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Conoce tus potencialidades
Por Jorge MELENDREZ, desde México
Hirim
Hay una pequeña historia que nos sirve para aprender a distinguir nuestras capacidades interiores y con ello, realizar todo nuestro potencial como seres humanos. La historia se refiere a un campesino que cierto día, encontró en lo alto de una montaña, un nido de aguila en el cual se encontraba un huevo, el que tomó entre sus manos, lo acarició y lo puso en su morral para luego llevarlo a su casa para comerselo. Al llegar a su casa, algo cansado, decidió comerse el huevo hasta el día siguiente, llevándolo hacia el gallinero y colocándolo entre los huevos de las gallinas. En la mañana del día siguiente, el huevo fue empollado, frustrando así el interés culinario del aquel campesino.
Al ser empollado el huevo, salió un feo aguilucho que de inmediato empezó a comportarse como cualquier polluelo; picotear entre la tierra buscando comida, piar como todos los demás, revolotear las alas y correr de manera desaforada, con lo que el aguilucho aquél creció entre los polluelos creyendo que era uno de ellos. Pasó el tiempo, y el aguilucho creció y se convirtió en una "vieja gallina" actuaba como tal, pues era como había aprendido a sobrevivir entre las demás; sin embargo, un buen día que andaba picoteando en el patio junto con otras gallinas, volteo sus ojos hacia el cielo y descubrió una ave majestuosa que se deslizaba por el aire entre las nubes, por lo que admirada le pregunto a otra vieja gallina que se encontraba cerca: --¿Dime amiga, que ave es esa tan hermosa?, a lo que la vieja gallina le contestó: -- ¡Esa ave majestuosas es la reina de los cielos, se llama águila.! -- ¡Pero que hermosa es! , dime: ¿Como le hace para volar tan serenamente y sobre todo tan alto y cerca de las nubes? A lo que la vieja gallina contestaba de mala gana: ¡ Ya te lo dije, por que es la reina de las aves, y así es su naturaleza.! -- ¡Pero dime: ¿ Para que preguntas, a ti que puede interesarte, ? ¡ Tu nunca podrás ser como ella.! Confundida y al mismo tiempo desconsolada, se alejó cacaraqueando y continuo picoteando el suelo en busca de alimento. Pasaron los años y aquel aguilucho nunca descubrió su potencial interior y se murió de vieja pensando siempre que era una gallina.
Esta historia, es de suyo aleccionadora, pues nos refleja de manera muy explícita, el hecho de que los seres humanos vamos por la vida comportándonos como todos los demás, sin preocuparnos por saber de lo que somos capaces, sin ver que dentro de nosotros puede existir un genio de la música, de las matemáticas o del arte, que en nuestro ser interior existe un potencial ilimitado listo para ser activado y que puede ser capaz de llevarnos a la realización de grandes acciones. Que todo lo que seamos capaces de realizar debe de crearse primero en nuestra imaginación, que antes que nada, debemos ser capaces de ver con los ojos de nuestro interior para poder identificar el potencial que llevamos dentro de nosotros mismos; y que para ello, debemos de dejar de ser acomodaticios, pusilánimes y conformistas, actitudes que solo nos llevan a vivir de manera inercial y sin brillo propio.
En el ser humano coexisten de manera simultánea las tres dimensiones del tiempo, nos referimos al pasado, al presente y al futuro, y la gran mayoría de las personas, viven el presente apoyados en las experiencias del pasado ignorando el futuro como si este no existiese, sin darse cuenta que debe ser a la inversa, el presente debe de vivirse pensando siempre en el futuro, pues todo lo que nos será útil el día de mañana, debe de empezar a construirse el día de hoy, en el presente. Las realizaciones del presente, en efecto, cobran sentido y se nutren de las ilusiones, proyectos y esperanzas del mañana, lo que significa de alguna manera, que el ser humano es esencialmente futuro y que hay vida mientras hay proyectos.
Si el aguilucho hubiese aprendido a ver con sus ojos internos y a conocer la verdadera dimensión y naturaleza de sus potencialidades, seguro es que al tratar de volar lo hubiese hecho hacia las alturas, en lugar de quedarse conforme de pararse en el primer palo de gallinero que estuviese cerca.
Para aprender a conocer las potencialidades internas, primero debemos de aprender a mirar con visión de futuro, luego casi de manera instintiva aflorarán ante nuestros ojos las capacidades para llevar a cabo las acciones para tal fin previsto, las que a fuerza de repetirlas, nos crearan hábitos internos y disciplinas de vida, logrando con ello llevar a buen término lo que nos propongamos. ¡ Dejémonos llevar por nuestra imaginación y desarrollemos nuestro potencial interno! ¿ cree usted así, amigo lector? (JM) Desde la Universidad de San Miguel. Tel 16-15-05 y 16-19-76.
Jorge Melendrez
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