España no pedirá la extradición de 39 militares argentinos reclamados por Garzón
Los autoridades judiciales argentinas deberán liberar a los detenidos al vencerse el plazo para reclamarlos




EFE - Madrid

 España - 29-08-2003 - 14:07  

El Consejo de Ministros ha decidido no tramitar la solicitud de extradición a las autoridades de Argentina de 39 ex militares argentinos y un civil de los procesados por el juez Baltasar Garzón por delitos de genocidio, terrorismo y torturas cometidos durante la dictadura en ese país entre 1976 y 1983. El plazo para solicitar la extradición se vence el próximo martes; de lo contrario, las autoridades argentinas tendrán que dejar en libertad a los detenidos. El juez de la Audiencia Nacional había reclamado la extradición de 45 militares y un civil acusados dentro del proceso que instruye. De ellos, 40 están detenidos en Argentina, tres han fallecido y los tres restantes han sido declarados prófugos por la Justicia del país suramericano.

El vicepresidente primero y portavoz del Gobierno, Mariano Rajoy, en la conferencia de prensa posterior al primer Consejo de Ministros celebrado tras las vacaciones de verano, ha apelado al artículo 11 del acuerdo de extradición y asistencia judicial en materia penal entre España y Argentina. Este artículo, según Rajoy, prevé como causa de denegación de extradición la de que fueran competentes los tribunales de la parte requerida conforme a su propia ley para conocer del delito que motiva la solicitud de extradición.

El Senado argentino anuló la semana pasada las leyes de Obediencia Debida y de Punto Final, promulgadas en 1986 y 1987, que impidieron seguir el proceso contra unos 1.100 imputados por delitos de secuestro, tortura, el homicidio y la desaparición de miles de personas. Esa decisión cerró la posibilidad de que sean juzgados en el extranjero, ya que podrán serlo en Argentina. No obstante, es una posibilidad que aún no es firme, porque la Corte Suprema aún puede pronunciarse sobre la validez de la anulación de las leyes.

Libertad a los presos reclamados

El juez argentino Rodolfo Canicoba Corral ha ratificado en una entrevista en la emisora Radio Mitre de Buenos Aires que deberá liberar a los 40 detenidos al no tramitar el Gobierno español la extradición. El magistrado ha calificado de "novedosa" la decisión del Ejecutivo de José María Aznar de "suspender" el trámite. "Han transcurrido 40 días y si no se requiere formalmente la extradición debe disponerse la libertad".



http://www.abc.es/Opinion/noticia.asp?id=204408&dia=29082003



ASIMETRÍAS HISPANOARGENTINAS

Por CARLOS RODRÍGUEZ BRAUN. Catedrático de la Universidad Complutense

A los españoles nos indigna la comprensión que fuera de nuestro país
suscita la banda ETA, rodeada en ocasiones de romántica simpatía
guerrillera en tanto que «movimiento independentista» u «organización
armada». Pero nuestros periódicos más respetables no titubean en llamar
a Montoneros «organización armada» o incluso «movimiento que formaba
parte de la resistencia armada contra la dictadura argentina».

Esta asombrosa asimetría no resiste el menor análisis. Los Montoneros y
otros terroristas de izquierdas fueron responsables de miles de
asesinatos en la dictadura anterior a 1973, en la posterior a 1976, y
también en el período democrático intermedio. Exactamente igual que ETA,
hicieron caso omiso de la restauración democrática, con lo que
difícilmente puedan ser caracterizados como de «resistencia» ante nada
sino como autores directos de brutalidades sin cuento ni justificación.

Pero de esto no se habla, y es una actitud entre paternalista y racista,
de quienes estiman magnífico que unos sujetos con pistola y pasamontañas
se echen al monte en México o Bolivia, pero desde luego les parece
pésimo cuando lo hacen en Bilbao. Los de la ETA son unos desalmados,
claro, pero el Ché Guevara fue un abnegado mártir que sólo quiso lo
mejor para los pueblos de África y América Latina donde extendió la
violencia totalitaria. Un escritor y periodista argentino redacta en un
diario madrileño una extensa serie sobre su país, donde tiene tiempo de
hablar hasta del Rey de la Patagonia, pero no de censurar la violencia
de los terroristas, e incluso se refiere con simpatía a una de sus
representantes. Nadie se queja. Si escribiera comprensivamente sobre una
asesina etarra no lo dejaríamos pasar, eso sí que no. Pero como es una
argentina, lo aceptamos.

Proliferan unos grupos llamados de defensa de los «derechos humanos»,
que se caracterizan por condenar a las dictaduras de modo asimétrico:
quieren juzgar a Videla, pero vitorean en cambio los «logros» de la
revolución cubana. Nadie se atreve a denunciarlos como lo que son, una
pura engañifa, porque simplemente no se sostiene que alguien despotrique
contra unos crímenes pero no contra otros, y todo en nombre de los
«derechos humanos». Está claro que esos grupos, de amplia y generosa
cobertura en la prensa española, no defienden los derechos humanos, sino
otra cosa, y poco sosiego promueve el predicamento del que gozan por
parte de algunos de nuestros jueces; por cierto, ahora quieren éstos
investigar a los Montoneros, pero por actos posteriores a 1976, cuando
su letal actividad entró en declive, y relacionados con los subordinados
de la organización, no con sus numerosos crímenes precedentes.

Esta visión anómala enlaza con la distorsión de creer que los golpes
militares sudamericanos se produjeron porque sí, por pura perversión
capitalista e imperialista, sin que hubiera fenómenos como el terrorismo
o la desestabilización asociados a la Guerra Fría. Es, así, normal leer
que Pinochet «sepultó la democracia en Chile», como si el desastroso
gobierno de Allende no hubiese existido, y como si el propio Parlamento
chileno no hubiese requerido a los militares en 1973 que pusieran coto a
los desmanes de la Unidad Popular. Diré algo a continuación sobre la
democracia en la Argentina, pero cabe apuntar que esta asimetría la
padecemos aquí, cuando la izquierda agita la patraña que identifica al
PP y el franquismo, y vuelve con el invento según el cual aquí también
hubo un solo malo, Franco, que «se alzó contra la democracia», como si
la izquierda careciese de responsabilidades en esos oscuros años de
nuestra historia (véase «La memoria histérica», Expansión, 30 junio
2003).

Un caso interesante de ponderación selectiva del pasado tiene que ver
con crímenes cometidos en la Argentina bajo la democracia, y no sólo los
ya mencionados del terrorismo de izquierdas. Fuerzas policiales y
parapoliciales provocaron un millar de desaparecidos entre 1973 y 1976.
Los diputados y senadores peronistas que acaban de aprobar la nulidad de
las leyes de Punto Final y Obediencia Debida no mencionaron esos tiempos
de la Triple A y otras muestras de represión en una democracia en parte
gobernada por una señora tan peronista que era la mujer de Perón. Doña
Isabel está viva, libre, nadie la importuna ni mucho menos procesa, y
eso que reside a tiro de auto del juez Garzón en Madrid. Carlos Floria y
Rafael Braun resumieron la desigualdad hace poco en La Nación de Buenos
Aires: «Los numerosos hechos de violencia ocurridos a lo largo de los
gobiernos constitucionales de 1973-76 quedaron sin sanción. Las
reclamaciones y protestas por la injusticia y la impunidad suelen dejar
fuera el período de fines de los 60 hasta 1976, llamativamente ausente
de los análisis y denuncias contra el pasado represor y violento».

Notable asimetría hispanoargentina es el entusiasmo en España para que
se juzgue ¡a otros! Este bendito país transitó a la democracia sólo tras
la conveniente muerte natural del dictador, y merced a una amnistía por
la cual aquí no se juzgó absolutamente a nadie. Eso era lo correcto, lo
europeo, lo avanzado, lo progresista, lo democrático y lo tolerante,
considerando la importancia de la paz social y de evitar la recombustión
de antiguas confrontaciones. Estupendo. Acto seguido, prohibimos a los
argentinos que nos imitaran: ya se sabe, ellos no son europeos, ni
avanzados, ni necesitan tolerantes cuidados para conservar la paz
social.

Esta asimetría es ignorada por muchos que celebran «el fin de la
amnistía en Argentina», pero que se escandalizarían si se aplicara ese
razonamiento a España, cuando es nítido que la Argentina emprendió una
delicadísima transición a la democracia tras la catástrofe de las
Malvinas, con una economía ruinosa, y con unos dictadores vivos, a los
que, para colmo, juzgó -insuficientemente, se dirá, pero juzgó (exploro
con más detalle varios de estos aspectos en: «Otra versión de la
Argentina: grandes éxitos y no tan grandes fracasos», Revista de
Occidente, octubre 2002).

Un abogado «progresista» aseguró que está bien juzgar salvajadas de los
años setenta en la Argentina, pero no juzgar salvajadas en la España de
los años treinta y cuarenta, curiosa teoría en boca de quienes machacan
con eso de que los crímenes contra la humanidad no prescriben. Un diario
madrileño editorializó muy serio que para «reconciliar a todo un pueblo
con su memoria y restablecer la dignidad colectiva» hay que sentar en el
banquillo a 2.000 militares argentinos. El mismo diario habría puesto el
grito en el cielo si en los setenta la derecha o la izquierda hubiesen
aspirado a basar nuestra transición en análoga «reconciliación»: en esos
años esa misma palabra fue muy utilizada para significar lo contrario,
es decir, el perdón mutuo. Pero eso era para nosotros, un país
adelantado, que queríamos dejar atrás civilizadamente el pasado. A los
argentinos les demandamos otra cosa, les jaleamos con consignas como «no
a la impunidad» y les exigimos que hagan lo que nosotros no hicimos. Con
esta hipocresía, además, damos aires a grupos siniestros que tienen
mucho que responder sobre los desastres de su país.

Un periodista argentino, que fue dirigente de los Montoneros, se
felicitó por «los vientos de verdad y de justicia» que corren por su
país y por América Latina. Corren vientos, sí, pero no de eso.


Garzón pidió que no se libere a los ex represores 

El juez español, a través de una nota dirigida a Canicoba Corral, también solicita el procesamiento de los 39 ex militares y el civil detenidos en Argentina. Ayer, el Gobierno de Aznar decidió no pedir la extradición. 

http://www.clarin.com/diario/hoy/um/m-614290.htm

El juez español Baltasar Garzón pidió hoy a su colega argentino Rodolfo Canicoba Corral que procese a los 40 ex represores detenidos en Argentina, y que no los dejé en libertad. El pedido lo realizó en función de las acusaciones en que se basó el magistrado español para solicitar su extradición a España, rechazada ayer por el gobierno de ese país.

En un auto de siete páginas remitido hoy al juez argentino –según la agencia internacional AFP-, Garzón le solicita que "tenga por denunciados los hechos a partir de esta fecha, sirviendo de denuncia formal esta resolución con la citada orden de detención", que él mismo dictó el 7 de julio pasado. 

Garzón puso a "disposición" de Canicoba toda la documentación contenida en el sumario que instruye desde 1998 el juez a cargo del Juzgado de Instrucción número 5 de la Audiencia Nacional. 

El auto del magistrado solicita que "se mantenga la situación personal de privación de libertad de los reclamados hasta que (el juez Canicoba)" adopte una decisión sobre si es posible procesarlos o no. Y precisa que si lo anterior no es posible "en el supuesto de imposibilidad de persecución penal de los hechos en Argentina, reactivará la petición de extradición".

Garzón envió al gobierno español los pedidos de extradición los días 19 y 20 de agosto pasados. Pero el viernes, el Ejecutivo español se negó a dar curso al trámite de extradición, argumentando que el Congreso argentino declaró el 21 de agosto la nulidad de las leyes de Punto Final (1986) y de Obediencia Debida (1987).

Además, invocó el Tratado de Extradición y Asistencia Jurídica vigente entre ambos países desde 1987, por el cual España considera que los tribunales argentinos son "competentes" para enjuiciar a sus habitantes. 

Entre los procesados que reclama Garzón figuran los dictadores Jorge Rafael Videla y Emilio Eduardo Massera, y los marinos Alfredo Astiz, cuya extradición también reclamó Francia, y Jorge "Tigre" Acosta. 

Aunque los legisladores argentinos declararon la nulidad de las dos leyes de impunidad citadas, es la Corte Suprema de Justicia la que debe pronunciarse sobre la constitucionalidad o no de las mismas, lo que podría abrir camino para que sean juzgados en Argentina. 

En la prensa española, sólo dos diarios se refirieron en editoriales a la decisión del gobierno de José María Aznar de no pedir las extradiciones. 

Uno de ellos fue El País, de Madrid. "Flaco servicio le ha prestado el gobierno al sentido de la justicia universal. Si el martes salen en libertad el general Videla o el torturador Astiz, el gobierno de Aznar debería sentirse en buena parte responsable", afirma el matutino. 

Por su parte La Vanguardia, de Barcelona, considera que la negativa del gobierno español "supone un revés para los partidarios de la justicia universal". Aunque considera que "tras la anulación de las leyes, es de suponer que no quedaba otra alternativa". Por eso, sostiene que "ahora, sobre los jueces y los gobernantes (argentinos) recae una responsabilidad que difícilmente podrán eludir".



Al Excelentísimo Señor Virrey de la Argentina, Don BALTASAR GARZÓN:

Me dirijo con todo respeto a su alteza, a fin de implorarle perdón por el
pecado de pertenecer al Ejército Argentino y asegurarle que repudio con
todas mis fuerzas los hechos que protagonizaron mis camaradas y
antecesores.
Le aseguro que el General Balza y el suscripto, somos los únicos que no
hemos participado en ningún acto vandálico y que hayan afectado los
derechos  humanos. Tampoco estábamos enterados de que nuestros superiores,
camaradas  y subalternos cometieran semejantes atrocidades, en perjuicio de
los
indefensos jóvenes que caprichosamente nuestra Presidenta  peronista, María
Estela Martínez de Perón ordenó aniquilar. (¿No habrá  querido decir
acariciar, en lugar de aniquilar?)
Le pido perdón también por los honestos benefactores españoles de estas
tierras que despiadadamente mataran San Martín, Belgrano, Güemes y tantos
otros que durante años nos hicieron creer que eran los libertadores de
América y recién ahora nos damos cuenta de que fueron los padres de las
violaciones de los derechos humanos.
Tantas muertes inútiles para volver al mismo punto de partida, ser  súbditos
de España, como nos corresponde y como vuestra alteza nos enseña, sin
derramar una sola gota de sangre.
Le pido nuevamente perdón por no haber visto con claridad que esos
mentirosos maestros que tuvimos, nos inculcaron valores sin sentido,
haciéndonos creer que San Martín era el padre de la patria, cuando en
realidad hemos vivido huérfanos hasta hace muy poco, cuando descubrimos
que  nuestra verdadera madre, LA MADRE de todos los argentinos es nuestra
gran madre HEBE DE BONAFINI, defensora de los derechos humanos, que hace
muy poco nos llamara a luchar por la verdadera revolución, "Con las armas,
CARAJO!".
Perdón por no haber sabido comprender que los ideales que nos inculcaron
en  el Colegio Militar, según "ellos" catalogados como virtudes
Sanmartinianas,  no hayan sido otra cosa que mentiras. ¿Cómo no nos dimos
cuenta que éramos
engañados? Jamás nos hablaron y menos nos educaron con las enseñanzas de
los  derechos humanos del Generalísimo FRANCO, ejemplo que UD. tuvo la
suerte
de  heredar y que brota de todas sus virtudes, Señor Virrey.
Valoro y admiro su valiente actitud que no dudo, pronto lo llevará a pedir
la extradición de FIDEL CASTRO, BUSCH, BLAIR y a enjuiciar a AZNAR, no
vayan a pensar que sólo se imparte justicia con los gobiernos débiles de
países
subdesarrollados.
NUNCA DEBIMOS APARTARNOS DEL REINO DE ESPAÑA
Perdón le pido por nuestras mentes subdesarrolladas, que no supimos
comprender las enseñanzas de los oficiales franceses, que tan  generosamente
nos mandara el Gobierno de Francia para enseñarnos a combatir la  guerrilla,
con los derechos humanos que ellos aplicaron en ARGELIA como lo hizo el
entonces Teniente Chirac.

Mucha razón tiene hoy el pueblo   el gobierno de Francia de irritarse con el
Capitán ASTIZ y tantos otros represores que por su obtusa mente
sudamericana, hayan comprendido tan mal las enseñanzas de esos Oficiales
Franceses combatientes en Argelia, que con tanta devoción nos instruyeron
y  nosotros entendimos tan mal.

¿Pero acaso sabíamos francés nosotros, cómo  podíamos entenderlos?
Perdón le pido por todos nuestros camaradas que no supieron imitar los
derechos humanos que los heroicos españoles emplearon con nuestros indios.
Pido perdón por mí y por el General Balza también, no crea que nos faltó
valor para enfrentar a esos despiadados en su oportunidad y que ahora
hablamos y que recién ahora, buscando un mezquino rédito político, nos
sentimos valientes.
Créame Señor Virrey, nosotros dos ignorábamos todo lo que pasaba, más aún,
ni nos imaginamos que el Ejército y todas las Fuerzas Armadas y de
Seguridad estaban embarcadas en tan diabólica tarea.
Cómo pensar Señor, que se matara a esa inocente juventud?. - Qué mal
ocasionaron esas inocentes bombas que ponían?. Ningún daño, Señor, no
comprendimos a esa "juventud maravillosa", ni a esos "imbéciles imberbes"
que ni Perón comprendió.
Perdón Señor Virrey, perdón por nuestra ignorancia, perdón por habernos
revelado alguna vez al Rey.
Mi obtusa, sudamericana y subdesarrollada mente jamás puede estar a la
altura de la suya por eso quizás pueda explicarme, por qué el General San
Martín mató tantos españoles y mandó a la muerte otros tantos compatriotas
para independizarnos de España y ahora dependemos de un Juez español que
juzgue a los argentinos. ¿Qué es eso de la soberanía?
Por qué una presidenta peronista ordena a las Fuerzas Armadas aniquilar a
la  guerrilla y otro presidente peronista quiere encarcelar a los que
aniquilaron la guerrilla.
Por qué un presidente de la Nación propone y promulga leyes de punto final
y  obediencia debida y otro impulsa su anulación, era minusválido el
anterior?
Por qué el Gobierno de Francia nos manda a sus mejores Oficiales que
lucharon en Argelia a instruirnos y hoy se escandalizan de lo que hicieron
sus alumnos?
Discúlpeme mi escaso entendimiento Señor virrey, pero cada vez entiendo
menos.
DIOS SALVE A UD Y AL  REY DE ESPAÑA.



JUICIO EN ESPAÑA