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Una cajita llena de besos

 

  

Por Jorge MELENDREZ, desde México

Hirim

 

 

Muchas veces mi esposa y yo platicamos sobre la educación de los hijos, y siempre, por lo general, coincidimos en lo esencial: "la educación a los hijos debe darse con amor y respeto".

Al respecto, es bueno recordar que la sabiduría milenaria de la iglesia, se ve reflejada en los preceptos que pregona, y entre ellos, encontramos que los más comunes aunque menos atendidos, son los llamados diez mandamientos. Uno de ellos, concretamente el cuarto mandamiento, se refiere a la virtud de la obediencia y se expresa como sigue: "Honrarás a tu padre y a tu madre".

Este mandamiento, debe de ser interpretado a profundidad, pues si bien es cierto que se refiere de manera explícita a la obligación y responsabilidad de los hijos frente a los padres, yo quiero imaginarme al todopoderoso mirando de reojo a los padres, y diciéndoles con la mirada amorosa, que ellos deben de hacerse acreedores del amor y del respeto de los hijos, el que debe de ser cultivado de manera lenta y armoniosa con la finalidad de criar hijos buenos y llenos de respeto.

El respeto es una cualidad humana que se ejerce en dos sentidos, por un lado, quien ofrece el respeto reconoce las virtudes de quien lo merece, y por otro lado, quien lo recibe, debe de actuar de manera humilde y agradecido. Así la virtud se conserva.

¿Cuantos hijos nos encontramos que han perdido el respeto a sus padres por el simple hecho de que este no nace en su corazón pues los padres mismos no han sabido ser merecedores de respeto? ¡Algunos!, ¿verdad ?; incluso ahora mismo puedes estarte acordando de buenos ejemplos. Muchos padres no son merecedores del respeto por la simple y sencilla razón de que no han sabido dar el ejemplo de buenos padres, y en consecuencia, los hijos crecen en un ambiente de hostilidad hacia los padres.

Como ejemplo contrario, recuerdo que no hace mucho tiempo mi hijo me regaló vía e-mail una pequeña historia aleccionadora que se intitula: "UNA CAJITA LLENA DE BESOS". Dicha historia, hace referencia a un trato inconsciente de un padre con su pequeña hija de solo tres años de edad, pues de manera furiosa e iracunda, se molestó con ella cuando vio que desperdiciaba un fino papel dorado, de ese que sirve para empacar regalos, cuando la niña envolvía una cajita de cartón. El padre le reclamó enojado, diciéndole que no eran tiempos de desperdiciar cosas que costaban dinero.

La niña se sintió maltratada, sin embargo, a pesar de la furia del padre, a la mañana siguiente fue con el y amorosamente le entregó la cajita envuelta en el papel dorado, diciéndole: --A... toma papito, este regalo es para ti. En ese momento el padre se sintió avergonzado por haber regañado a su hijita, la tarde anterior tomándola entre sus brazos y tratando de compensar su mala actitud e intolerancia, sin embargo, al desempacar la caja se encontró que esta estaba vacía, y puso de nuevo una cara de enojado, haciéndole ver a la niñita que aquella era una broma de mal gusto, a lo que la niña le contestó: -- ( No esta vacía papito, fijate bien! -- No insistas en tu broma hija, la caja no tiene nada adentro.

- No puede ser papito, dijo la niña ya con lágrimas en los ojos, si yo misma sople muchos besos para ti adentro de la cajita!.

Ante tal inocencia, el padre reacciono amorosamente pidiéndole perdón a su pequeña hija, que le había dado una lección imborrable para toda la vida; incluso, la misma historia relata que este hombre guardó durante muchos años la cajita de regalo con papel dorado, y cada vez que se sentía perturbado y fuera de si, abría la cajita y tomaba de ella un beso imaginario de su hija recordando con ello el inmenso amor incondicional que ella le profesaba.

Esta bella y tierna historia nos da una lección de vida, nos enseña a que debemos de ser amorosos y tolerantes con nuestros seres queridos, pues es la mejor manera de ganarnos de ellos el amor y el respeto incondicional.

Por venir esta historia de manos de mi hijo Jorge René, a quien quiero y respeto con todo mi corazón, la conservaré por siempre conmigo, y con el deseo de que sirva para que otros padres abandonen actitudes de poca tolerancia, la regalo hoy en mi reflexión semanal. (JM ) Desde la Universidad de San Miguel.E-Mail: univsanm@docs.ccs.net.mx Tel: 16-19-76, Fax: 16-15-05.

Jorge Melendrez

 

Cualquier comentario sobre la reflexion, favor de enviarlo al autor a los e-mail:

Smiguel@correoweb.com

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