Reflexiones...

 

 

¿ SABES COMO TRATAR A TUS HIJOS ?

 

 

 

Por Jorge MELENDREZ, desde México

Hirim

 

 

En cierta ocasión, no hace mucho tiempo, me llamó por teléfono un amigo, eran como las tres y media de la mañana y se encontraba francamente preocupado pues aún no había llegado a dormir su hijo, y lo peor es que no sabía donde buscarlo, pues no había dicho en donde estaría.

-- ¿ Que puedo hacer, ? ¡ Me dijo en tono sollozante !, Mi hijo cada vez llega mas tarde, y lo peor es que en ocasiones con algunas copas, estoy muy preocupado. ¡ Ayúdame por favor !

De inmediato, desperté a mi hijo, para preguntarle si el sabía algo del hijo de mi amigo, informándome que sí, que estaba en casa de un compañero jugando dominó; me dio el teléfono de este último y de inmediato le hable, informándole que su padre lo buscaba, que por favor se reportara a su casa, pues su madre se encontraba también muy angustiada. Enseguida le avise de igual manera a mi amigo para de alguna manera tranquilizarlo, recomendándole además, que en cuanto llegara su muchacho, tuviera calma y analizara con él, los problemas del horario y de la bebida, que procurara no llegar a discusiones que pusieran en peligro la relación entre padre e hijo. A pesar de todo, me quede pensando en su situación.

En la actualidad, ese parece ser el problema mas grande por el que atraviesan la mayor parte de las familias de nuestras grandes ciudades de nuestra america, ya que la mayor parte de los jóvenes tienen la costumbre de ausentarse de su hogar por horas enteras sin avisar a los padres donde van, situación que se ha venido convirtiendo en un lugar común en cada hogar, razón por la cual, los padres de familia lo hemos aceptado como algo normal, bajo la óptica de que es la época que les toca vivir.

Nuestros hijos, viven de prisa, es el signo de los tiempos, sin embargo, los adultos no hacemos nada por ayudarlos a vivir con mas lentitud, acorde a su edad, pues también nos hemos involucrado en las prisas de la época, siendo común encontrar jóvenes que tienen prisa por ser adultos, y adultos que se comportan como jóvenes, resistiéndose a crecer y envejecer. Esto último, María Pliego lo dijo de manera sabia: «...En verano no se puede esquiar en la nieve, ni el invierno es tiempo de capullos.» Esto debe de servirnos como una lección permanente, con la convicción de que debemos respetar y gozar plenamente de cada época; con la seguridad de que cada una de ellas tiene su belleza y sus ventajas, por lo que es muy conveniente que desde la juventud nos preparemos para la retirada, con el deseo de que lo que se pierda en agilidad física por la edad, se gane en templanza espiritual por la experiencia.

Hablemos con nuestros hijos, aclaremos dudas y ofrezcamos soluciones factibles, no los abandonemos a su suerte, recordemos que también fuimos jóvenes y requerimos ayuda, la que vino de nuestros padres, amigos o parientes y que nos sirvieron para moldear nuestro futuro.

Nuestros hijos nos necesitan, hagamosles placentera su estancia en el hogar y evitemos que se sientan incómodos y prefieran estar fuera de la casa por largo tiempo, que nos vean con amor y respeto y sobre todo, con confianza para comentarnos sus dudas e inquietudes. Ser amigos y estar unidos es la mejor solución. ¿Y usted, sabe tratar a sus hijos?

 

Jorge Melendrez

Hirim

 

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