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EL FUTURO DEL FACTOR ESTRATÉGICO MILITAR
Gral. Div. Humberto Corado Figueroa
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1. SITUACIÓN MILITAR ACTUAL
a. Situación Mundial
En las postrimerías del Siglo XX, la situación militar en el mundo refleja una clara unipolaridad, en donde los EE.UU., después del desaparecimiento de la URSS, constituye la única megapotencia, dado que su fortaleza se manifiesta en las cuatro expresiones del poder.
Japón y Alemania, aunque continúan siendo grandes potencias económicas, y miembros indiscutibles y por mucho tiempo del Grupo de los 7, no cuentan aún con el recurso militar necesario para llenar el vacío de poder dejado por la URSS; aunque es evidente que poseen la tecnología necesaria, que podría a mediano plazo cambiar el panorama de su potencial militar y terminar con la actual situación unipolar.
Las tendencias separatistas de origen étnico y religioso se desarrollan en la coyuntura actual, fuera del antiguo contexto EsteOeste. Esto ha facilitado clarificar ante el mundo sus verdaderos orígenes, al menos sin el ingrediente tergiversado de la propaganda gris y negra, propia de la guerra fría.
El conflicto de los Balcanes, aún con esporádicos combates, mantiene un frágil cese de hostilidades, que necesitó la intervención de los EE.UU. y del ex Presidente Jimmy Carter, ante la prudencia de una OTAN, que pasivamente observa el desangramiento de la ex Yugoslavia, en la primera experiencia bélica de Europa desde la II Guerra Mundial, que logró vivir en paz por casi medio siglo, irónicamente gracias al poder nuclear.
En Medio Oriente, a pesar de que la situación de Israel y sus antiguos adversarios refleja progresos significativos, Irán e Irak siguen siendo focos potenciales de un conflicto, situación ante la que la ONU y los EE.UU. no pueden dar la espalda, pues una inadecuada atención a la problemática de esta zona conflictiva podría tener consecuencias desastrosas para todo el mundo.
Corea del Norte, por su parte, en defensa de sus intereses y su política de seguridad, hizo uso de su instrumento militar para enfrentar a los intereses de los EE.UU. El gran poder militar norcoreano y sus aspiraciones nucleares le hacen perfilarse también como una amenaza para la paz y la estabilidad del mundo de hoy.
Finalmente, debemos señalar que hace diez años, los escépticos y ortodoxos del comunismo soviético, habrían desechado cualquier posibilidad de que el mundo presenciaría la realidad separatista que experimenta la Rusia actual. Después de disolverse el Pacto de Varsovia y perder las tres repúblicas Bálticas, la Comunidad de Estados Independientes, observa, cómo Rusia, su más poderoso Estado, se sumerge en un franco conflicto interno en Chechenia, que el Presidente Boris Yelstin trata de neutralizar a toda costa, ante la expectativa del mundo que guarda un tácito respeto por el poder militar de los rusos.
En otro orden de ideas se han hecho avances significativos bilateralmente en materia de reducción de armamento nuclear, por medio de los tratados START.
También se han realizado progresos multilaterales mediante el Trabajo de No Proliferación Nuclear (NPT), con lo cual parece poco probable una guerra nuclear generalizada. Asimismo, se han producido grandes avances en materia de control de armas químicas y biológicas. El 9 de diciembre de 1991 se emitió la resolución 46/36L de la ONU, mediante la cual se crea y se mantiene un archivo que promueve la transparencia de los inventarios del armamento convencional, fortaleciendo las medidas de confianza mutua entre las naciones. Todos estos esfuerzos, sin embargo, no han podido evitar que se continúen produciendo conflictos regionales en todo el mundo, como los ya señalados, lo cual evidencia que la naturaleza endógena de la guerra, como fenómeno social, por ahora lo hace inevitable en forma absoluta.
b. Situación Continental y Regional
El continente americano ha sido favorecido por la distensión mundial y atraviesa por un período de transición políticomilitar, en el que, a pesar de existir antagonismos por problemas limítrofes entre diferentes países, no han escalado el conflicto hasta el uso de la violencia, gracias al buen entendimiento entre los pueblos de América, que verdaderamente han progresado en materia de paz y democracia.
La promoción de la democracia, alentada en casi todos los países americanos y respaldada por los EE.UU. como líder políticomilitar indiscutible, mantiene a los países de América pendientes y optimistas de una continua consolidación de los regímenes democráticos en el Hemisferio. Sin embargo, la preocupación más grande de los estados americanos, sigue siendo Cuba, cuya direc
ción política se resiste aún a la apertura democrática que se ha producido en todo el continente.
Los ejércitos en América tienden a la reducción y cambian el concepto de cantidad por calidad, propendiendo al logro de niveles profesionales cada vez más signifIcativos.
Las guerrillas al estilo revolucionario y clásico de los últimos cuarenta años, tienden a desaparecer o van cambiando su enfoque y su filosofía política.
Casi todos los gobiernos de América, incluyendo a los EE.UU., orientan sus esfuerzos hacia nuevas amenazas a la Seguridad Nacional, vale decir, el narcotráfico, el trasiego internacional de armas, la delincuencia común y organizada, la destrucción del medio ambiente, los desastres naturales, etc.
Dentro de las tendencias integracionistas cabe señalar que los conceptos del TIAR, a nivel de toda América, y del CONDECA, a nivel de Centro América, creados bajo considerandos de la amenaza del comunismo internacional, están siendo revisados y actualizados en base a las amenazas ya señaladas.
Nuevos conceptos de Seguridad Cooperativa pretenden sustituir y renovar la Seguridad Colectiva, dada la indefinición de la amenaza y la necesidad de un esfuerzo integrado para eliminar antagonismos de forma anticipada.
Asimismo, los conceptos de la Seguridad Nacional están siendo revisados por todos los países de América y, en algunos casos como Guatemala, han sido sustituidos por conceptos nacionalistas más limitaciones y suigéneris, como es la denominada tesis de la estabilidad nacional.
La inestabilidad experimentada en Centro América, producto de más de treinta años de guerras internas, las convierte en una región de especial interés para el futuro integracionista del mundo y en especial de América.
Centro América, escenario de conflictos internos de gran magnitud y sin precedentes en su historia, derivados en gran parte de la desmedida intervención de las grandes potencias durante la guerra fría, se prepara ahora para integrar esfuerzos en todos los campos, como la única alternativa para un mejor futuro, dado las nuevas tendencias a la globalización y los bloques integracionistas que se imponen en el mundo actual.
2. EL PODER MILITAR, COMO FACTOR ESTRATÉGICO NACIONAL
a) Generalidades
Tomando en cuenta la situación antes señalada, es conveniente revisar algunas concepciones que tienen relación con el análisis del poder militar en la coyuntura actual.
Primeramente conviene recordar que el poder nacional es un concepto relativo, es decir que se evalúa en relación con otro estado o ente, y que está constituido por todos los recursos de que dispone una nación para defender precisamente sus intereses.
La validez del poder está regulada por el Derecho; sin embargo, el Derecho Internacional Penal sigue siendo sólo un proyecto de las Naciones Unidas, lo que hace que las relaciones internacionales estén dirigidas por el predominio del poder, principalmente del poder militar.
Es decir, que este factor juega un rol preponderante en las diferentes ecuaciones de poder existentes en el mundo de las superpotencias y dentro de las relaciones de éstas con las naciones subdesarrolladas.
b) La Guerra y la Política
Clausewitz señalaba que "La guerra es la continuación de la política por otros medios". Esta concepción clásica del gran pensador militar prusiano, que influyó incluso en el pensamiento de Carlos Marx, mantiene su vigencia en la historia de los conflictos.
La guerra, como expresión extrema de un conflicto entre dos sujetos políticos, al que se desemboca cuando ya se han agotado todos los medios pacíficos para resolver un antagonismo sobre intereses o bienes, de los cuales dos entes creen tener el derecho de posesión, continúa siendo el recurso último para resolver las controversias, desafortunadamente.
La guerra entonces es un instrumento político, obedece y se recurre a ella siempre por objetivos políticos, no por objetivos militares.
Consideramos esencial no ignorar este dogma que demuestra claramente que los intereses nacionales están íntimamente ligados entre los distintos factores de poder, entre los cuales el militar es esencial.
c) La Fuerza Armada y la Democracia
Todas las constituciones de los países con regímenes democráticos, incluyendo a El Salvador, señalan claramente que la soberanía reside en el pueblo, dado que precisamente es el pueblo quien posee el poder soberano, que es ejercido por el Gobierno legalmente constituido, mediante la delegación que los electores le confieren al gobernante.
Las Fuerzas Armadas en una democracia son el instrumento políticoestratégico de que dispone el Estado, para hacer valer en última instancia el poder soberano del pueblo, cuando éste ha sido socavado o puesto en tela de juicio debido a intereses ajenos a la patria, ya sea de origen interno o externo. Esta realidad es innegable, a pesar del deseo siempre presente por solucionar los conflictos por la vía negociada.
d) Sistemas de Defensa
Los conceptos modernos de economía de defensa, son amplios e integrales; es decir, implican el esfuerzo económico, político y militar de toda la nación, llegado el momento de enfrentar un conflicto.
Todo esto nos indica que es necesario que el Sistema de Defensa de un país se adecue a las realidades económicas y a las amenazas.
Existen modelos puros de defensa, a los cuales cada país se acerca dependiendo de sus necesidades (recursos) y su voluntad de defensa; es decir, del grado de soberanía e identidad nacional que se desee para el Estado.
Así, por ejemplo, países como EE.UU., Francia, Irak, etc., mantienen un Sistema de Defensa que podríamos llamar de modelo tradicional, basado en grandes unidades listas para el combate, dada la magnitud de la amenaza y sus intereses nacionales. Países como Suiza mantienen un Sistema de Defensa que podría llamarse modelo de milicias, porque se basa más en unidades precisamente bien adiestradas discontinuamente y en una estructura militar permanente muy reducida pero muy profesional, lo cual favorece enormemente su economía.
Finalmente, algunos países como Israel se acercan más al modelo de Sistema de Defensa Popular; es decir, que engloban el concepto de " Nación en Armas " y sobre él fundamentan su Seguridad Nacional y su Defensa Nacional, en donde toda la población en un momento determinado está preparada para defender la soberanía nacional y lo hace con una evidente voluntad patriótica, dado que existe legitimidad y causa justa para la guerra.
La clave del éxito para la defensa de un país, está en saber conjugar la magnitud de la amenaza y los recursos disponibles, para que el Sistema de Defensa que se adopte sea conveniente a los intereses del Estado y sea apoyado voluntariamente por el pueblo, que es en definitiva en quien debe recaer la defensa nacional en los tiempos modernos.
El economista suele partir de la dicotomía derivada de dos premisas fundamentales: limitación de bienes e ilimitación de necesidades. De ello se deduce que económicamente es racional todo comportamiento que tienda a alcanzar un fin mediante el empleo de un volumen reducido de recursos. Y, como enseñan los textos de economía, ello encierra dos problemas alternativos, uno de maximización y otro de minimización.
Estos conceptos en materia de Defensa Nacional implican, en primer término, que es necesario tratar de conseguir el más amplio grado de cobertura de la Seguridad Nacional, partiendo de un volumen determinado de recursos disponibles. El segundo induce a cubrirla con el menor empleo posible de medios, para favorecer a otros sectores del desarrollo nacional; es decir, que como ha sido puesto de relieve reiteradamente en la literatura económica, los recursos destinados a la Defensa encierran costos de oportunidad poco más o menos importantes, en el sentido de que su aplicación a otras actividades podría permitir atender requerimientos alternativos como educación, urbanismo, sanidad, etc.
Sin embargo, debemos recordar que los beneficios de una adecuada defensa nacional son evidentes sólo a largo plazo, y que igualmente los costos a largo plazo, de no contar con un instrumento militar adecuado, son desastrosos. La historia de Francia y otros países que no fueron previsores en esta delicada materia, lo confirma.
e) El Poder Militar en los Países Desarrollados
La realidad de la coyuntura actual refleja que el desarrollo de los países tiende a evidenciar la necesidad de fortalecer su poder militar, para proteger sus intereses nacionales en el ámbito internacional.
El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas constituye el más claro ejemplo en la historia moderna, de la importancia que tiene el poder militar a nivel mundial. La membresía permanente del Consejo corresponde a los cinco triunfadores de la II Guerra Mundial, todos ellos con un enorme poder militar en la actualidad.
Las Fuerzas Armadas en los países desarrollados, son el instrumento que les permite negociar con poder en la mesa de discusiones de los foros internacionales.
La solución de los conflictos regionales en el mundo de hoy está claramente influenciada por la presión de los países poderosos militarmente; ejemplos recientes de ello son la Guerra del Golfo Pérsico, Haití, Panamá, Chechenia, etc.
f) El Poder Militar en los Países Subdesarrollados
En los países subdesarrollados las Fuerzas Armadas tienen una misión y compromisos directos con la soberanía nacional y la integridad del territorio; asimismo, cooperan con la estabilidad interna y fomentan el desarrollo nacional; por extensión, participan en misiones de paz en el concierto de Naciones Unidas.
Las Fuerzas Armadas de estos países no tienen intereses hegemónicos en todo el mundo y por lo tanto su poder militar es el reflejo de ello.
El factor militar en los países desarrollados, sin embargo, tiene una participación vital en la proyección internacional de su sociedad, lo cual no se evidencia en países subdesarrollados, dado que su potencial únicamente es capaz de atender las necesidades internas y regionales, en búsqueda de resguardar el patrimonio patrio.
Las Fuerzas Armadas fortalecen la cohesión nacional y son vitales para un desarrollo nacional sostenido, al propiciar el indispensable grado de estabilidad que permita el libre desempeño de la sociedad en general.
3. EL FUTURO DE LAS FUERZAS ARMADAS
Es indudable que las tendencias a la globalización en todos los campos en la coyuntura mundial actual, tendrá sus efectos directos en el factor militar de los estados.
La ONU, la OEA, el SICA y todos los organismos internacionales en general, hacen o deben hacer una revisión constante de la situación militar en sus ámbitos de competencia, a efecto de fortalecer la seguridad colectiva de las naciones, bajo concepciones de cooperación modernas y equitativas.
Debemos ser realistas en aceptar que la participación de todas las naciones en misiones de paz a nivel continental y extracontinental es importante, y lo será en el futuro de nuestros estados democráticos, pues con ello estaremos fortaleciendo en alguna medida las normas de igualdad de derechos y obligaciones a nivel internacional. Cada país, sin embargo, debe colaborar en base a sus posibilidades reales.
Las amenazas a la Seguridad Nacional del mundo moderno tienen un nivel de organización internacional tal que requiere de la unidad de acción estratégica de todas las naciones, a efecto de no subutilizar recursos y obtener resultados tangibles en este esfuerzo defensivo de la sociedades.
Es importante que, aunque se deben formar fuerzas multinacionales para ayudar a solucionar conflictos en otros países, cada estado continuará manteniendo su poder militar tan fuerte como su seguridad lo requiera y sus recursos se lo permitan, dado que es la única forma en que la nación puede garantizar sus propios intereses, desde la óptica eminentemente nacional, que muchas veces difiere del enfoque e intereses de los bloques de naciones comprometidas con sus propios intereses, evidenciados cuando surge algún conflicto en el inestable mundo en que vivimos.
Finalmente, haremos algunas consideraciones básicas y útiles para el análisis del factor militar que nos ocupa:
a) Las Fuerzas Armadas deben ser totalmente profesionales, vale decir, apartidistas, subordinadas al poder político, moralmente fuertes, no deliberantes, y con plena capacidad técnica para cumplir su misión constitucional.
b) Deben ser modernas, es decir, conformadas de acuerdo a las necesidades del país, actualizadas en sus normas y procedimientos y dotadas del material tecnológico requerido para el exitoso cumplimiento de su delicada misión.
c) La disciplina, las cualidades de su personal, la organización permanente y su alta disponibilidad inmediata para enfrentar cualquier eventualidad en el país, hacen que el rol de las Fuerzas Armadas, en el ámbito interno o externo, sea no sólo importante sino crucial.
d) Las Fuerzas Armadas son de interés general y, por lo tanto, deben integrarse plenamente a los esfuerzos que el Estado impulsa en beneficio del desarrollo global de la Nación.
e) El mundo actual nos impone nuevos retos que debemos encarar con seriedad y pensando únicamente en los superiores intereses de nuestro país, en los cuales el factor militar es el pilar que sustenta el desempeño de los demás sectores de la sociedad.