y capacidad de dar y darse a los demás, su mente está más ocupada con las necesidades de los demás que en las propias y por lo tanto, son confiables pues actúan sin malicia y sin esperar nada a cambio. Por el simple hecho de ser así, son seres llenos de luz en su camino. Quien encuentre un ser así en su camino, tiene la oportunidad y de cierta manera la obligación de sumarlo a sí mismo, de conservarlo cerca de sí para abrevar de su ejemplo y aprender de su sobriedad, y llamarlo con toda la extensión de la palabra, "amigo". (JM) Desde la Universidad de San Miguel. E-Mail: univsanm@docs.ccs.net.mx Tels. 12-90-22 y 16-15-05.

 

Jorge Melendrez

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Jorge Melendrez y flia.

México

 

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