Punta Alta, República Argentina, 20  de Septiembre de 2.003.

 

Su Excelentísima Majestad

Don Juan Carlos de Borbón

Rey de España

 

     S        /        D

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          Con mi mayor respeto yo, Oscar Antonio Cavallo ciudadano argentino pasaporte N° 6.453.501, me presento a usted como padre del Capitán  (R) Ricardo Miguel Cavallo, ciudadano argentino, miembro activo de las Fuerzas Armadas Argentinas durante los años de la lucha antiterrorista en nuestro país. Me presento en mi deseo de  hacerle conocer detalles  de la extradición de mi hijo Ricardo Miguel al Reino de España, por pedido del señor juez de instrucción de Madrid doctor Baltasar Garzón, por hechos ocurridos en mi país en los años setenta.

 

Usted  como estadista sabrá entender y su pueblo sabrá comprender que lo pasado en mi país Argentina en ese periodo,  no fue culpa de un hombre. Fue un proceso derivado de políticas instauradas para la región desde usinas instaladas en centro  América. Nuestro país, ya en período democrático, vio desbordada sus Fuerzas de Seguridad por grupos terroristas insurgentes y el Poder Ejecutivo, por decreto, empeñó a sus Fuerzas Armadas, en una cruenta guerra para recuperar territorio tomado, como así también repeler la acción del terrorismo solapado, que había  abarcado prácticamente todo el territorio Nacional y, que decidía quien debía morir o vivir, sembrando el terror como acción psicológica. Ese gobierno constitucional, equivocadamente o no, tomó la decisión sobre  la metodología a emplear en dicha lucha.  

 

Mi hijo participó de esa guerra que no buscó, lo hizo con lealtad y honestidad cumpliendo órdenes superiores en defensa de la Constitución y las leyes de nuestro país y del bien común. Arriesgó su vida por la República, cuando la Fuerzas Armadas fueron empeñadas en la lucha contra los terroristas por Decreto 2772/75, firmado por el Presidente  constitucional de esa época y por todo su gabinete. Por lo que queda claro que cumplió órdenes emanadas de los  mandos respectivos y éstos a su vez del Gobierno Nacional.     

 

          Si hay culpables, ellos no deben buscarse en los estadíos inferiores de la cadena de mandos, ya que ellos no tenían la posibilidad de revisar las órdenes.                                    

         

         Todo esto fue conocido y tácitamente aceptado con su silencio por el grueso de la ciudadanía, por sus gobernantes, legisladores y jueces, la dirigencia política, sindical, empresarial, el periodismo y exponentes calificados del mundo de la cultura. Ello se prueba con la simple lectura de los diarios de la época. Esto fue antes y después de la revolución del año 1976.Por lo expuesto, seamos sinceros, de lo que pasó en nuestro país en esa época, todos somos culpables por  acción u omisión.  

 

              Respecto a la actuación cumplida por los elementos de las Fuerzas Armadas Militares Argentinas y las Fuerzas de Seguridad, para conjurar las criminales operaciones de las organizaciones terroristas, la Corte Suprema de Justicia de la Nación Argentina, en pleno ejercicio de sus poderes durante el gobierno  democrático del doctor Raúl Alfonsín, jamás encuadró la conducta de aquél personal militar, y de seguridad, aún de sus Comandantes Superiores, en los delitos de genocidio, terrorismo, ni cualquier otra especie técnicamente  configurativa del género denominado “delitos de lesa humanidad”. Declaró  que fue una guerra contra elementos subversivos.  

        

          El pedido de extradición sobre mi hijo estuvo  basado en supuestos no probados, en base a declaraciones efectuadas por testigos (reales o falsos) ante el juez español Baltasar Garzón, atribuyéndole al Capitán Ricardo Miguel Cavallo responsabilidad por los delitos de terrorismo, tortura y genocidio que habría cometido en nuestro país entre los años 1976 y 1982, cuando prestaba servicio activo en la Armada Nacional.

 

              Al haber hecho efectivo el pedido de extradición del Juez Español, la justicia y el gobierno mexicano, no sólo ha vulnerado  principios de su propia jurisprudencia sino que ignoró el desprocesamiento del Capitán Ricardo Miguel Cavallo producido por la justicia Argentina el 6 de abril de 1987 en los hechos que se investigan, según consta en la causa 761 (ESMA) de La Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional (que son los mismos por lo que el juez español pidió la extradición).

  

       En nuevo fallo,  la Cámara Federal de Buenos Aires,  con fecha 8 de noviembre del 2001, admitió que los hechos por los cuales se pretendía juzgar en España al ciudadano Ricardo Miguel Cavallo ya fueron investigados en la causa en la cual resultó desprocesado en 1987.

 

               En ninguno de los fallos mencionados, el desprocesamiento fue el producto  de la aplicación  de las llamadas leyes de Obediencia Debida  y  Punto Final,  que pueden ser consideradas de amnistía ( que por otro lado han quedado recientemente anuladas por el poder Legislativo, anulación que entro en vigencia el día 2 del corriente mes.)   

 

Sin haber tomado en consideración lo expuesto anteriormente, y a pesar que la Constitución de México consagra especialmente  el principio de territorialidad, el gobierno mexicano produjo la extradición argumentando que nuestro país había resignado sus obligaciones de juzgar dichos delitos en virtud de las leyes de Punto Final y de Obediencia Debida.

           

 

Su Excelencia, mi hijo lleva ya mas de tres años de detención siempre rigurosa sin  tener cargos firmes en su contra, simplemente la intencionalidad del señor Juez citado de castigar hechos que el considera que tiene facultad y que su Fiscalía, con total criterio ajustándose a las leyes de su país le niega.    

 

           De acuerdo a lo presentado por La Fiscalía, el señor Juez tendría facultades a partir del año 1985, año que fue promulgada la disposición que se la  otorga.  

 

       Actualmente mi hijo está en su país España desde el 28 de junio del presente año, sigue privado de su libertad, en una celda de aislamiento y a la espera que se decida su juzgamiento por dicho Juez quién repito ,según lo dicho por el señor Fiscal, no tiene jurisdicción para hacerlo. Ello se desprende por el hecho que el Gobierno de su país se ha negado a pedir la extradición a militares argentinos recientemente requeridos por la misma causa y el mismo Juez. No conozco de leyes ni jurisprudencia, pero aplicando el mas elemental  sentido común  estoy convencido de que a mi hijo le caben las mismas consideraciones políticas –jurídicas que se han tenido para no aceptar los pedidos   de extradición citados.  

 

Desearía recordarle Su Excelencia, que con mi hijo, se han vulnerado principios constitucionales tanto de territorialidad como de alejarlo de su juez natural, que específicamente están consagrados en nuestra Constitución. Asimismo, de su defensa en juicio, la que no podrá ejercer debidamente en su país por las causas conocidas y que hacen  a las  motivaciones del señor Juez citado.  

 

         Estos hechos expuestos para conocimiento,sintetizan y se unen a una serie de circunstancias que hacen que hoy  mi hijo  haya perdido el esfuerzo de muchos años de trabajo y se encuentre privado, desde hace más de 3 años, de un bien tan preciado como el de la libertad.

 

          Quisiera recordarle que la pérdida más importante e irreversible es la muerte de la joven madre de cuatro de sus hijos (el mayor de quince y la menor de ocho años), en la que él se respaldaba para su cuidado. El deceso sobrevino por una crisis asmática, enfermedad psicosomática que hizo eclosión  por los avatares producidos por la detención de mi hijo.  

 

Su Excelencia, permítame recordarle que su país, España, ha sufrido las consecuencias de una cruenta y cruel guerra civil. Pero una vez terminada la misma, supieron, con inteligencia y patriotismo, superar las secuelas que una lucha entre hermanos deja. Soberanamente dictaron las leyes que consideraron oportunas y que les permitiera volver a vivir en armonía, dejando atrás  ese pasado oscuro de la historia. Nadie pudo osar interferir en sus actos soberanos. Tampoco ustedes lo hubieran permitido    

 

Considerando que un hecho de esa naturaleza, (la extradición de un ciudadano argentino para ser juzgado en su país), que menoscaba la soberanía de mi país, es de su conocimiento, le pido humildemente su intervención,  para que se cumplan con mi hijo las leyes, normas constitucionales y que supere esta desmadrada actuación del señor magistrado anteriormente mencionado. 

 

          Su Excelencia en aras de la aplicación de una justicia universal, se ha perseguido a un hombre por acusaciones no fundadas, y a sabiendas que en su país de origen había sido investigado y desprocesado, por los mismos cargos por los que se pidió  la extradición.

 

Por respeto, a él, y a nuestro sistema judicial se debió como mínimo requerir la situación procesal de este ciudadano antes de infligirle daños irreparable.  Es decir se violan los derechos humanos en aras de cumplir con los mismos, un verdadero contrasentido.

 

El respeto a los derechos humanos se debe aplicar siempre y en sentido horizontal castigando a todos aquellos que de una forma los  han violado,  independientemente de lo poderosa que sea la nación a la cual  pudieran pertenecer, y no solo  en aquellos países que por estar pasando situaciones políticas y económicas complicadas, se quiere tomar como referencia para demostrar la ejecución de medidas ejemplificadoras que muestren al mundo una mentida justicia, ya que al ser aplicada arbitrariamente y selectivamente no es tal, sino venganza.

 

Estoy seguro que ni Usted ni su País, que han sido rectores y custodios de un orden institucional y Jurídico Universal, se prestarán a que se lleve cabo tan desgraciado fin. 

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          Su Excelencia, es claro que el terrorismo fue malo antes, es malo hoy y será malo siempre, por lo que su accionar debe ser combatido en resguardo de las instituciones democráticas, como lo hacen en este momento dentro de sus propias fronteras. O en el ámbito mundial, teniendo como país rector a EEUU de América. A los que Ustedes se han sumado con un criterio de defensa de la paz universal que es por la que debemos luchar y para ello debemos unir esfuerzos.  

 

          Nosotros como pueblo y como nación soberana, tenemos la necesidad de una vez por todas de recomponer el tejido social, para lograr la paz duradera y que nos permitan hacer prosperar a este bendito país tan castigado, para ello debemos dejar de buscar venganza, hacer justicia, ajustándonos  a la Constitución y  otras Leyes que nos rigen y medir con la misma vara a ambos bandos que lucharon.

 

        Su Excelencia, como ciudadano argentino, más allá  de ser el padre de un soldado comprometido en esa guerra, le pido que nos ayude, generando aquellas  decisiones políticas que  permitan que ese ciudadano Argentino regrese a su país, y, si el señor Juez que lo hizo detener tiene pruebas que lo involucren las envíe a nuestra Justicia que es quien deberá juzgarlo si correspondiere, es decir  que actúe libremente nuestra justicia, sin interferencias de jueces providenciales.

 

Su Excelencia, Usted sabrá perdonar si la presente no cumple con los requisitos formales que corresponden, pero como comprenderá para mí el caso trasciende lo protocolar para instalarse en lo humano.

 

Saludo a Usted más distinguida consideración y respeto agradeciendo desde ya toda la atención que pueda brindar al presente pedido.

 

                                        Oscar Antonio Cavallo

                                        Pasaporte: 6.453.501

 

P/D Estaré en Madrid tratando de ver a mi hijo desde el día21 al 29 de septiembre a su disposición. Seguramente el señor que le entregue la presente conocerá mi lugar de alojamiento.

 


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